Bienvenida

أهلا و سهلا إلى بيرو إسلام ,تدونة أسست لاجل دعوة الإسلام و لمعلومات عن أمور أخرى متعلقة به كحال المسلمين في

العالم و الأخبار الحالية و غير ذلك

Bienvenidos a Perú Islam, blog creado como un medio mas para la difusión del Islam; así como para información de muchas otras cosas relacionadas al mismo, como la actualidad de los musulmanes en el mundo entero, noticias actuales y mucho mas...
Mostrando entradas con la etiqueta Los beneficios del Islam. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los beneficios del Islam. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de marzo de 2013

Lo que dicen sobre Muhammad (parte 3 de 3)

Enciclopedia Británica:

“....una gran cantidad de detalles de las fuentes más tempranas muestran que fue un hombre honesto y recto, que se ganó el respeto y la lealtad de otros hombres que también eran honestos y rectos”. (Vol. 12)

George Bernard Shaw dijo sobre él:

“Debe ser llamado el Salvador de la humanidad. Creo que si un hombre como él asumiera la dictadura del mundo moderno, tendría éxito en resolver sus problemas de forma que traería la tan necesaria paz y felicidad”.

(El Islam Genuino, Singapur, Vol. 1, No. 8, 1936)

Él fue de lejos el hombre más extraordinario que jamás haya puesto un pie en esta tierra. Predicó la religión, fundó un estado, construyó una nación, estableció un código moral, inició numerosas reformas sociales y políticas, estableció una sociedad poderosa y dinámica para practicar y representar sus enseñanzas, y revolucionó por completo los mundos del pensamiento y del comportamiento humanos para todos los tiempos por venir.

Su nombre es Muhammad. Nació en Arabia en el año 570 d.C., comenzó su misión de predicar la religión de la Verdad, el Islam (sumisión a Un Dios) a la edad de 40 y partió de este mundo a la edad de 63. Durante este corto período de tiempo de 23 años de su Profecía, cambió por completo la Península Arábiga del paganismo y la idolatría a la adoración del Dios Único; de las disputas y guerras tribales a la solidaridad y la cohesión nacionales, de la embriaguez y el libertinaje a la sobriedad y la piedad, de la corrupción y la anarquía a la vida disciplinada, de la ruindad total a los más altos estándares de excelencia moral. La historia humana jamás ha conocido una transformación tan completa de un pueblo o lugar antes o después, e imaginemos todas esas maravillas increíbles en poco más de dos décadas.

El mundo ha tenido su parte de grandes personalidades. Pero estas eran de un lado figuras que se distinguieron sólo en uno o dos campos, como el pensamiento religioso o el liderazgo militar. Las vidas y enseñanzas de estas grandes personalidades del mundo están envueltas en la bruma del tiempo. Hay mucha especulación sobre la época y el lugar de su nacimiento, el modo y estilo de sus vidas, la naturaleza y detalles de sus enseñanzas, y el grado y medida de su éxito o fracaso, al punto que es imposible para la humanidad reconstruir con precisión las vidas y enseñanzas de estos hombres.

No ocurre así con este hombre. Muhammad, que la misericordia y las bendiciones de Dios sean con él, logró mucho en campos muy diversos del pensamiento y el comportamiento humanos en pleno resplandor de la historia humana. Cada detalle de su vida privada y sus declaraciones públicas ha sido documentado con precisión, y fielmente preservado hasta nuestros días. La autenticidad del registro así preservado ha sido avalado no sólo por los seguidores creyentes sino incluso por sus críticos prejuiciosos.

Muhammad fue un maestro religioso, reformador social, guía moral, coloso administrativo, amigo fiel, compañero maravilloso, esposo devoto, padre amoroso… todo en uno. Ningún otro hombre en la historia jamás lo ha superado o siquiera igualado en cualquiera de estos aspectos de la vida: sólo la personalidad desinteresada de Muhammad alcanzó una perfección tan increíble.

