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miércoles, 6 de febrero de 2013

¿Donde está Cristo en el Cristianismo?


La mayoría de los eruditos religiosos le han atribuido ya hace tiempo los principios de la fe cristiana, más a las enseñanzas de Pablo que a las de Jesús. Pero por más que se quiera comenzar con este tema, creo que es mejor retroceder y hacer una breve mirada reflexiva al Antiguo Testamento.

El Antiguo Testamento enseña que Jacob luchó con Dios. En realidad, el Antiguo Testamento dice que Jacob no solo luchó con Dios, sino que lo venció (Génesis 32:24-30). Ahora bien, recuerden que estamos hablando de una pequeña gota de protoplasma luchando con el Creador de un universo de 240,000,000,000,000,000,000,000 millas de diámetro, con más o menos mil millones de galaxias de la cual la nuestra -La Vía Láctea – es sólo una (y además pequeña), y ¿lo venció? Perdón pero, alguien estaba algo confundido cuando escribió ese pasaje. El punto es, sin embargo, que este pasaje nos coloca en un dilema. O tenemos que cuestionarnos el concepto de Dios que tienen los judíos, o aceptar la explicación de que Dios no significa Dios en esos versos, sino  un ángel o un hombre (en ambos casos, significaría que no se puede confiar en el Antiguo Testamento). En realidad, esta confusión se ha vuelto tan problemática que las más recientes Biblias han tratado de cubrirla cambiando la traducción de “Dios” a “hombre”. Lo que no pueden cambiar, sin embargo, es la escritura fundacional de donde se traduce la Biblia judía, en la que se sigue leyendo “Dios”.

La falta de fiabilidad es un problema recurrente en el Antiguo Testamento, ¡el ejemplo más prominente es la confusión de Dios y Satanás! Samuel II 24:1 dice:

“El Señor se enojó de nuevo contra los israelitas. Movió a David a que hiciera el censo de Israel y Judá.”

Sin embargo, en Crónicas I 21:1 afirma:

“Satanás se levantó contra Israel e incitó a David a hacer el censo de Israel”.

Uhhh, ¿Cuál fue? ¿El Señor o Satanás? Los dos versos describen el mismo evento en la historia, pero uno habla de Dios y el otro de Satanás. Hay una pequeña (total) diferencia.

Los cristianos gustan creer que el Nuevo Testamento esta libre de estas problemáticas, pero no se pueden esconder. En realidad, hay tantas contradicciones que los autores han dedicado libros a este asunto. Por ejemplo, Mateo 2:14 y Lucas 2:39 difieren acerca de si la familia de Jesús huyó a Egipto o a Nazareth. Mateo y Lucas 11:2-4 difieren en las palabras de la “Plegaria del Señor”. Mateo 11:13-14, 17:11-13 y Juan1:21 no están de acuerdo en si Juan el Bautista fue Elías.

Las cosas empeoraron cuando entramos en la arena de la supuesta crucifixión: ¿quien llevó la cruz, Simón (Lucas 23:26, Mateo 27:32), Marco 15:21) o Jesús (Juan 19:17)? ¿Estaba Jesús vestido en un traje escarlata (Mateo 27:28) o una toga púrpura (Juan 19:2)? ¿Los soldados romanos pusieron bilis (Mateo 27:34) o mirra (Marco 15:23) en su vino? ¿Fue Jesús crucificado antes de la tercer hora (Marco 15:25) o después de la sexta hora (Juan 19:14-15)? ¿Jesús ascendió el primer día (Lucas 23:43) o no (Juan 20:17)? ¿Fueron las últimas palabras de Jesús, “Padre, ‘en tus manos dejo mi espíritu’” (Lucas 23:46)?, ¿o fueron “está terminado” (Juan 19:30)?

