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miércoles, 26 de noviembre de 2014

¡Cuidado! la desobediencia a los padres es un pecado mayor

La desobediencia a los padres es un pecado mayor

Según estos Hadices, la desobediencia a los padres es un pecado mayor.

De Abu Bakr - que Allah esté complacido con él - dijo: Estábamos con el Mensajero de Allah - que la paz y las bendiciones de Allah sean con él - cuando dijo: “¿Queréis que os informe sobre los más graves entre los pecados mayores? Contestamos: si ¡Mensajero de Allah! Dijo: Asociar algo a Allah, desobedecer a los padres y el falso testimonio (o el dicho falso). El Mensajero de Allah estaba reclinado, se sentó y siguió repitiéndolos (estos pecados mayores) hasta que deseamos que se callara”. (Bujari, Muslim y Tirmidhi).

El hombre no debe, en ninguna situación, causar a sus padres ser insultados. En el Hadiz auténtico de Muslim, de Abdullah Ibn Omar Ibn Abdel ‘As relató que el Mensajero de Allah - la paz y las bendiciones de Allah sean con él - dijo: “Entre los mayores pecados está que el hombre injurie a sus padres. Dijeron: ¡Mensajero de Allah! ¿Acaso un hombre injuriaría a sus padres? Respondió: Sí, (cuando) insulta al padre de un hombre y entonces éste insulta al suyo; e insulta a la madre de un hombre y entonces éste insulta a la suya”. (Bujari, Muslim, Abu Daud y Tirmidhi-).

Allah Todopoderoso te ha ordenado hacer el bien con tus padres, y ha comparado este caritativo con el acto de adoración, Él te ha ordenado ser agradecido a tus padres, y el hecho de agradarles es como si fueran agradando a Allah. Del mismo modo, Allah considera desobedecer a los padres como si fuera uno comete el shirk. Por lo tanto el shirk y la desobediencia a los padres son prácticamente el mismo nivel y en tal pecado.

Por tanto, es imperativo evitar cometer estos pecados mayores.

Hay que evitar las faltas graves como Allah Todopoderoso dice:

"Si evitáis las faltas graves que os hemos prohibido, os cubriremos vuestras malas acciones y os haremos entrar por una entrada noble”. (Corán 4: 31).

Es especialmente importante tratar bien a la madre

De Al-Mughirah Ibn Shu’ba - que Allah esté complacido con él - narró que el Mensajero de Allah – la paz y las bendiciones de Allah sean con él - dijo: “Allah Todopoderoso os ha prohibido desobedecer a las madres, enterrar las niñas vivas, privar objetos de la gente y pedir cosas que pertenecen a los demás, os ha hecho algo odioso la charla que no tiene benefició, plantear demasiadas preguntas, y despilfarrar los bienes”. (Bujari, Muslim y Abu Daud).

Es un Hadiz dedicado a las madres, que tienen un gran favor hacia los hijos. La frase que viene en la tradición profética (Hadiz): “man’an wa hat”: no cumplir con las obligaciones hacia los demás, y pedir cosas que pertenecen a los demás) significa no cumplir con los deberes que tiene que hacer hacia los demás y apoderarse de sus propiedades sin ningún derecho.





sábado, 11 de enero de 2014

EL DIVORCIO


El matrimonio, como dijimos, es un lazo fuerte por medio del cual Allah une a un hombre con una mujer. El matrimonio hace del hombre y la mujer solteros una “pareja”; de esta, manera, la tristeza y la alegría de uno será la tristeza y la alegría del otro. El Corán describe este lazo de forma bella y vívida: “... vuestras mujeres,  son vestidura para vosotros y vosotros lo sois para ellas... ”(2:187), queriendo decir que cada uno es la protección, la cubierta, el sostén y el ornamento del otro. 

Cada cónyuge tiene derechos en relación al otro. Estos derechos deben ser reconocidos y no ignorados. Estos derechos mutuos son iguales excepto lo relacionado con lo que caracteriza a los hombres por su posición natural. Allah dice:
 
“... Ellas tienen derechos equivalentes a sus obligaciones, conforme al uso, pero los hombres están en un grado por encima de ellas.“( 2:228)

Este “grado” (dáraya) se refiere al rol masculino como mantenedores y líderes de la familia.
 
Un hombre preguntó al Profeta (B y P) “¡ Oh Mensajero de Allah!   ¿Cuáles son los derechos que una mujer puede exigir de su marido?“ El Profeta (B y P) respondió: “Debes alimentarla con lo mismo que tu te alimentas, debes vestirla como tu mismos te vistes.  Nunca la debes golpear en el rostro o derribarla, tampoco podrás cortar relaciones con ella sino es en la misma casa “

De esta manera vemos que es ilícito que el esposo se niegue a proveer alimento y vestido a su esposa.  Un hadiz afirma: “Gastarse el sustento de los que dependen de él ya es suficiente pecado para un hombre”

Golpear a una mujer en la cara es también prohibido, pues es un insulto a su dignidad humana y un peligroso atentado contra la parte mas bella de su cuerpo.  Si el musulmán se ve obligado a disciplinar a su esposa en el caso de rebeldía abierta, después de haber fallado todos los métodos, no la podrá golpear de manera que le cause daño o dolor.  El marido no podrá  por ningún motivo golpear a su mujer en el rostro o en otra parte del cuerpo que sea sensible a los golpes.  Así también, el musulmán no tiene permitido denigrar, maldecir o insultar a su esposa.
 
Con respecto a los derechos del esposo, El Profeta (B y P) dijo:
 
“No es permitido para una mujer que cree en Allah introducir en la casa de su marido a alguien que a él le disguste. Ella no deberá salir fuera de la casa de manera que a él le disguste y no deberá obedecer a nadie que contradiga sus órdenes.  Ella tampoco deberá negarse a compartir la cama con él.  Ella no debe golpearlo (en caso de ser ella mas fuerte que él).  Si el está más equivocado que ella, ella debe pedir a Allah para que él reconsidere y este conforme.  Si el la acepta, pues, bueno y correcto, y Allah aceptará sus plegarias.  Y si el marido no acepta; pues, ciertamente, las plegarias de ella llegaron hasta Allah.”

TOLERANCIA MUTUA ENTRE MARIDO Y MUJER

El marido debe ser paciente con su mujer si ve en ella algo que desaprueba o le disgusta.  El debe reconocer que está tratando con un ser humano naturalmente imperfecto,  Debe hacer un balance entre sus buenas cualidades y sus errores.  El Profeta (B y P) dijo:
 
“Un creyente no debe disgustarse con una mujer creyente. Si hay algo en ella que le disgusta, siempre habrá una faceta que le complace”.
 
Allah dice a su vez:

“Y si os resultan antipáticas, puede que Allah haya puesto mucho bien en el objeto de vuestra antipatía.” (4:19)

El Islam exige que los hombres sean tolerantes y pacientes con lo que les disgusta de sus esposas.  Por otra parte, ordena a la mujer que complazca a su esposo según se lo permita su habilidad y encanto;  y le advierte que no deje pasar una noche sin reconciliarse con su marido disgustado.  Un hadiz dice : “Hay tres personas cuyas oraciones no se elevan ni un palmo sobre sus cabezas: Un hombre que dirige oración de una congregación que lo odia;  Una mujer que permite que su esposo pase la noche disgustado con ella, y dos hermanos en disputa.”

Rebeldía y Conflicto

Por su habilidad y su responsabilidad de proveer a su familia, el hombre es la cabeza del hogar y de la familia.  Se merece la obediencia y la cooperación de su esposa; es así que no es permitido que ella se rebele contra su autoridad causando división.  Sin un capitán, la nave del hogar se perderá y se hundirá. Si el esposo siente que en su esposa se suscitan sentimientos de rebelión y desobediencia contra él,  debe hacer lo posible por rectificar su actitud con palabras cariñosas, con gentil persuasión y razonando con ella.  Si esto no ayuda, el debe dormir  separado de ella para despertar su naturaleza conciliatoria femenina para que se restaure la paz y ella le responda en una forma armoniosa.  Si esta actitud falla, es permitido que él la golpee levemente con sus manos evitando su rostro y otras áreas sensibles.  En ningún caso podrá él recurrir al uso de un palo o cualquier otro instrumento que pueda causar dolor o heridas.  Estos golpes deben ser, mas bien, como los que el Profeta (B y P) mencionó a su sirviente, con el cual se había enojado, le dijo “Si no fuese mi temor a la represalia el Día de la Resurrección, te hubiese golpeado con este cepillo de dientes (misuak)”

El Profeta (B y P) advirtió a los hombres sobre golpear a sus mujeres diciendo: “Ninguno de vosotros debe golpear a su esposa como se golpea a los esclavos y luego tener relaciones con ella al final del día.“

Se mencionó al Profeta (B y P) que algunos de sus compañeros golpeaban a sus esposas; entonces dijo:  “Ciertamente, esos no son los mejores de entre vosotros”

El Imam Al Háfidh Ibn Háyar dijo:
 
“El hadiz del Profeta (B y P) , 'El mejor entre vosotros no golpea', podría implicar que golpear a las esposas es permitido de forma general.  Para ser específicos, una persona podría golpear sólo para salvaguardar el comportamiento islámico y sólo si el esposo detecta dejadez con respecto a los deberes o la obediencia debida a él.  Es preferible advertir o algo por el estilo.