Mahatma Gandhi, hablando respecto al carácter de Muhammad, dijo en India Joven:

“Quería conocer lo mejor de uno que tiene hoy un dominio indiscutible en el corazón de millones de personas… Estoy más que convencido que no fue la espada la que ganó un lugar para el Islam en aquellos días en el proyecto de la vida. Fue la completa sencillez, la absoluta humildad del Profeta, el respeto escrupuloso de sus promesas, su devoción intensa hacia sus amigos y seguidores, su intrepidez, su absoluta confianza en Dios y en su propia misión. Esto, y no la espada, asumió todo lo que se le presentó y superó todo obstáculo. Cuando cerré el segundo volumen (de la biografía del Profeta), me sentí triste de no tener más qué leer sobre su gran vida”.

Thomas Carlyle, en su Héroes y Heroísmo, simplemente refiere asombrado:

“¿Cómo un solo hombre pudo fusionar las tribus en guerra y los beduinos errantes en la nación más poderosa y civilizada, en menos de dos décadas?”

Diwan Chand Sharma escribió:

“Muhammad era el alma de la bondad, y su influencia fue sentida y nunca olvidada por quienes lo rodearon”. (D.C. Sharma, El Profeta de Oriente, Calcuta, 1935, pp. 12)

Muhammad no fue más ni menos que un ser humano. Pero fue un hombre con una misión noble, la de unir a la humanidad en la adoración al Uno y Único Dios Verdadero, y enseñarle el camino para vivir en la honestidad y la rectitud con base en los mandamientos de Dios. Siempre se describió a sí mismo como “un siervo y mensajero de Dios” y, de hecho, cada uno de sus actos proclamó que ello era cierto.

Hablando sobre el aspecto de la igualdad ante Dios en el Islam, la famosa poetisa de India, Sarojini Naidu, dijo:

“Fue la primera religión que predicó y practicó la democracia, ya que en la mezquita, al sonar la llamada para la oración, los fieles se congregan y la democracia del Islam se materializa cinco veces al día, cuando el campesino y el rey se arrodillan uno al lado del otro y proclaman: ‘Sólo Dios es Grande’… Me he sorprendido una y otra vez por esta unidad indivisible del Islam, que hace al hombre instintivamente un hermano”. (S. Naidu, Ideales del Islam, Discursos y Escritos, Madras, 1918, p. 169)

En palabras del Profesor Hurgronje:

“La liga de naciones fundada por el profeta del Islam, puso los principios de la unidad internacional y la hermandad humana en fundamentos tan universales que son una luz para otras naciones”. Él continúa: “El hecho es que ninguna otra nación en el mundo puede mostrar un paralelo a lo que el Islam ha hecho hacia la realización de la idea de Liga de Naciones”.

El mundo no ha dudado en elevar al rango de divinidad a individuos cuyas vidas y misiones se han perdido en la leyenda. Históricamente hablando, ninguna de estas leyendas alcanzó siquiera una fracción de lo que logró Muhammad. Y todo su esfuerzo fue con el único propósito de unir a la humanidad en la adoración al Dios Único sobre el código de la excelencia moral. Muhammad ni sus seguidores proclamaron jamás en ninguna época que él fuera un Hijo de Dios o Dios encarnado o un hombre con divinidad. Por el contrario, él siempre fue y hoy día sigue siendo considerado como sólo un Mensajero elegido por Dios.

K. S. Ramakrishna Rao, un Profesor de Filosofía de India, en su libro “Muhammad, El Profeta del Islam”, lo llama el “modelo perfecto de vida humana”.

El Profesor Ramakrishna Rao explica su opinión diciendo:

“Es muy difícil llegar a la verdad completa sobre la personalidad de Muhammad. Sólo una idea de ella podemos captar. ¡Qué dramática sucesión de escenas pintorescas! Allí está Muhammad, el Profeta. Y allí, Muhammad, el Guerrero; Muhammad, el Comerciante; Muhammad, el Estadista; Muhammad, el Orador; Muhammad, el Reformador; Muhammad, el Refugio de los Huérfanos; Muhammad, el Protector de los esclavos; Muhammad, el Emancipador de las mujeres; Muhammad, el Juez; Muhammad, el Santo. Todo en todos esos papeles magníficos, en todas esas dimensiones de las actividades humanas, él es como un héroe”.