Estas son sólo algunas de una larga lista de las inconsistencias en las escrituras, y traen consigo la dificultad de confiar en el Nuevo Testamento como escritura revelada por Dios. No obstante, existen aquellos que confían su salvación al Nuevo Testamento, y son estos cristianos los que necesitan responder a la pregunta, ¿Dónde está el ‘Cristo’ en la ‘Cristiandad’? Esto en realidad, es una pregunta justa. Por un lado tenemos una religión basada en Jesucristo, pero por otro lado los principios del cristianismo ortodoxo, el que se dice cristiandad de la trinidad, contradice casi todo lo que él ha enseñado.

Lo se, lo se – los que nos están gritando “¡Herejes!” y están reuniendo maderas y plantando una estaca. Pero momento. Bajen el arma y escuchen. Los cristianos de la trinidad afirman basar sus doctrinas en la combinación de las enseñanzas de Jesús y Pablo. El problema es que, estas enseñanzas no son complementarias. En realidad, se contradicen entre ellas.

Por ejemplo: Jesús enseñó la Ley del Antiguo Testamento; Pablo la negó. Jesús predicó el credo judío ortodoxo; Pablo predicó los misterios de la fe. Jesús habló de responsabilidad; Pablo propuso la salvación sólo a través de la fe. Jesús se describió a sí mismo como un profeta étnico; Pablo lo definió como profeta universal.[1]  Jesús enseñó la plegaria a Dios, Pablo lo estableció a Jesús como intercesor. Jesús enseñó la unidad absoluta de Dios, los teólogos paulistas instituyeron la trinidad.

Por estas razones, muchos eruditos consideran a Pablo como el más corrupto del cristianismo apostólico. Muchas de las primeras sectas cristianas sostenían este punto de vista también, incluidos los cristianos del segundo siglo conocidos como los “adopcionistas”, que particularmente, consideran a Pablo uno de los “autores” más prominentes de nuestro Nuevo Testamento, como un archi-hereje más que un apóstol.[2]

Lehmann contribuye:

“Lo que Pablo proclama como ‘cristiandad’ era herejía, la cual no podría basarse en la fe judía o esenia, ni en las enseñanzas del Rabino Jesús. Pero, como dice Schonfiel: ‘La herejía paulista se transformo en la base de la ortodoxia cristiana y la iglesia legítima fue repudiada como herética’. …Pablo hizo algo que el Rabino Jesús nunca hizo y se negó a hacer. Extendió la promesa de salvación de Dios a los no judíos; abolió la ley de Moisés y prohibió el acceso directo a Dios al introducir un intermediario”.[3]

Bart D. Ehrman, posiblemente el erudito viviente con más autoridad en la crítica de los textos bíblicos, comenta:

“el punto de vista de Pablo no fue aceptado universalmente, o por lo menos, no aceptado abiertamente… más sorprendente aún, las propias cartas de Pablo indican que existían líderes cristianos activos, sinceros y activos, quienes vehementemente estaban en desacuerdo con él en varios puntos y consideraban el punto de vista de Pablo como corrupción del verdadero mensaje de Cristo… uno debe siempre tener en cuenta que esta misma carta de Pablo indica que confrontó a Pedro justamente por estos asuntos (Gal 2:11-14). Pablo estaba en desacuerdo hasta con las disciplinas de Jesús acerca de este tema”.[4]

Comentando los puntos de vista de algunos de los primeros cristianos en la literatura pseudo clementina, Ehrman escribió:

“Pablo ha corrompido la fe verdadera basado en una breve visión, la cual ha inventado. Pablo es de este modo el enemigo de los apóstoles, y no su jefe. Él está fuera de la verdadera fe, un hereje que debe ser prohibido, no un apóstol a imitar”.[5]

Algunos elevan a Pablo a la santidad. Joel Carmichael claramente no es uno de ellos:

“nos encontramos a un universo de distancia de Jesús. Si Jesús vino “solo para completar” la ley y los profetas; si pensó que “ni una coma, ni un punto” se “pasarían de la ley”, que el mandamiento cardinal era “Escucha, O Israel, el Señor Nuestro Señor, el Señor es Uno”, y que “nadie es bueno, sólo Dios”… ¡Qué habría pensado del trabajo de Pablo! El triunfo de Pablo significó la eliminación del Jesús histórico; y éste llegó a nosotros embalsamado en la “cristiandad” como una mosca en ámbar”.[6]