Si se puede obtener lo deseado advirtiendo,  cualquier uso de la fuerza queda prohibido, porque la fuerza genera odio, que es contrario a la armonía deseada en el matrimonio.  La fuerza se aplica sólo cuando se teme algún pecado contra Allah .  Al Nasái citó a ‘Aisha diciendo:  'El Profeta (B y P)  nunca golpeó a alguna de sus esposas o sirvientes,  De hecho, su brazo nunca golpeó nada, excepto en la causa de Allah o cuando se violaban las prohibiciones de Allah y él tomó represalia en nombre de Allah'.”

Si todas estas acciones fallan y la brecha entre marido y mujer se profundiza, el asunto se traslada ante la sociedad  Islámica en procura de solución.  Dos individuos de buena voluntad y juicio reconocido, uno de la familia de la mujer y otro de la familia del hombre, deben reunirse con la pareja para resolver sus diferencias .  Tal vez la sinceridad de sus esfuerzos dé frutos y Allah traiga la reconciliación entre los esposos.
 
Estos intentos de solución fueron ordenados por Allah en la siguiente aleya:

“ ¡Amonestad a aquéllas de quienes temáis  que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadles! Si os obedecen , no os metáis más con ellas.  Allah es excelso, grande.
 
Si teméis una ruptura entre los esposos, nombrad un árbitro de la familia de él y otro de la de ella,  Si desean reconciliarse, Allah hará que lleguen a un acuerdo.  Allah es omnisciente, está bien informado.” (4:34-35)

CUANDO EL DIVORCIO SE HACE PERMISIBLE

Si todos estos esfuerzos fallan y cada recurso utilizado prueba ser inútil, el esposo debe recurrir a la última solución permitida por la Sharía Islámica.  En respuesta a las amargas realidades de la vida, cuando las dificultades no se pueden resolver sino con la separación de los cónyuges en una forma honorable, el Islam instituyó el recurso del divorcio.  El Islam ha permitido el divorcio con renuencia, sin elogiarlo ni recomendarlo.  El Profeta (B y P) dijo: “Entre las cosas permitidas, el divorcio es la que más detesta  Allah”

El hecho de que algo sea permitido pero detestado por Allah significa que se puede recurrir a él solo en situaciones inevitables. Cuando vivir juntos se convierte en una tortura y el odio mutuo está bien asentado; cuando se hace muy difícil para ambos cónyuges cumplir con sus responsabilidades maritales.  En tal situación, la separación es mejor, Allah dice:

“ Si se separan , Allah enriquecerá a cada uno con Su abundancia,  Allah es inmenso, sabio” (4::130)

EL DIVORCIO EN LA EPOCA PREISLAMICA

El Islam  no es la única religión que permite el divorcio.  Antes de la llegada del Islam en su forma actual, fuera de unas pocas sociedades, el divorcio era permitido en todo el mundo.  Era algo común que, cuando un hombre se disgustaba con su esposa, la expulsaba de la casa, con justa causa o sin ella; y la esposa  no tenía ningún recurso legal contra él ni podía hacer reclamo alguno sobre su propiedad.  Ni siquiera tenían derecho a una compensación o una pensión para mantenerse.

Los divorcios incondicionales y sin restricciones estaban permitidos entre los griegos cuando su cultura estaba en ascenso.  Bajo la ley romana, un juez tenía potestad de anular un matrimonio aún si los dos cónyuges hubiesen incluido la cláusula contra el divorcio en su contrato matrimonial, pues la posibilidad de divorcio se contaba como parte del contrato matrimonial.  Durante la primera época de la civilización romana, el matrimonio religioso no tomaba provisiones sobre el divorcio,  a la vez que daba al hombre poder absoluto  sobre su esposa. Por ejemplo, en ciertas circunstancias era legal que el hombre mate a su esposa,  Con el paso del tiempo, la ley religiosa se adaptó a la ley civil, que permitía el divorcio.

EL DIVORCIO EN EL JUDAISMO

El judaísmo mejoró la situación de la mujer; pero también amplió la extensión del divorcio. La ley Religiosa requiere que el marido divorcie a su esposa cuando a esta última se le prueba delincuencia moral; esto debía ser así aunque el desee perdonarla. Así también, se le exige que la divorcie si ella no pudo darle hijos en el transcurso de diez años de vida matrimonial.

EL DIVORCIO EN EL CRISTIANISMO

La cristiandad tiene una solitaria posición entre las religiones que mencionamos, distinta aún a la del judaísmo. El cristianismo prohibe el divorcio y prohibe también el matrimonio  con mujeres u hombres divorciados. Se dice que Jesús (B y P) dijo: "El que despida a su mujer le dará un certificado de divorcio.  Pero  yo les digo que el que despide  a su mujer - fuera del caso de infidelidad - la empuja al adulterio. Y también el que se case con esa mujer divorciada comete adulterio" (Mateo 5:31-32)[97]   "El que se separa de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera; y si ésta deja a su marido y se casa con otro, también comete adulterio" (Marcos 10:11-12)

La razón de esto se halla en los evangelios con las siguientes palabras: "De  manera que ya no son dos, sino uno solo. Pues bien, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre" (Mateo 19:6)  "Pues bien, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre" (Marcos 10:9). Y esta  afirmación es relativamente correcta, en el sentido de que el hombre y la mujer se casan con el permiso de Dios y por la Ley de Dios, así, es aceptable decir que Dios los ha unido, a pesar de ser el hombre quien interviene en el contrato matrimonial. En el mismo contexto; podemos decir que ya que Dios también ha permitido y legislado el divorcio en relación a ciertos motivos y circunstancias, también podemos decir que Dios los ha separado, aunque sea el hombre quien implementa el divorcio. Queda claro, entonces, que ningún hombre está separando lo que Dios unió, pues unir y separar está en manos de Dios el Todopoderoso. ¿Y no es Dios mismo quien los separa debido al causal de inmoralidad sexual?

DIFERENCIAS ENTRE LAS DISTINTAS CORRIENTES CRISTIANAS CON RESPECTO AL DIVORCIO

Los evangelios del Nuevo Testamento hacen una excepción en la prohibición del divorcio. Esta excepción se refiere a los casos de inmoralidad sexual. Sin embargo, algunos católicos tratan de rechazar incluso esta excepción; dicen: "Aquí no dice que el adulterio sea una excepción en cuyo caso el divorcio se hace lícito, pues en la Ley de Cristo no hay divorcio. La frase: "excepto en casos de adulterio" significa que el matrimonio  mismo se anula, pues su legalidad y su corrección han sido violadas. De esta manera; mientras es aparentemente un matrimonio; es, en realidad, adulterio. En consecuencia, es lícito en tales casos para el marido, o le concierne, abandonar a la mujer".

Las corrientes protestantes permiten el divorcio sobre la base del adulterio, traición al marido y otras razones específicas, además de la mencionada en  los evangelios. Sin embargo, algunas denominaciones protestantes prohiben que un hombre o una mujer divorciada se vuelvan a casar.

Los concilios de la Iglesia Ortodoxa Egipcia dan a sus seguidores el derecho a divorcio en casos de adulterio, como lo instituyen los evangelios, y por algunas otras razones como la esterilidad por más de tres años, enfermedad crónica y disensiones prolongadas que parecen no tener solución.