Hoy, después de un lapso de catorce siglos, la vida y las enseñanzas de Muhammad han sobrevivido sin la más mínima pérdida, alteración o interpolación. Ofrecen la misma esperanza imperecedera para el tratamiento de muchos males de la humanidad, que ofrecían cuando estaba vivo. Este no es un alegato de los seguidores de Muhammad, sino la conclusión inevitable impuesta por una historia crítica e imparcial.

Lo menos que puedes hacer como ser humano pensante y consciente, es detenerte a pensar por un momento y preguntarte: ¿Estas declaraciones que suenan tan extraordinarias y revolucionarias, pueden ser verdad? Y suponiendo que realmente fueran ciertas, y que no conozcas a este hombre Muhammad o no hayas escuchado sobre él, ¿no es momento de que respondas a su tremendo desafío y pongas algún esfuerzo en conocerlo?

No te costará nada, pero puede llegar a ser el comienzo de una era completamente nueva en tu vida.


Texto tomado de: Islamreligion

Lo que dicen sobre Muhammad (parte 2 de 3)

Lamartine, Historie de la Turquie, París 1854, Vol. II, pp. 276-77:

“Si la grandeza de los propósito, la escases de los medios y los resultados sorprendentes son los tres criterios del genio humano, ¿quién podría atreverse a comparar a cualquier gran hombre en la historia moderna con Muhammad? Los hombres más famosos sólo crearon ejércitos, leyes o imperios. Ellos fundaron, los que fundaron algo, nada más que poderes materiales que a menudo se desmoronaron ante sus propios ojos. Este hombre (Muhammad) movió no sólo ejércitos, legislaciones, imperios, pueblos y dinastías, sino a millones de hombres en un tercio del mundo habitado entonces. Y más que eso, movió los altares, los dioses, las religiones, las ideas, las creencias y las almas… la tolerancia en la victoria, su ambición, que fue dedicada por completo a una idea y no a luchar de forma alguna por un imperio. Sus oraciones interminables, sus conversaciones místicas con Dios, su muerte y su triunfo después de morir; todo esto da fe no de una impostura, sino de una firme convicción que le dio el poder de restaurar un dogma. Este dogma fue doble: la unidad de Dios y la inmaterialidad de Dios; el primero habla de lo que es Dios, el segundo de lo que no es Dios; el primero derroca a los falsos dioses con la espada, el otro a partir de una idea con palabras.”

 “Filósofo, orador, apóstol, legislador, guerrero, conquistador de ideas, restaurador de dogmas racionales, de un culto sin imágenes; el fundador de veinte imperios terrestres y un imperio espiritual, ese es Muhammad. En cuanto a todos los estándares por los que la grandeza humana puede ser medida, podemos preguntarnos: ¿existe algún hombre más grande que él?”

Edward Gibbon y Simon Ocklay, Historia del Imperio Sarraceno, Londres, 1870, p. 54:

“No es la propagación sino la permanencia de su religión la que merece nuestra admiración, la misma impresión pura y perfecta que grabó en La Meca y en Medina se conserva, después de revoluciones de doce siglos por parte de los seguidores indios, africanos y turcos del Corán… los mahometanos[1] han resistido de manera uniforme la tentación de reducir el objeto de su fe y devoción al nivel de los sentidos y la imaginación del hombre. ‘Creo en Un Dios y Mahoma es el Apóstol de Dios’, es la profesión simple e invariable del Islam. La imagen intelectual de la Deidad no ha sido degradada nunca por ningún ídolo visible; los honores del profeta nunca han transgredido la medida de la virtud humana, y sus preceptos de vida han refrenado la gratitud de sus discípulos dentro de los límites de la razón y la religión”.