Dr. Johannes Weiss concluyó:

“…de este modo la fe en Cristo como se mantuvo en la iglesia de Pablo era algo Nuevo en comparación a la plegaria de Jesús; era una nueva religión”.[7]

Una nueva religión, en verdad. Y de este modo la pregunta es: ‘¿Dónde está ‘Cristo’ en el ‘Cristianismo’? “si el cristianismo es la religión de Jesucristo, ¿Dónde se encuentran las leyes del Antiguo Testamento y el estricto monoteísmo del judaísmo ortodoxo del Rabino Jesús? ¿Por qué el cristianismo enseña que Jesús es el hijo de Dios cuando Jesús mismo se llamó “hijo del hombre” ochenta y ocho veces, y ni una vez el “hijo de Dios”? ¿Por qué el cristianismo aprueba la confesión de los curas y plegarias de los santos, Maria y Jesús cuando Jesús enseñó a sus seguidores:

“Ustedes, pues, recen así: Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre…’” (Mateo 6:9)?

¿Quién nombró un Papa? Ciertamente no Jesús. Verdaderamente, Jesús puede haber llamado a Pedro la roca sobre la cual construiría su iglesia (Mateo 16:18-19).  Sin embargo, unos escasos cinco versos después, llamó a Pedro “Satán” y “una ofensa”. Y no nos dejen olvidar que esta “roca” tres veces negó a Jesús después de su arresto- el pobre testimonio del compromiso de Pedro a la nueva iglesia.

¿Es posible que los cristianos hayan negado alguna vez a Jesús desde entonces? Transformar el estricto monoteísmo de Jesús a la Trinidad paulista, reemplazando las leyes del Antiguo Testamento del Rabino Jesús por la “salvación por la fe” de Pablo, sustituyendo el concepto de Jesús, habiendo expiado los pecados de la humanidad por la responsabilidad directa de las enseñanzas de Jesús, reemplazando la afirmación de Jesús a la humanidad por el concepto de Pablo acerca de la divinidad de Jesús, debemos cuestionar exactamente de qué manera el cristianismo respeta las enseñanzas de su profeta.

Un asunto paralelo es definir qué religión respeta las enseñanzas de Jesús. Por lo tanto, veamos: ¿Qué religión honra a Jesucristo como profeta y hombre? ¿Qué religión se adhiere al estricto monoteísmo, a las leyes de Dios, y el concepto de responsabilidad del hombre por sus actos ante Dios? ¿Qué religión rechaza a los intermediarios entre el hombre y Dios?

Si has respondido “el Islam”, estás en lo correcto. Encontramos que las enseñanzas de Jesucristo están mejor ejemplificadas en la religión del Islam que en el cristianismo. Esta observación, sin embargo, no quiere significar una conclusión, sino una introducción. Los que encuentran que sus intereses alcanzaron el punto máximo deben tomar este asunto como algo serio, abrir sus mentes y luego… ¡sigan leyendo!


Texto tomado de Islamreligion

martes, 1 de enero de 2013

¿Los Milagros Indican Divinidad?


Algunos asocian a Jesús con la divinidad porque ha realizado milagros. Muchos cristianos unitarios y todos los musulmanes afirman que Jesús si realizó milagros, pero con la voluntad de Dios y no a través de un propio poder divino. Dice la cita de Actos 2:22:

“Jesús de Nazareth, un hombre atestiguó a través de Dios milagros, maravillas y signos que Dios realizó a través de él, como ustedes saben” (las itálicas son mías)

En conformidad con la Biblia y el Sagrado Corán, los musulmanes creen que los milagros de Jesús fueron realizados por el poder de Dios. Como establece el Sagrado Corán,