CONSECUENCIAS DE LA POSICION CRISTIANA RESPECTO AL DIVORCIO

Como resultado de esta inflexible posición del cristianismo respecto al divorcio, vemos que la gente de los países occidentales fueron obligados a recurrir a la legislación civil para legalizar el divorcio. Desafortunadamente, muchos de estos países, los EEUU por ejemplo, se fueron a extremos con la permisión  del divorcio de manera que es algo permitido hasta por motivos bastantes triviales. Algunos filósofos occidentales advierten que esta facilidad en el divorcio disolverá la santidad del lazo matrimonial y erosionará las bases fundamentales de la vida familiar. Un conocido juez declaró que no está lejano el día en que los países occidentales reemplacen el matrimonio por una tenue y débil relación  entre hombres y mujeres, que puede disolverse por la más trivial de las razones. Ya que no habría ningún  lazo de religión o amor uniendo a tal pareja; estarían unidos sólo por sus pasiones y el deseo de experimentar distintos placeres; esta  sería una clase de relación que está en contra de las enseñanzas de cada religión.

"Este fenómeno de regular los asuntos personales a través de la ley civil (humana) está en contra de las enseñanzas de toda religión y no se encuentra en lugar alguno excepto entre los cristianos de Occidente, incluso los hindúes, los budistas y los zoroastrianos observan sus preceptos  religiosos cuando ordenan sus asuntos personales. A pesar de que encontramos entre ellos quienes han introducido innovaciones en las enseñanzas de su religión concernientes a los asuntos públicos; tales innovaciones no se toman en los asuntos personales, es decir, en el matrimonio, el divorcio y los asuntos de la vida familiar".

La posición  cristiana respecto al divorcio: Una disposición temporal no una ley permanente

Un estudiante  serio de los evangelios no puede evitar la conclusión de que lo que Jesús (B y P) enseñaba tenía como objetivo corregir los excesos introducidos por los judíos a la Ley Divina. Sus enseñanzas, incluyendo sus afirmaciones sobre el divorcio, nunca fueron con la intención de ser tomadas como una Ley Permanente para toda la humanidad.

En el evangelio de Mateo encontramos el siguiente diálogo entre Jesucristo y los fariseos: "Se le acercaron unos fariseos, con ánimo de probarlo, y le preguntaron: ¿Está permitido al hombre despedir a su esposa por cualquier motivo?. Jesús respondió: ¿No han leído que el Creador  en el principio, los hizo hombre y mujer y dijo: El hombre dejará  a su padre y a su madre, y se unirá con su mujer, y serán los dos uno solo?, de manera que ya no son dos, sino uno solo. Pues bien, lo que Dios  ha unido, no lo separe el hombre. Pero ellos preguntaron: Entonces , ¿Porqué razón  Moisés ordenó que se firme un certificado cuando haya divorcio? . Jesús contestó:  Porque ustedes son duros de corazón , Moisés les permitió despedir a sus esposas, pero no es ésa la ley del comienzo. Por lo tanto, yo les digo que el que despide a su mujer, fuera del caso de la infidelidad, y se casa con otra comete el adulterio  .  Los  discípulos dijeron: Si ésa  es la condición del hombre con la mujer, más vale no casarse" (Mateo 19:3-10)

De este diálogo  se hace evidente que, al restringir el divorcio legal a los casos de adulterio, Jesucristo (B y P)  deseaba corregir los excesos  de los judíos  en la aplicación   indiscriminada del divorcio, que era algo permitido en la Ley de Moisés. Esto era, obviamente un remedio temporal, abrogado por la permanente y universal Ley del Islam revelada al Profeta Muhammad (B y P).

Suponer que Jesucristo (B y P) quería hacer de sus palabras una ley eterna para toda la humanidad no es algo razonable. Vemos que sus  apóstoles, los más sinceros de  sus seguidores , quedaron espantados con tan cruel  decreto. Dijeron: "Si esa es la condición del hombre con la mujer, más vale  no casarse" (Mateo 19:10).  

Es decir: en el momento que un hombre se casa con una mujer se estaría imponiendo un yugo imposible de quitar, sin importar que tan miserable sea su vida juntos a causa del odio y la incompatibilidad de temperamentos. Como un hombre muy sabio dijo: "El mayor tormento en la vida es una  compañera que no esta de acuerdo contigo ni tampoco te deja solo".

Los límites impuestos por el Islam a la regulación del divorcio

La Sharía islámica ha puesto ciertos obstáculos  en el camino  del divorcio a fin de limitarlo al más estrecho compás posible.

El divorcio sin necesidad legal y sin antes agotar todos los demás medios, antes citados, para resolver un conflicto, es algo ilícito en el Islam. Algunos juristas añaden que es perjudicial para el marido y la mujer dañar sus intereses comunes innecesariamente;  esto sería igual que la destrucción  de la propiedad: es ilícito.
 
El Profeta (B y P) nos enseñó: "No os dañéis ni dañéis a los demás"
 
Las personas que se divorcian de sus cónyuges y se casan con otros para disfrutar de nuevos placeres sexuales  no son queridos por Allah ni por Su Mensajero, (B y P). El Profeta (B y P) los denominó: "Los probadores". Dijo: "No me gustan los probadores, ni hombres ni mujeres"[101] y añadió: "Allah no gusta de los probadores; hombres y mujeres"

Abdallah bin Abbás dijo: "El divorcio es en caso de necesidad". 





Tomado de: www.nurelislam.com

ANTICONCEPCIÓN


La preservación de la especie humana es, incuestionablemente, el objetivo primario del matrimonio. Tal preservación de la especie requiere una reproducción continua. En este sentido, el Islam anima al hombre a tener  muchos hijos y bendice la descendencia masculina y femenina. Sin embargo, es permitido el planeamiento familiar en base a razones válidas y necesidades reconocidas.

El método anticonceptivo corriente en la época del Profeta (B y P) era el coito interrupto, consistía en retirar el pene de la vagina un poco antes  de la eyaculación, evitando la entrada del semen. Los sahabis solían efectuar tal acción en la época de la revelación coránica. Yábir relató: “Practicábamos el coito interrupto durante la época del Mensajero de Allah (B y P) mientras aún se revelaba el Corán”.

Muslim también relata que Yábir dijo: “Practicábamos el coito interrupto en la época del Mensajero de Allah (B y P). El lo sabía pero no nos lo prohibió”.
 
Un hombre vino al Profeta (B y P) y le dijo: “Tengo una esclava. Deseo de ella lo que los hombres normalmente desean; pero no quiero dejarla embarazada, por ello practico el coito interrupto con ella. Los judíos dicen que esto es un poco menos que enterrar en vida a los hijos”. El Profeta (B y P) dijo: “Los judíos se equivocan. Si Allah desea crear un niño tú no puedes evitarlo”. Quiso decir que, a pesar de interrumpir el coito, una gota de semen puede depositarse en la vagina sin que se percate, resultando la mujer embarazada.

En una reunión, en la que Omar estaba presente, se dijo: “Dicen que el coito interrupto es una forma menor de enterrar a un niño vivo”.   ‘Alí dijo: “Esto no es así hasta que se cumplen siete etapas:
 
Ser un producto de la tierra,
luego una gota de esperma,
luego un coágulo,
luego una poca de tejido,
luego huesos,
luego huesos cubiertos de carne,
que recién entonces se convierten en una nueva criatura”
 
“Tienes razón” dijo Omar “Que Allah prolongue tu vida”.

Razones válidas para las prácticas anticonceptivas:

La primera razón válida para efectuar prácticas anticonceptivas es el temor de que el embarazo o el parto puedan poner en peligro la vida o la salud de la madre. Allah dice:

“... y no os entreguéis a la perdición.”. (2:195)
“ ...No os matéis unos a otros. Ciertamente, Allah es misericordioso con vosotros”. (4:29)

Otra razón válida es el temor a que la responsabilidad por los hijos pueda dificultar la situación familiar tanto que la persona llegue a cometer o aceptar algo ilícito para satisfacer sus necesidades. Allah dice:

“ Allah quiere hacéroslo fácil y no difícil. ”. (2:185)
“ Allah no quiere imponeros ninguna carga...”. (5: 6)

También está el temor a que la salud o el desarrollo del niño se vean dificultadas.  Del relato de Usama bin Zaid, Muslim citó en su “Sahih” que un hombre vino ante el Mensajero de Allah y dijo: “Yo practico el coito interrupto con mi esposa” “¿Porqué lo haces?”, preguntó el Profeta (B y P). El hombre dijo: “Temo por su hijo”, o tal vez dijo: “temo por sus hijos”. El Mensajero de Allah dijo entonces: “Si esto (el embarazo) fuese dañino, habría dañado también a los persas y los griegos”

Otra razón es el temor de que el nuevo embarazo o el nuevo bebe pueda afectar a un lactante previo. El Profeta (B y P) denominó “ghila” al acto sexual con una madre que amamanta, mejor dicho: el acto sexual con una madre con un bebe lactante y que deriva en una nuevo embarazo. El pensaba que el nuevo embarazo podía arruinar la leche y debilitar al lactante. El Profeta (B y P) solía preocuparse mucho por su nación y les advertía sobre lo que podía causarles daño. Entre sus opiniones personales podemos citar las siguientes palabras: “No matéis a vuestros hijos secretamente, pues la ghila somete al jinete y lo derriba del caballo”.