Bosworth Smith, Mahoma y el Mahometismo, Londres 1874, p. 92:

“Él fue el César y el Papa en uno, pero fue Papa sin las pretensiones papales y César sin las legiones de César: sin un ejército permanente, sin guardaespaldas, sin fuerza policial, sin palacio, sin ingresos fijos. Si alguna vez un hombre tuvo el derecho de decir que gobernó por derecho divino, ese fue Mahoma, porque tenía todo el poder sin sus instrumentos y sin sus apoyos”.

Annie Besant, Vida y Enseñanzas de Muhammad, Madras 1932, p. 4:

“Es imposible para cualquiera que estudie la vida y el carácter del gran Profeta de Arabia, que sepa cómo él enseñó y cómo vivió, sentir algo menos que reverencia por ese poderoso profeta, uno de los grandes mensajeros del Supremo. Y aunque en lo que les manifiesto encontrarán muchas cosas que tal vez sean familiares a muchos de ustedes, incluso yo misma siento, cada vez que las releo, una nueva forma de admiración, un nuevo sentimiento de reverencia por este poderoso maestro árabe”.

W. Montgomery, Mohammad en La Meca, Oxford 1953, p. 52:

“Su disposición a someterse a las persecuciones por sus creencias, el elevado carácter moral de los hombres que creyeron en él y lo vieron como su líder, y la grandeza de su último logro, todo ello defiende su integridad fundamental. Suponer que Muhammad fue un impostor plantea más problemas que soluciones. Además, ninguna de las grandes figuras de la historia es tan poco apreciada en occidente como Muhammad”.

James A. Michener, Islam: La Religión Incomprendida, en Selecciones de Reader’s Digest (Edición Estadounidense), Mayo 1955, pp. 68-70:

“Muhammad, el hombre inspirado que fundó el Islam, nació alrededor del año 570 d.C. en una tribu árabe que adoraba ídolos. Huérfano de nacimiento, siempre fue particularmente solícito con los pobres y necesitados, las viudas y los huérfanos, los esclavos y los oprimidos. A los veinte años ya era un exitoso hombre de negocios y pronto se convirtió en director de caravanas de camellos para una viuda rica. Cuando cumplió 25, su empleadora, reconociendo sus méritos, le propuso matrimonio. A pesar de que él era quince años menor, se casó con ella, y mientras vivía, fue un esposo devoto.

 “Como la mayoría de los grandes profetas antes que él, Muhammad no se mostró dispuesto a servir como transmisor de la palabra de Dios, sintiendo su propia insuficiencia. Pero el ángel le ordenó: ‘Lee’. Por lo que sabemos, Muhammad era incapaz de leer o escribir, pero él le comenzó a dictar aquellas palabras inspiradas que pronto revolucionarían a una gran parte de la tierra: ‘Hay un solo Dios’.

 “En todas las cosas Muhammad fue profundamente práctico. Cuando su amado hijo Ibrahim murió, ocurrió un eclipse, y rápidamente se levantaron rumores de la condolencia personal de Dios. Respecto a esto, se dice que Muhammad anunció: ‘Un eclipse es un fenómeno natural. Es absurdo atribuir tales cosas a la muerte o al nacimiento de un ser humano’.

“A la muerte del propio Muhammad se hizo un intento de deificarlo, pero el hombre que se convirtió en su sucesor administrativo acabó la histeria con uno de los discursos más nobles en la historia religiosa: ‘Si hay entre ustedes quien adoraba a Muhammad, sepa que él está muerto. Pero si es Dios a quien adora, sepa que Él vive para siempre’”.

Michael H. Hart, Los 100: Ranking de las Personas Más Influyentes en la Historia, Nueva York: Hart Publishing Company, Inc. 1978, p. 33:

“Mi elección de que Muhammad lidere la lista de las personas más influyentes del mundo puede sorprender a algunos lectores y puede ser cuestionada por otros, pero él fue el único hombre en la historia que fue extremadamente exitoso tanto a nivel religioso como a nivel secular”.