Sin embargo, el Profeta (B y P) no llegó a prohibir el acto sexual con una madre que amamanta, pues el notó que los persas y los bizantinos, las dos naciones más poderosas de su época, lo practicaban sin que resulte en ningún perjuicio para sus hijos. También consideró que causaría dificultades a los esposos al ordenarles abstenerse se sus esposas durante el periodo de lactancia, que llega a veces a los dos años completos. El Profeta (B y P) dijo: “Quería prohibir la ghila, pero consideré a los persas y los bizantinos y vi que ellos acostumbran amamantar a sus hijos durante el embarazo sin que resulte en ningún daño a sus hijos por ello”.

Cuando Ibn Al Qaiim discutía la relación entre este hadiz y el otro mencionado antes, “no matéis a vuestros hijos secretamente...”, dijo: “El Profeta (B y P) notó que el embarazo daña al bebe lactante de la misma manera que caer del caballo daña al jinete: es perjudicial, pero no al extremo de matar al jinete. El aconsejó a su gente evitar el acto sexual que lleve a un nuevo embarazo mientras la mujer está amamantando a un bebe; pero no lo prohibió. Luego quiso prohibirlo en consideración a la salud del bebe lactante; pero se dio cuenta de que la sufrida abstención que causaría entre los padres, en especial los jóvenes, sería más dañina para la sociedad. Al considerar todo esto prefirió entonces no prohibir estos actos sexuales. Además; vio que, en las dos naciones más poderosas y populosas de su época, las mujeres amamantaban a sus hijos durante el embarazo sin que esto afecte su fuerza ni su número. En vista de ello, se abstuvo de prohibir los mencionados actos sexuales”

En nuestros tiempos contamos con nuevos métodos anticonceptivos que cumplen con el objetivo deseado por el Profeta (B y P), proteger al bebe lactante de cualquier peligro posible que le pueda acechar debido a un nuevo embarazo de su madre, a la vez que evita cualquier dificultad al marido, consecuencia de abstenerse de las relaciones sexuales con su esposa durante su amamantamiento. De aquí concluimos que, desde el punto de vista islámico, el tiempo ideal entre dos hijos es de 30 meses; y, si se desea completar la lactancia por dos años, el espacio será de 33 meses.

El Imam Ahmad opina que la práctica de métodos anticonceptivos requiere el consentimiento de la mujer, pues ella tiene derecho al placer sexual y a decidir si quiere tener un hijo o no. Se sabe que Omar prohibió la práctica del coito interrupto sin el consentimiento de la esposa. Esto fue un destacable paso, dado por el Islam, hacia el establecimiento de los derechos de la mujer, en una época en que esta no tenía derechos.

El Aborto

El Islam permite evitar el embarazo por motivos válidos; pero no permite causar violencia alguna para suspender el embarazo ya iniciado.
 
Los eruditos islámicos están unánimemente de acuerdo en que el aborto es ilícito después de que el feto está completamente formado y ha recibido su alma. Este aborto es un crimen que está totalmente prohibido cometer, pues constituye un ataque contra un ser humano completo y vivo. Los eruditos insisten en que se debe pagar la compensación por muerte (día, en árabe) si el bebe es abortado vivo y luego muere. Y si el bebe es abortado muerto se debe pagar una cantidad menor.

Sin embargo, hay una excepción. Dicen los eruditos: Si se establece con seguridad, después de que el feto está completamente formado, que la continuación del embarazo necesariamente resultará en la muerte de la madre; entonces, de acuerdo a un principio general de la Sharía Islámica, el de elegir el mal menor, se debe realizar el aborto.

“Porque la madre es el origen del feto y ya tiene su vida establecida, con deberes y responsabilidades, y es un pilar de la familia. No es posible sacrificar su vida por la del feto que aun no tiene una personalidad ni tiene deberes ni responsabilidades que cumplir” .
 
El Imam Al Ghazali hace una clara distinción entre las prácticas anticonceptivas y el aborto; dice: “Los métodos anticonceptivos no son iguales al aborto. El aborto es un crimen contra una criatura existente. La existencia tiene etapas; la primera de estas es el asentamiento del semen en la matriz y su mezcla con los fluidos de la mujer. Después de esto ya está listo para recibir vida y perturbarlo es un crimen. Cuando sigue su desarrollo y se convierte en una masa de carnes, el aborto es un crimen aun mayor. Cuando adquiere alma y su formación es completa, el crimen es mucho más grave. El crimen adquiere su máxima gravedad cuando es cometido después de que el feto se separa de la madre con vida”. 





Tomado de: www.nurelislam.com

LA RELACIÓN ENTRE EL ESPOSO Y LA ESPOSA


El Corán resalta los objetivos espirituales del matrimonio y hace de ellos los fundamentos de la vida marital. Estos objetivos se hacen realidad en la paz mental que sobreviene a través de la buena experiencia sexual con la esposa amada, en el ensanchamiento del círculo de amor y afecto entre las dos familias unidas a través del matrimonio y en la educación de amor y cariño de los niños bajo el amoroso cuidado de sus padres. Estos son los objetivos mencionados por Allah:
 
“Y entre Sus signos está el haberos creado esposas nacidas entre vosotros, para que os sirvan de quietud, y el haber suscitado entre vosotros el afecto y la bondad. Ciertamente, hay en ellos signos para gente que reflexiona”. (30:21)

La relación sexual
 
Al mismo tiempo, el Corán no desdeña el aspecto sensual y la relación física entre esposo  y esposa. El Islam guía a los seres humanos hacia la mejor senda, satisfaciendo las demandas del instinto sexual, a la vez que se evitan las prácticas dañinas o desviadas.

Se sabe que los judíos y los zoroastrianos llegaban a extremos cuando evitaban todo contacto físico con las mujeres menstruantes.
 
Los cristianos, a su vez, seguían teniendo relaciones sexuales sin preocuparse por el flujo de sangre. Los árabes del periodo de la Yahilía no comían, no bebían, ni se sentaban con sus mujeres cuando estaban menstruando y las enviaban a habitaciones separadas, tal como lo hacían los judíos y los zoroastrianos.

Por ello, algunos musulmanes consultaron al Profeta (B y P) sobre lo que está permitido y lo que está prohibido en relación con las mujeres menstruando.
 
La siguiente aleya fue revelada entonces:

“Te preguntan acerca de la menstruación. Di: 'Es un mal. ¡Manteneos, pues, aparte de las mujeres durante la menstruación y no os acerquéis a ellas hasta que se hayan purificado! Y cuando se hayan purificado, id a ellas como Allah os ha ordenado'. Allah ama a quienes se arrepienten. Y ama a quienes se purifican." (2:222)

Algunas personas entendieron de la frase “manteneos aparte de las mujeres” que no debían habitar en la misma casa durante los periodos menstruales. El Profeta (B y P) explicó el significado de esta aleya diciendo:
 
“Os mandé que evitéis tener relaciones sexuales con las mujeres durante la menstruación solamente; no os dije que las mandéis fuera de la casa como lo hacen los extranjeros”.
 
Cuando los judíos de Medina oyeron de esto dijeron, “este hombre no deja nada de nuestras costumbres sin cambiar; todo lo hace de forma opuesta”.[64]

De esta manera, el musulmán puede acariciar a su esposa y disfrutar de ella siempre que evite el lugar del sangrado. La posición islámica sobre este tema es, como siempre, la intermedia y moderada, entre el extremo de expulsar a las mujeres menstruantes de la casa y el de tener relaciones sexuales, con ellas.

Recientes investigaciones médicas han descubierto que el flujo menstrual contiene una sustancia tóxica que, si no se excreta, puede dañar el cuerpo. Así también, han descubierto porqué se deben evitar las relaciones sexuales - el coito - en este periodo. Los órganos reproductivos se ponen altamente congestionados y los nervios se ponen muy sensibles por la secreción de las glándulas internas; en consecuencia, el coito los irrita, llegando a impedir el flujo menstrual y causando la inflamación de los órganos sexuales. [65]

Relaciones sexuales prohibidas

Respecto a las relaciones sexuales, el Corán dice:

"Vuestras mujeres son como campo labrado para vosotros. ¡Venid, pues, a vuestro campo como queráis, haciendo preceder algo para vosotros mismos! ¡Temed a Allah y sabed que Le encontraréis! ¡Y anuncia la buena nueva a los creyentes! “.(2:223)

El erudito indio Waliullah Dehlavi, al explicar la ocasión en que fue revelada esta aleya y su significado dice:
 
“Los judíos habían restringido innecesariamente las posturas en las relaciones sexuales sin ninguna autoridad divina. Los ansaríes de Medina eran sus amigos; seguían sus prácticas y solían decir:
 
“Si un hombre penetra a su mujer por detrás, en su vagina, su hijo saldrá bizco. Entonces se reveló la aleya que dice: “Venid, pues, a vuestro campo como queráis "; queriendo decir que no importa si el hombre está encima de su mujer o detrás de ella si la penetración se hace en la vagina, que viene a ser el “campo”. Esto es así porque estos asuntos no tienen nada que ver con políticas religiosas o sociales sino que son un asunto de puro gusto personal. Tales opiniones estaban entre las absurdas costumbres de los judíos que Allah abolió”. [66]

No es función de la religión definir las posturas durante el acto sexual. Sin embargo, un musulmán que teme a Allah en su relación con su esposa y tiene la certeza que lo va a encontrar en la Otra Vida evita penetrar a su esposa por el ano porque el Profeta (B y P) dijo: “No penetréis  a las mujeres por el ano”[67]. En otra ocasión, se refirió a tal acto como una “sodomía menor”. [68] Una mujer de los Ansar le preguntó sobre la penetración vaginal por atrás; él le dijo: “Vuestras mujeres son campo labrado para vosotros. ¡Venid, pues, a vuestro campo como queráis, pero por un solo receptáculo”[69]

Omar vino un día al Profeta (B y P) y le dijo: “¡Oh Mensajero de Allah! ¡Estoy arruinado!” “¿Qué es lo que te ha arruinado?” preguntó el Profeta (B y P). El replicó, “anoche di vuelta a mi mujer”, queriendo decir que penetró a su mujer en la vagina por la espalda. El Profeta (B y P) no le dijo nada hasta que la aleya citada fue revelada; entonces le dijo: “Por delante o por detrás; pero evita el ano y el acto sexual durante la menstruación”. [70]

Guardando los secretos entre marido y mujer

El Corán elogia a las esposas virtuosas,

“...Las mujeres virtuosas son devotas y guardan, en ausencia de sus maridos, de lo que Allah manda que guarden..." (4:34)

Entre aquellos secretos que se deben guardar está la relación íntima con el esposo; sería un error discutir sobre ella en una reunión o comentarla con las amistades. El Profeta (B y P) dijo: “Entre los que ocuparán la peor posición el Día de la Resurrección, ante Allah, está el hombre que tiene relaciones sexuales con su esposa y después divulga su secreto”. [71]

Abu Huraira relató: “El Mensajero de Allah (B y P) nos dirigió en la oración; cuando terminó, se volvió hacia nosotros y dijo: 'Manteneos sentados. ¿Hay entre vosotros hombres que van a sus esposas, cierran la puerta, corren la cortina, y después (de tener relaciones sexuales) sale y habla sobre ello diciendo: “Hice esto y aquello con mi esposa”?' Ellos se mantuvieron callados. Luego se dirigió a las mujeres y preguntó: '¿Hay entre vosotras quien comenta tales cosas?' Una niña se levantó sobre sus rodillas para que el Mensajero de Allah pueda verla y oír sus palabras. Ella le dijo: 'Si, por Allah, los hombre hablan sobre ello y las mujeres también'. Entonces, el Profeta (B y P) dijo: '¿Sabéis a que se asemejan los que hacen eso? Los que así hacen son como los demonios machos y hembras que se encuentran en un camino y satisfacen sus deseos ante la mirada de la gente'. [72]

Esta enfática manera de referirse al asunto debería ser suficiente para alejar al Musulmán de tal comportamiento enfermo y degradante; ¡Que lo haría parecerse a un demonio!


Tomado de: www.nurelislam.com

lunes, 19 de agosto de 2013

El buen trato a los padres (parte 3 de 3): incluso después de la muerte


El Islam es una religión de justicia y compasión. Enseña la moralidad y prohíbe la mala conducta. Un estatus especial ha sido otorgado a las personas mayores, ellos son tratados con respeto y dignidad. Los musulmanes son alentados a honrarlos, y esto es especialmente cierto cuando se trata del trato a los padres. Aunque la muerte puede tomarnos a cualquier edad, los padres son frecuentemente personas mayores y como tales requieren cuidado y atención especial. Aunque los rigores de la edad avanzada pueden causar que los padres sean exigentes, impacientes o petulantes, el musulmán aún está obligado a tratarlos con amabilidad y a cuidarlos amorosamente. Dios vinculó el honrar a los padres con el mandato de creer en el monoteísmo.

“Adorad a Dios y no Le asociéis nada. Sed benevolentes con vuestros padres, parientes, con los huérfanos, los pobres, vecinos parientes y no parientes, el compañero, el viajero insolvente y con lo que posee vuestra diestra. Dios no ama al arrogante jactancioso.” (Corán 4:36)

Uno de los compañeros del Profeta Muhammad le preguntó acerca de las buenas acciones que Dios más amaba. El Profeta respondió: “La oración ofrecida en su tiempo específico y honrar a los padres...” (Sahih Bujari)

Los dichos del Profeta Muhammad abundan con palabras de sabiduría acerca de la  obligación de ser obediente y amable con los padres. Una vez se oyó que él dijo:

“Que perezca, que perezca, que perezca”. Aquellos alrededor de él inmediatamente le preguntaron a quién se estaba refiriendo. El Profeta Muhammad replicó: “A aquel cuyos padres (uno o ambos) llegan a la vejez mientras él esté con vida y no entre al Paraíso (debido a su bondad hacia ellos)”. (Sahih Muslim) 

El respeto por los padres es la llave de las puertas del Paraíso. Aplicando los mandatos de Dios y dando a los padres el afecto y el amor debido, recibimos la recompensa de la eterna dicha.
 
Acciones beneficiosas

Hay muchas maneras en que un musulmán puede continuar honrando y respetando a los padres luego de su muerte. Puede orar y hacer súplicas a Dios para que sea misericordioso con ellos; él puede pagar cualquier deuda terrenal que ellos hayan acumulado o deudas debidas a Dios, tales como ayunar o hacer la peregrinación (Hayy) o también pueden dar caridad en su nombre. Mantener los lazos familiares y de amistad son también maneras de continuar mostrando amor y respeto a los padres luego de su muerte, y el Islam cuidadosamente muestra qué acciones de parte de los vivos pueden ser beneficiosas. El Profeta dijo:

“Cuando una persona muere, todas sus acciones llegan a un fin excepto tres: una caridad continua, un conocimiento beneficioso y un hijo recto que orará por él”. (At Tirmidhi)

Un hombre entre los compañeros le preguntó al Profeta Muhammad:

“¿Hay algo de la bondad que le debo a mis padres que pueda ofrecerles luego de su muerte?” Él contestó: “Si, cuatro cosas: orar y pedir perdón por ellos,  cumplir sus promesas, ser amable con sus amigos y mantener los lazos de familia que vengan sólo de su dirección”. (Ahmad, Abu Dawud e Ibn Mayah)

De esta forma, se entiende que la amabilidad y la gratitud que estamos obligados a mostrarles a nuestros padres deben ser continuadas incluso luego de su muerte. El  Profeta Muhammad también nos contó acerca de un hombre que alcanzó un lugar muy elevado en el Paraíso. El hombre se sorprendió y preguntó cómo había logrado tal posición. Le fue informado:

“Porque tu hijo oró por tu perdón”. (Ibn Mayah)
 
Las llaves del Paraíso

La vida en el siglo 21 es agitada, y con frecuencia estamos abrumados por preocupaciones mundanas, tanto así que tendemos a olvidar que la moral y los modales hacen gran parte de esta forma de vida que es el Islam. La amabilidad a los padres es una obligación y haremos bien en recordar y emular el comportamiento de los primeros musulmanes. Ellos mantenían a sus padres en alta estima, los amaban y apreciaban siguiendo los mandamientos de Dios, y sabían que el Paraíso realmente yacía a los pies de sus madres. Estas no eran sólo palabras para nuestros predecesores, ellas eran las llaves del Paraíso.