Texto tomado de: Islamreligion

Lo que dicen sobre Muhammad (parte 1 de 3)


Durante los siglos de las Cruzadas, todo tipo de calumnias fueron inventadas en contra del Profeta Muhammad, que la misericordia y las bendiciones de Dios sean con él. Con el nacimiento de la era moderna, sin embargo, marcada por la tolerancia religiosa y la libertad de pensamiento, ha habido un gran cambio en el enfoque de los autores occidentales sobre su vida y su carácter. Las opiniones de algunos eruditos no musulmanes respecto al Profeta Muhammad, que se ofrecen al final, justifican esta aseveración.

Occidente tiene todavía que dar un paso adelante para descubrir la verdad sobre Muhammad: que era auténtico y el último Profeta de Dios para toda la humanidad. A pesar de toda su objetividad e ilustración, no ha habido un intento sincero e imparcial por parte de Occidente de entender la Profecía de Muhammad. Es tan extraño que se le hayan ofrecido grandes tributos por su integridad y sus logros, pero su declaración de ser el Profeta de Dios ha sido rechazada de forma explícita e implícita. Es aquí que se requiere una investigación detallada y una revisión de las evidencias. Los siguientes hechos evidentes en la vida de Muhammad han sido proveídos para facilitar una decisión imparcial, objetiva y lógica con respecto a su Profecía.

Hasta la edad de cuarenta años, Muhammad no era conocido como estadista, predicador u orador. Jamás se lo vio discutir los principios de la metafísica, la ética, las leyes, la política, la economía o la sociología. Sin duda poseía un carácter excelente, modales encantadores, y era muy culto. Sin embargo, no había nada tan profundamente sorprendente ni tan radicalmente extraordinario en él que hiciera que los hombres esperaran algo grande y revolucionario de su parte en el futuro. Pero cuando volvió de la Cueva de Hira con un nuevo mensaje, estaba transformado por completo. ¿Es posible que una persona con las cualidades mencionadas se convirtiera de repente en un “impostor” y proclamara ser el Profeta de Dios y así ganarse la ira de su pueblo? Uno podría preguntarse, ¿por qué razón sufrió todas las dificultades que se le impusieron? Su pueblo le ofreció aceptarlo como su rey y poner todas las riquezas de su tierra a sus pies sólo si abandonaba la prédica de su religión. Pero él prefirió rechazar sus ofertas tentadoras y continuar predicando su religión sin ayuda de nadie, enfrentando todo tipo de insultos, el boicot social e incluso el ataque físico de su propia gente. ¿No fue acaso sólo el apoyo de Dios y su firme decisión de difundir el mensaje de Dios y su creencia profundamente arraigada de que al final el Islam se erigiría como la única forma de vida para la humanidad, lo que lo afirmó como una montaña frente a toda la oposición y las conspiraciones para eliminarlo? Además, si él había llegado con una intención de rivalizar con los cristianos y los judíos, ¿por qué debería haber hecho de la creencia en Jesús, Moisés y otros Profetas de Dios, que Dios los bendiga a todos ellos, un requerimiento básico de fe sin el cual no es posible ser musulmán?

¿No es una prueba incontrovertible de su Profecía que, a pesar de ser analfabeto y haber llevado una vida muy normal y tranquila durante cuarenta años, cuando comenzó a predicar su mensaje, toda Arabia admiró y se sorprendió de su maravillosa elocuencia y su oratoria? Era del todo incomprensible que toda la legión de poetas árabes, predicadores y oradores del mayor calibre, fracasara en igualarlo. Y sobre todo, ¿cómo podía él pronunciar entonces verdades de naturaleza científica contenidas en el Corán que ningún ser humano podría haber desarrollado en aquella época?

Por último, pero no menos importante, ¿por qué llevó una vida dura, incluso después de lograr poder y autoridad? Reflexionemos sobre las palabras que pronunció al morir:

“Nosotros, los Profetas, no heredamos. Cualquier cosa que dejemos al morir, es para caridad”.