Como ejemplo podemos observar el comportamiento de Abdullah, el hijo de Omar Ibn Al Jattab. En el camino a La Meca, Abdullah se encontró a un beduino. Éste lo saludó con la paz, le dio a montar la montura que él llevaba y le dio el turbante que él había estado llevado sobre su cabeza. Uno de los compañeros de Abdullah comentó: “Que Dios te guíe, ellos son simplemente beduinos y se contentan con poco”. Abdullah contestó: “El padre de este hombre fue un amigo cercano de mi padre, y yo oí al Mensajero de Dios decir: “La mejor forma de honrar a los padres es mantenerse en contacto con los amigos de su padre”.

El Islam reconoce la importancia de la unidad familiar, y una buena y amorosa relación entre padres e hijos es esencial. Luego de Dios, nuestros padres merecen nuestra gratitud y obediencia. El musulmán debe mostrar bondad y misericordia hacia sus padres. Solo hay una excepción a esto, si los padres esperan que sus hijos asocien algo a Dios o que hagan algo no permitido para el Islam, entonces el hijo no debe obedecerles; sin embargo, nada remueve la obligación de ser amable y respetuoso con ellos.





Texto tomado de: www.islamreligion.com



El buen trato a los padres (parte 2 de 3): el valor de la maternidad: el Paraíso está a sus pies


En varios versículos del Corán, Dios deja claro que el deber, la amabilidad y la gratitud hacia los padres es una parte esencial del Islam. Sin embargo, las mujeres en el Islam, particularmente las madres, han sido destacadas con el mayor respeto y devoción. Dios Mismo nos dice de las privaciones relacionadas con la maternidad.

“Le hemos ordenado al hombre ser benevolente con sus padres. Su madre le lleva [en el vientre] soportando molestia tras molestia, y su destete es a los dos años. Sed agradecidos conmigo y con vuestros padres; y sabed que ante Mí compareceréis”. (Corán 31:14)

En el tiempo del Profeta Muhammad, un hombre pidió permiso para ir en una expedición militar. El Profeta le preguntó al hombre si tenía madre, cuando él dijo que sí, el Profeta Muhammad dijo: “Quédate con ella porque el Paraíso yace junto a sus pies” (Ahmad, An-Nasai). Qué maravillosa imagen invocan estas palabras: madres e hijos contemplándose los unos a los otros con amor y gratitud. Manos pequeñas cerradas dentro de manos más grandes. Una caricia en la cara en tiempos de estrés y enfermedad, o la calidez de la voz de una madre amorosa. Imágenes de madres alimentando y cuidando a sus hijos, en salud o en enfermedad, en buenos tiempos o en tiempos de prueba. El Paraíso yace a los pies de las madres; ¿pero qué significan exactamente estas palabras? Simplemente que las puertas del Paraíso están abiertas para aquellos que aprecian y respetan a sus madres.

El papel de la madre en la familia islámica es igualmente importante, o tal vez más, que el papel del padre, quien es el proveedor y el protector de la familia. No solamente experimenta las alegrías como de las dificultades del embarazo y de  dar a luz, sino que dedica toda su vida a criar y cuidar a sus hijos. Es su responsabilidad criarlos y educarlos para que sean seres humanos rectos y piadosos.  Ella cocina, limpia, alimenta y educa; ella también es responsable de su salud espiritual, emocional y física, y de su bienestar. En retribución, los hijos les deben a sus madres cuidado, amor, afecto, respeto y obediencia. La tarea que Dios les asignó a las madres es grande y a veces abrumadora. De acuerdo con esto, la recompensa para una madre recta es nada menos que el Paraíso, y en esta vida ella es estimada y honrada.
¿Quién es más digno de buena compañía?

En una Hadiz del Profeta Muhammad, un hombre vino a preguntarle: “¿Quién entre la gente es el más digno de mi buena compañía? El Profeta le dijo: “Tu madre”.  El hombre dijo: “¿Luego quién?” El Profeta dijo: “Luego tu madre”. El hombre volvió a preguntar: “¿Luego quién?” El Profeta dijo: “Luego tu madre”. El hombre volvió a preguntar: “¿Luego quién?” El Profeta respondió: “Luego tu padre”. (Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim)

De solo estos dos dichos del Profeta Muhammad, somos capaces de entender la importancia de la madre en el Islam. Sin embargo, en estos días de materialismo es fácil olvidar que Dios nos pide honrar a nuestros padres, especialmente a nuestra madre. Algunas veces nos encontramos a nosotros mismos pronunciando palabras de desdén o quejándonos acerca de nuestros padres. Esta clase de comportamiento no es del Islam.

Dios nos recuerda que le Profeta Juan (conocido como el Bautista) era sumiso a sus padres, amándolos y obedeciéndolos. Él dijo:

“Cuando su hijo alcanzó la pubertad, [le dijimos:] ¡Oh, Juan! Aférrate al Libro [la Tora] con firmeza. Y le concedimos la sabiduría desde pequeño. Hicimos de él un joven clemente y puro, y fue piadoso, benevolente con sus padres, no fue soberbio ni desobediente”. (Corán 19:12-14)

Adicionalmente, en el Corán, podemos oír las palabras de Jesús; él se describe a sí mismo equiparando su obediencia a Dios con sus deberes hacia su madre, María.

“Entonces [Jesús] habló: Por cierto que soy el siervo de Allah. Él me revelará el Libro y hará de mí un Profeta. Seré bendecido doquiera que me encuentre, y me ordenará hacer la oración y pagar el Zakát mientras viva. Y me hará benevolente con mi madre. No dejará que sea soberbio ni insolente”. (Corán 19:30-32)

Tan ocupadas como nuestras vidas puedan ser, es de gran beneficio mirar atrás a las vidas de los Profetas y a nuestros predecesores virtuosos, para ver cómo ellos trataron a sus padres, particularmente a sus madres.
 
El comportamiento de los Compañeros

Abdullah Ibn Omar, un experto líder de entre los compañeros del Profeta Muhammad, una vez vio a un hombre llevando a su madre en su espalda y circunvalando la Casa Sagrada en La Meca.  Él no se quejaba ni mostraba ningún signo de molestia; en lugar de esto el seguía repitiendo una línea de poesía comparándose a sí mismo con un camello. El miró a Abdullah Ibn Omar y le preguntó si al hacer esto se liberaba de su deuda con su madre. Ibn Omar dijo: “No. Ni siquiera has pagado una punzada del dolor que ella sintió cuando te dio a luz”.

Otro compañero de los primeros días del Islam, Dhibyan Ibn Ali Az-Zowri, también solía viajar con su madre a La Meca. El viaje era largo y muy caluroso; al lado del camino durante sus viajes, cavaba un pequeño pozo y lo llenaba con agua fresca. Él entonces se volvería a su madre y decía: “Madre, siéntate en esta agua fresca para que te refresques”.

Los musulmanes que son obedientes a Dios nunca pueden ser desobedientes o irrespetuosos con sus padres. Una gran recompensa es ofrecida a aquellos que traten a sus padres, especialmente a sus madres, con afecto y gentileza, pero una severa advertencia es también dada. El peligro de ser irrespetuoso es ilustrado en el siguiente dicho del Profeta Muhammad:

Un hombre vino al Profeta Muhammad y dijo: “Un hombre joven  se encontraba agonizando y la gente le pedía que diga que no hay divinidad sino Dios, pero él es incapaz de hacerlo. El Profeta entonces preguntó: “¿Este hombre ofreció sus oraciones?” La respuesta fue sí. El Profeta entonces fue a ver al hombre y trató de alentarlo a decir que no hay divinidad sino Dios. Aun así éste era incapaz de pronunciar las palabras.  El Profeta Muhammad entonces llamó a la madre del hombre que moría, la madre a la que él había desobedecido persistentemente.

Cuando ella apareció, el Profeta le preguntó: “Respetada mujer, ¿es él tu hijo?” Ella contestó que sí. Entonces preguntó: “Respetada mujer, ¿si nosotros amenazáramos con arrojar a tu hijo dentro de un fuego rabioso, tú recomendarías que él fuera perdonado?” La mujer contestó que ella definitivamente pediría que él fuera perdonado. El Profeta entonces le dijo: “Entonces declara, haciendo a Dios y a mí tus testigos, que tú estás ahora complacida con él”. La anciana mujer de buena gana declaró: “Oh Dios, Tú y tu Profeta son mis testigos de que yo estoy complacida con este amado hijo mío”. El Profeta entonces se volvió hacia el hombre que moría y le pidió que recitara: “No hay divinidad sino Dios, Él es el Único y no tiene socio, y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Su mensajero”.  (At Tabarani, Ahmad)

Debido al perdón de su madre, el hombre fue capaz de recitar las palabras que, por la Gracia y la Misericordia de Dios, pudieron haberle permitido entrar al Paraíso. El buen trato a los padres puede ser la llave para el Paraíso; por otra parte, el mal comportamiento hacia ellos puede resultar en el castigo en el fuego del Infierno.