De hecho, Muhammad es el último eslabón en la cadena de Profetas enviados a diferentes lugares y épocas desde el comienzo de la vida humana en este planeta. Los siguientes son los escritos de algunos autores respecto a Muhammad.





Texto tomado de: Islamreligion

La civilización islámica (parte 2 de 2): Más aclaraciones


Dice A.J. Toynbee en  “la Civilización puesta a prueba” (Nueva York, 1948, pág. 205):

"La extinción de la conciencia de “raza” entre los musulmanes es uno de los logros más sobresalientes del Islam, y en el mundo contemporáneo existe una urgente necesidad de propagar esta virtud islámica”.

Dice A.M.L. Stoddard en “Islam - La Religión de Todos los Profetas” (Begum Bawani Waqf, Karachi, Pakistán, pág. 56):

"El surgimiento del Islam es quizás el evento más asombroso en la historia humana. Surgió de una tierra y unas personas hasta entonces insignificantes. El Islam se extendió en menos de un siglo por la mitad de la tierra, venciendo grandes imperios, derrocando religiones por mucho tiempo establecidas, reformando las almas de la gente y construyendo  un nuevo mundo en todos los aspectos: el mundo del Islam”.

“Cuanto más minuciosamente examinamos este desarrollo, se nos presenta más extraordinario. Las otras grandes religiones ganaron sus adeptos lentamente, con muchos obstáculos y, finalmente, sólo triunfaron con la ayuda de monarcas poderosos convertidos a la nueva fe. La Cristiandad tenía su Constantino, el Budismo su Asoka, y el Zoroastrianismo su Ciro, cada uno de ellos prestó a su culto escogido la fuerza de la autoridad secular.  No ocurrió esto con el Islam.  Surgió de pronto en una tierra desértica habitada por una raza seminómada, previamente mediocre en los anales humanos. Allí surgió el Islam, con conceptos totalmente revolucionarios sobre la dignidad del ser humano y regulaciones contra las desigualdades materiales. El Islam se extendió con una facilidad aparentemente milagrosa, y en un par de generaciones se vio la media luna llevada victoriosa de los Pirineos al Himalaya, y del desierto de Asia Central a los desiertos de África Central”.

Dice Edward Montet en "La Propaganda Chretienne it Adversaries Musulmans" (París, 1890), citado  por T.W. Arnold en “Predicando el Islam” (Londres, 1913,  pág. 413-414):

"El Islam es una religión que es esencialmente racionalista en el sentido más amplio de este término, considerando los aspectos etimológicos e históricos. La definición de racionalismo, como un sistema que se basa en la creencia religiosa de acuerdo a principios comprensibles por la razón, encaja exactamente en él... no puede negarse que tanto a las doctrinas como a los sistemas de teología se han unido muchas supersticiones: el culto a los santos, el uso de amuletos; pero el tronco principal del credo musulmán sigue intacto. En cada sentido del término, las enseñanzas del Profeta y el Corán han guardado invariablemente su lugar como el punto de partida fundamental, y el dogma de la unicidad de Dios siempre se ha proclamado sin dudas, con una majestuosidad, una pureza invariable y una nota de convicción  y seguridad que se encontrará difícilmente fuera del ámbito del Islam. Esta fidelidad al dogma fundamental de la religión, la simplicidad elemental de la fórmula en que se enuncia, la convicción férvida de los misioneros que lo propagan, son las causas para explicar el éxito de los esfuerzos misioneros musulmanes. Un credo tan preciso, que sin despojarse de complejidades teológicas se explica sencillo y, consecuentemente, es accesible al entendimiento común, posee un poder maravilloso para ganar su lugar en las conciencias de los hombres".

Dice W. Montgomery Watt en  “Islam y Cristianismo hoy” (Londres, 1983, p.IX):

"Yo no soy un musulmán en el sentido usual, aunque espero ser un "musulmán" si se entiende esta palabra como quien "se ha rendido a Dios", pero yo creo en que el Corán y otras expresiones de la visión islámica son exposiciones claras de la verdad divina, de las cuales yo y otros occidentales todavía tenemos mucho para aprender, y el Islam es ciertamente un contendiente fuerte al proporcionar el armazón básico de la religión del futuro”.

Paul Varo Martinson (editor), en “ISLAM, Una Introducción para Cristianos”, dice (Augsburgo, Minneapolis, 1994, pág. 205):

"El Islam es una fe auténtica que forma al más profundo ser de nuestros vecinos musulmanes y determina su actitud en la vida. La fe islámica es generalmente más fuerte que la fe cristiana en este Occidente, la cual ha experimentado una secularización considerable. Sólo somos justos con la población islámica cuando los entendemos en su modo de ser religioso y los respetamos como una comunidad de fe. Los musulmanes se han vuelto compañeros importantes”.

John Alden Williams (editor), “ISLAM al descubierto” (George Braziller, Nueva York, 1962):

"El Islam es mucho más que una religión formal: es un estilo de vida íntegro. De muchas maneras, es un factor más determinante en la experiencia de sus seguidores que cualquier otra religión del mundo. El musulmán ("quien se entrega a Dios") vive cara a cara con Dios en todo momento, y no introducirá ninguna separación entre su vida y su religión, su política y su fe. Con su énfasis fuerte en la hermandad de los hombres que cooperan para cumplir la voluntad de Dios, el Islam se ha vuelto una de las religiones más influyentes en el mundo actual".

Dice John L. Esposito en “ISLAM, The Straight Path” (Oxford University Press, New York, 1988, pág. 3-4):

"En el Islam están de pie una larga línea de tradiciones religiosas y proféticas que comparten un monoteísmo inflexible y la creencia en la revelación de Dios, Sus profetas, la responsabilidad ética y el Día de Juicio.  De hecho, los musulmanes, como los cristianos y judíos, son descendientes de Abraham. El entorno religioso histórico del Islam y la relación política con el Cristianismo han permanecido fuertes a lo largo de la historia. Esta interacción ha sido la fuente de beneficios mutuos, provechosos intercambios,  así como de malentendidos y choques violentos".


Texto tomado de: Islamreligion

La civilización islámica (parte 1 de 2): introducción


El Islam es la enseñanza revelada al Profeta Muhámmad, la continuación y culminación de las religiones reveladas anteriormente, y es igual para todas las personas y todas las épocas.

El status del Islam es probado por numerosos hechos sobresalientes.

Primero, no existe ningún otro libro semejante a aquél en el que fue revelado el Islam.

Segundo, ninguna otra religión es guía válida para todas las personas en todo tiempo y lugar. El Islam provee una guía para toda la humanidad, en toda época. El Islam resistió catorce siglos de pruebas, mostró al mundo el ejemplo de un Estado de derecho sobresaliente en Medina, bajo el liderazgo del Profeta Muhámmad.

Es un milagro que el Profeta Muhámmad entregara el mensaje del Islam, aún a sus enemigos más acérrimos, sin contar con los medios materiales que comúnmente se esperaría que posea una persona que se enfrenta a una tarea tan formidable.

Cuando el Profeta Muhámmad recibió la orden de predicar el Islam, enfrentó una sociedad de adoradores de ídolos, que seguían ciegamente el paganismo de sus antepasados, que se enfrentaban en guerras tribales, gente que pisoteaba la dignidad humana y derramaba sangre por las razones más triviales; y sin embargo el Profeta los educó en el Islam y los disciplinó.

El Islam suplantó la jerarquía tribal, estableciendo que sólo por los méritos propios una persona es superior a otra, y que todos poseen honor.

El Islam transformó la vida cultural, social y comercial, estableciendo leyes básicas acordes a la naturaleza humana, y aplicables en todo lugar y en toda época.