Texto tomado de: wwwislamreligion.com

El buen trato a los padres (parte 1 de 3): deber y devoción

Si usted escribe las palabras, “amabilidad con los padres” (en inglés) en Google, seis de los primeros diez resultados son artículos islámicos resaltando la importancia de ser obedientes y amables con los padres. ¿Por qué? El Islam es una religión que hace énfasis en las cualidades de misericordia, tolerancia y respeto. Dios ha ordenado el buen trato a los padres y nos advierte contra el hecho de tratarlos irrespetuosamente.  Hay varios versos en el Corán donde la amabilidad con los padres es incluso equiparada con el aspecto más importante del Islam: adorar sólo a Dios. Esto indica que ser amables con los padres, honrarlos y respetarlos, es extremadamente importante en la forma de vida del Islam.

“Tu Señor ha ordenado que no adoréis sino a Él y que seáis benévolos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez, no seáis insolentes con ellos y ni siquiera les digáis: ¡Uf! Y háblales con dulzura y respeto.” (Corán 17:23)

Ninguna palabra irrespetuosa debe ser pronunciada hacia un padre, ni siquiera una mirada de resentimiento o desprecio. Honrar a los padres puede ser considerada una forma de adoración si la intención es complacer a Dios Todopoderoso al respetar Sus órdenes.

Dios continúa este verso recordándonos que los padres son merecedores de amabilidad, porque ellos criaron a sus hijos con misericordia y con frecuencia hicieron grandes sacrificios por su bienestar. El uso de la palabra “ala” invoca la imagen de un ave protegiendo a sus crías, y trae a la mente la compasión que los padres tienen para con sus hijos.

“Baja sobre ellos el ala de la humildad que viene de la misericordia, y ruega: ¡Oh, Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me educaron siendo pequeño”. (Corán 17:24)

El amor y  la misericordia que emanan del Dios Más Misericordioso, se manifiestan en el trato amable existente entre los padres y sus hijos. Dios claramente prohíbe el maltrato a los padres, y en otro verso del Corán se suman la necesidad de mostrar gratitud a Él, nuestro Creador, así como a nuestros padres. De nuevo, Dios claramente vincula los derechos debidos a Él y los derechos debidos a los padres.

“Le hemos ordenado al hombre ser benevolente con sus padres. Su madre le lleva [en el vientre] soportando molestia tras molestia, y su destete es a los dos años. Sed agradecidos conmigo y con vuestros padres; y sabed que ante Mí compareceréis”. (Corán 31:14)

El Profeta Muhammad reforzó el deber de ser amable con los padres. Un compañero del Profeta una vez le preguntó cuál de las muchas buenas acciones que un hombre puede hacer es la más amada por Dios. El Profeta Muhammad le respondió diciendo: “Ofrecer la oración a su debido tiempo”.  El compañero luego le preguntó: “¿Y cuál le sigue?”, a lo cual el Profeta replicó: “El ser bueno y obediente con tus padres…”.  La responsabilidad de ser amable y bueno con los padres viene justo después del más grande deber en el Islam: la oración.
Más que bondad

La palabra árabe que es usada en el Corán y en las narraciones del Profeta Muhammad para denotar esta amabilidad con los padres es birr, y frecuentemente es traducida como bondad. Sin embargo, como es el caso con la mayoría de las palabras árabes, una traducción directa al español con frecuencia falla al explicar la verdadera profundidad del significado. Birr no sólo significa bondad; también contiene sombras de significado que indican amabilidad, compasión, respeto e incluso paciencia. El Islam, la forma de vida, acompasa todas esas cualidades, y los musulmanes deben esforzarse en modelar este comportamiento en todos los tratos, particularmente en la relación entre los padres y los hijos.

Los padres cuidan y alimentan a sus hijos durante toda su vida, pero en un punto este deber se invierte, los padres se vuelven ancianos y débiles, y son ellos los que entonces necesitan de este cuidado y alimentación. El hijo está obligado a cuidar a los padres mostrando todas las cualidades de birr y sabiendo que la recompensa por ello está con Dios. El Profeta Muhammad dijo: “Si alguien posee las siguientes tres características Dios lo agraciará con una muerte sin dolor y lo llevará a Su Paraíso: gentileza hacia el débil, afecto hacia los padres y amabilidad con los sirvientes”.
 

La devoción de un hombre

Abu Hurairah fue un compañero cercano del Profeta Muhammad; él es recordado por transmitir muchos de los dichos del Profeta. La vida de Abu Hurairah también contiene muchas demostraciones de su amor y su devoción por su madre. Cuando él primero acogió el Islam, ningún ruego pudo convencer a su madre de hacer lo mismo. Llorando y asustado, Abu Hurairah se aproximó al Profeta y le rogó que hiciera una súplica a Dios pidiéndole guía para su madre. El Profeta Muhammad aceptó su solicitud y en un muy corto periodo de tiempo la madre de Abu Hurairah pronunció estas palabras: “No hay Dios sino Allah y Muhammad es su siervo y su Mensajero”, aceptando de esa forma el Islam.

A lo largo de su vida, Abu Hurairah fue amable y cortés con su madre. Cuando quería salir del hogar, se paraba en la puerta de la habitación de ella y decía: “La paz sea contigo, madre, y la misericordia y las bendiciones de Dios”. Ella contestaba: “Y sobre ti sea la paz, hijo mío, y la misericordia y las bendiciones de Dios”. Él también decía: “Que Dios tenga misericordia de ti, pues tú cuidaste de mí cuando yo era pequeño”; a lo que ella respondía: “Que Dios tenga misericordia de ti, pues tú me salvaste del error cuando yo era anciana”.

Abu Hurairah siempre alentó a otras personas a ser amables y buenos con sus padres. Una vez vio a dos hombres caminando juntos y le preguntó al más joven:  “¿Quién es este hombre para ti?”; a lo que el joven respondió: “Es mi padre”.  Abu Hurairah le aconsejó: “No lo llames por su nombre, no camines delante de él y no te sientes antes de que él lo haga”.

Esta gentileza y afecto entre Abu Hurairah y su madre nos enseña que el respeto mutuo  y el amor son un deber. El musulmán debe mostrar respeto hacia los padres incluso si ellos no son musulmanes, y el más grande amor que puede mostrar hacia ellos es suplicarle a Dios con la esperanza de que los guíe hacia el Islam. En el tiempo del Profeta, muchos de aquellos que acogieron el Islam se encontraron con que este entraba en conflicto con las creencias y las solicitudes de sus padres, pero ellos fueron enseñados a ser amables y a obedecer a sus padres, excepto si los padres les pedían que desobedecieran a Dios.

“Si vuestros padres se esfuerzan por hacer que Me asociéis copartícipes [en la adoración] no les obedezcáis, pues es sabido que carecen de fundamento válido, pero tratadles con respeto. Seguid el camino de los piadosos, pues ante Mí compareceréis y os informaré de lo que hacíais”. (Corán 31:15)

Ser sumisos con los padres, obedecerlos y tratarlos con amabilidad está incrustado en las enseñanzas del Islam; sin embargo, la obediencia a Dios es siempre el primer y más importante deber del musulmán.





Texto tomado de: www.islamreligion.com

lunes, 27 de mayo de 2013

La orientacion de los Profetas en la vida sexual


La suya es la guía más eficaz, ya que preserva la salud, la completa satisfacción, y adquiere los objetivos que con esta actividad se pretende conseguir.

Con las relaciones sexuales se pretende alcanzar tres objetivos esenciales:

(1) La reproducción y la preservación de la humanidad hasta alcanzar el número de almas que Allah ha ordenado a venir a este mundo se haya cumplido y terminado.

(2) La expulsión del agua (semen), que puede ocasionar un perjuicio si permanece dentro del cuerpo.

(3) Satisfacer el deseo sexual y disfrutar del sexo y la generosidad que representa.

El objetivo esencial último es el único que se cumplirá en el paraíso, porque no habrá reproducción en el Paraíso ni la acumulación de espermatozoides que tendría que ser expulsada.

Los mejores médicos aseguran que el sexo es uno de los mejores métodos para preservar la buena salud.

Galinus dijo: "La esencia de los espermatozoides está formado por calor y aire, y son calientes y húmedos debido a que son producidos a partir de la sangre que alimenta a los órganos esenciales."

Si esto es tan significativo en el esperma, uno debe darse cuenta de que no debe ser usado o pasado, excepto para lograr la producción o para liberar el cuerpo de la misma cuando se es viejo.

Cuando el esperma está congestionado en el cuerpo, causará ciertas dolencias como la obsesión, la locura y la epilepsia. El descarte que, por otra parte, ayuda a curar muchas de estas dolencias. Esta es la razón por la esperma sale de el cuerpo de manera natural.

Algunos de nuestros Salaf (radiyallaahu anhum) dijeron:

"El hombre debe tener cuidado de tres cosas: Él no debe ignorar caminar, para que cuando lo necesite un día sea capaz de hacerlo. No debe abstenerse de comer, porque los intestinos se contraerían. No deben abstenerse de la actividad sexual, porque si el agua de los pozos no se extrae, se fugará ".

Muhammad bin Zakariyyah dijo:

"Quien ignora el sexo durante mucho tiempo, sus nervios se debilitaran, y su flujo se bloqueará y se encogerá el pene. He visto algunas personas que no tienen relaciones sexuales alegando observar algún tipo de abstinencia y sus organismos se volvieron más fríos, sus movimientos restringidos y la depresión inexplicable les llegó. Además, el apetito y los poderes digestivos también disminuyeron. "

La actividad sexual ayuda a bajar la mirada, el rechazo de la lujuria, permite la posibilidad de abstenerse de actividad sexual ilegal y también logra esos objetivos para la esposa.

Cuando uno usa su esperma de forma legal, le beneficiará a él y a su esposa en esta vida y la siguiente.

Por eso el Profeta (sallallahu alayhi wa sallam) solía cumplir con su deseo sexual legal, como él solía decir:

"Yo estaba hecho como las mujeres y como el perfume de vuestro mundo."

Además, él (sallallahu alayhi wa sallam) alentó a su nación casarse.

"Casaos, porque voy a competir en número con las demás naciones."

Por otra parte, Ibn 'Abbas (radiyallaahu anhu) dijo: "Lo mejores de esta nación son los que tienen el mayor número de mujeres (hasta cuatro)."

El Profeta (sallallahu alayhi wa sallam) también dijo:

"Me caso con la mujer, como carne, duermo, estoy de pie en Qiyaam, y rompo mi ayuno. El que hace caso omiso de mi Sunnah no es de mi pueblo."

Además de esto, él (sallallahu 'alaihi wa sallam) dijo:

"¡Oh hombres jóvenes! Quien pueda permitírselo deberían casarse, porque ayuda a bajar la mirada y protege los órganos sexuales. Los que no puedan permitírselo, deben ayunar, porque el ayuno los cura."

Fuente: "La Orientación de los Profetas en la vida sexual"

Tomado de La Medicina del Profeta (sallallahu alaihi wa sallam) por el Imam Ibn al-Qayyim al-Jawziyyah (rahimahullaah) - págs: 222 a 223.
 

 


Texto tomado de:  http://medicinaenelislam.blogspot.com

 

lunes, 20 de mayo de 2013

La naturaleza cohesiva de la familia (parte 4 de 4): Los hijos y los familiares


Los hijos

Queda claro, gracias a muchos versos en el Corán, que tener hijos se considera una bendición de Dios. Por lo tanto, Dios dice al nombrar algunas de sus bendiciones sobre la humanidad:

“Dios ha creado esposas de vuestra misma especie, de las cuales crea hijos y nietos. Os ha proveído de todo lo bueno y beneficioso…”. (Corán 16:72)

Así, uno descubre al profeta Zacarías orando a Dios para que le conceda hijos (Corán 3:38). Además, tener hijos es algo que se sabe muy querido para los padres. Dios dice:

“Los bienes y los hijos son parte de los encantos de la vida mundanal...”. (Corán 18:46)

Al mismo tiempo, sin embargo, cada padre debe darse cuenta de que tener hijos es una gran responsabilidad y prueba de Dios. Dios dice:

“Por cierto que vuestros bienes y vuestros hijos son una prueba [para evidenciar quién obedece al Creador y quién no], y Dios tiene reservada una recompensa grandiosa [para los piadosos]”. (Corán 64:15)

Dios también dice:

“¡Oh, creyentes! Protegeos a vosotros mismos y a vuestras familias del Fuego…”. (Corán 66:6)

El significado de este versículo fue reiterado por el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios desciendan sobre él, cuando dijo:

“Todos ustedes son pastores y a todos se les preguntará sobre sus responsabilidades…El hombre es responsable de su hogar y se le preguntará sobre sus responsabilidades. A la esposa se le preguntará sobre la casa de su esposo y sus responsabilidades”.

Por lo tanto, el Islam inculca el agradecimiento al ser humano por estar bendecido con un hijo, pero al mismo tiempo hace que se dé cuenta de que este hijo es una gran responsabilidad. Los padres deben cuidarlo y criarlo de la mejor manera, tratando de protegerlo del Fuego del Infierno.

Los sabios musulmanes consideran que los derechos de los hijos aparecen mucho antes de ser concebidos, por medio de la elección de un/a esposo/a honrado/a y piadoso/a. Éste es el primer paso para brindar un hogar y ambiente buenos para los hijos. Cerca del nacimiento de los hijos, existen otras obligaciones importantes, como el dar un buen nombre al hijo y ofrecer un sacrificio en su nombre. Además, los derechos más importantes del hijo incluyen lo siguiente:

1. Ser mantenido y sustentado de manera saludable,

2. ser educado en los principios de la religión;

3. ser tratado con piedad y compasión.

4. ser tratado igual que sus hermanos; y

5. tener un buen ejemplo de los padres.
Otros familiares

La familia incluye hermanos y otros familiares. El Islam no ha ignorado a ninguno de los familiares del individuo. En numerosos lugares en el Corán Dios enfatiza la importancia de tratar a los familiares de manera amable. Dios dice, por ejemplo:

“Adorad a Dios y no Le asociéis nada. Haced el bien a vuestros padres, a los parientes…”. (Corán 4:36)

Dios además habla sobre los gastos hacia la familia:

“Te preguntan [¡Oh Muhammad!] acerca de la caridad. Diles: Lo que deis, que sea para vuestros padres, parientes, huérfanos, pobres y viajeros insolventes. En verdad lo que hagáis de bien Dios lo sabe…”. (Corán 2:215)

Y Dios dice:

“La piedad no consiste en orientarse hacia el oriente o el occidente, sino que consiste en creer en Dios, el Día del Juicio, los ángeles, el Libro, los Profetas, hacer caridad, a pesar del apego que se tiene por los bienes, a los parientes, huérfanos, pobres, viajeros insolventes, mendigos y prisioneros…”. (Corán 2:177)

Se le pidió al Profeta Muhammad:

“Infórmame sobre una acción que me acercará al Paraíso y me alejará del fuego del Infierno”. Él respondió: “Adorar a Dios, y no asociar a ningún compañero con Él, establecer la oración, entregar el Zakat y mantener los lazos de familia”.

Mantener los lazos de familia se refiere a ser buenos con ellos de palabra, acción y proporcionarles ayuda material. Esto incluye las palabras amables, las visitas, la caridad y la generosidad. También abarca el alejar los males que puedan perjudicarlos y hacer lo mejor para que tengan felicidad.

El musulmán debe entender que mantener los lazos de familia es una obligación y no es simplemente un acto meritorio. En el Corán, Dios reconoce a los que…

“…no rompen los lazos familiares que Dios ordenó respetar, temen a su Señor y Su terrible castigo”. (Corán 13:21)

El Profeta dijo:

“Aquel que corta los lazos de familia no entrará al Paraíso”.

El Islam ha enfatizado cada tipo de lazo familiar posible. Ha brindado guía mostrando la importancia de los lazos con los padres, los hijos, las esposas, y otros familiares. Exhorta a todos los musulmanes a cumplir con estos lazos para recibir a cambio el placer divino. Además (aunque no está completamente enfatizado en esta corta ponencia), ha brindado leyes y regulaciones estrictas que permiten que un individuo se dé cuenta de la mejor manera de mantener los lazos apropiados con todos sus amigos y parientes.


Texto tomado de: www.islamreligion.com

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