Es un hecho infortunado que el Occidente cristiano, en lugar de intentar entender el éxito fenomenal del Islam durante su época temprana, lo consideró como la religión rival. Durante los siglos de las Cruzadas, esta tendencia ganó mucha fuerza y se produjo gran cantidad de literatura para empañar la imagen del Islam. Pero el Islam actualmente se presenta ante muchos estudiosos occidentales como algo excepcional en la historia de la humanidad, y se hace evidente la verdad a la que no puede permanecer ajeno el erudito, a pesar de las opiniones extrañas que emitieron y emiten algunos orientalistas supuestamente imparciales.

En este punto, es necesario resaltar la verdad frente a las opiniones infundadas de algunos escritores parciales. La verdad no necesita que ningún abogado suplique en su nombre, pero la propaganda maliciosa contra Islam ha creado una gran confusión, incluso en las mentes de muchos pensadores objetivos.

Tenemos la esperanza de que algunas observaciones al respecto iluminen sobre la verdad y permitan una evaluación objetiva del Islam.

Dijo el Reverendo Taylor, en el discurso que leyó ante el Congreso de la Iglesia de Walverhamton,  el 7 de Octubre de  1887, citado por Arnond en La Prédica del Islam, páginas 71-72:

"Él (Islam) reemplazó la vida monástica por la virilidad. Dio esperanza al esclavo, hermandad a la humanidad y el reconocimiento a las necesidades fundamentales de la naturaleza humana”.

Dijo Sarojini Naidu, en las Conferencias sobre "Los Ideales del Islam" (ver los Discursos y Escrituras de Sarojini Naidu, Madrás, 1918, pág. 167):

“El sentido de justicia es uno de los ideales más maravillosos del Islam, porque cuando yo leí el Corán encontré estos principios dinámicos de vida, no tanto místicos, sino principios de ética práctica de la conducta diaria para la vida satisfactoria del mundo entero”.

Dijo O'Leary en “La encrucijada del Islam” (Londres 1928, página 8):

“La historia muestra con claridad que la leyenda de musulmanes fanáticos que, a través de un Islam imperialista y prepotente, pretenden someter por medio de la espada a las razas conquistadas, es uno de los mitos más absurdos que los historiadores han repetido".

Dijo H.A.R. Giba en “Blanqueando el Islam” (Londres 1932, página 328):

“El Islam tiene el servicio más maravilloso para brindar a la causa de la humanidad.  Posee una tradición magnífica de comprensión interracial y de cooperación.  Ninguna otra sociedad tiene tal registro de éxito uniendo en una igualdad de estado, de oportunidad y de esfuerzos las tantas y tan variadas razas de la humanidad... el Islam todavía tiene el poder para reconciliar elementos aparentemente irreconciliables de raza y tradición. Si alguna vez la oposición de las grandes sociedades del Este y del Oeste fuera a ser reemplazada por la cooperación, la mediación del Islam es una condición indispensable. La sensación hostil de Europa hacia el Islam, sólo es producto de mentiras. Si ellos se unen, se abre la esperanza de grandes soluciones. Pero si Europa, rechazando la cooperación del Islam, arroja a los musulmanes en los brazos de sus rivales, el resultado sólo puede ser desastroso para todos".

Dijo G.B. Shaw, en “El Islam genuino”, Vol. 1, No. 81936:

"Yo siempre he tenido a la religión de Muhámmad en alta estima, debido a su vitalidad maravillosa. Es la única religión que parece poseer la capacidad de ser perfectamente aplicable en toda época. He estudiado a Muhámmad, un hombre maravilloso, y en mi opinión esta muy lejos de ser un anti-Cristo, debe considerárselo el Salvador de la humanidad. Yo creo que si un hombre como él fuera a asumir el gobierno del mundo moderno, tendría éxito resolviendo sus problemas y traería paz y felicidad: Yo he dicho sobre la fe de Muhámmad que sería aceptable a la Europa de mañana, como está empezando a ser aceptable a la Europa de hoy".


Texto tomado de: Islamreligion

Template by:
Free Blog Templates