“Cuando Dios dijo: ¡Oh, Jesús hijo de María! Recuerda la gracia que os concedí a ti y a tu madre, cuando te di fuerzas mediante el Espíritu Santo [el Ángel Gabriel] y hablaste a la gente estando en la cuna y de adulto, y te enseñé la escritura, la sabiduría, la Torá y el Evangelio. Y cuando hiciste con arcilla la forma de un pájaro con Mi anuencia, luego soplaste en él y se convirtió en pájaro con Mi anuencia, y curaste al ciego de nacimiento y al leproso con Mi anuencia, y resucitaste a los muertos con Mi anuencia.” (Corán 5:110)

Esta perspectiva islámica dice que los milagros pueden ser señales de la profecía de un enviado de Dios, pero no implican la divinidad de esa persona. Los Hadices (narraciones de palabras, hechos, apariencias, y pruebas tácitas de Muhammad) relatan numerosos milagros de Muhammad con mayor autenticidad histórica que la encontrada en los manuscritos bíblicos. Mientras que la ciencia de la autenticidad de los hadices se debe a una recopilación histórica, la Biblia no satisface muchos de los estándares básicos de la precisión histórica.* Por ejemplo, los autores de la Biblia (incluidos los Evangelios) son desconocidos, el período en que fue escrito no está definido, y la fuente de mucha información es ambigua. Estos problemas serán discutidos más adelante con más exactitud, pero sólo como una pequeña broma, examinemos la historia de la traición de Judas a Jesús. ¿Quien fue el autor, y por que debemos creerle? ¿Estuvo presente durante la traición? Si no, ¿Dónde obtuvo la información? Y si la obtuvo, y no alertó a Jesús, ¿no es también culpable del crimen? Y ¿Qué tipo de autor de un Evangelio sería este?

¿Suena tonto? Puede ser. Pero nuevamente, ¿no es más tonto confiar la salvación a una compilación de Evangelios y cartas de origen y autor desconocido?

El seminario de Jesús es tal vez uno de los intentos más objetivos y sinceros de un concejo ecuménico de eruditos cristianos para determinar la autenticidad de los actos y dichos de Jesús. Sin embargo, su metodología incluye ¡votos de castidad!

Dos mil años después del ministerio de Jesús, cerca de doscientos eruditos están formulando una opinión cristiana colectiva acerca de la confiabilidad de las citas e informes históricos de Jesús por los colores de las cuentas. Por ejemplo, con respecto a las palabras de Jesús, las definiciones de los colores de las cuentas son:

Rojo—Jesús lo dijo o algo bastante parecido.

Rosa—Jesús probablemente dijo algo parecido a eso, aunque sus palabras han sufrido algún cambio en la transmisión.

Gris—estas no son sus palabras, pero las ideas son parecidas a las suyas.

Negro—Jesús no lo dijo, las palabras representan a la comunidad cristiana o a un punto de vista más tardío.[1]

Otros comités cristianos han intentado autenticar los textos de la Biblia con metodologías parecidas. Los editores de The Greek New Testament: Second Edition de la Sociedad Unida de la Biblia utilizan el alfabeto.

Por medio de las letras A, B, C, y D, encerradas en “corchetes” {} al comienzo de cada variante textual, el comité ha buscado indicar el grado relativo de autenticidad, llegando a la base de consideraciones internas así como externas de evidencia, para la lectura adaptada del texto. La letra A significa que el texto es prácticamente verdadero, mientras que B indica que existe algún grado de duda. La letra C significa que hay un grado considerable de duda, mientras que la letra D muestra que existe un alto grado de duda con respecto al texto seleccionado.[2]

Bruce M. Metzger describe utilizando una metodología similar en su A Textual Commentary on the Greek New Testament. “De hecho, en las selecciones {D} a veces ninguna de las lecturas variantes es original, y por lo tanto, el único recurso fue imprimir la última lectura no satisfactoria.”[3]

Ahora, ¿no nos da eso una sensación de seguridad sobre confiar en la Biblia como la salvación para la humanidad?

No estoy de acuerdo. El punto es que estos sistemas son probablemente los mejores, dadas las limitaciones del récord bíblico, pero ¡que comentario tan triste! Comparado con el sistema refinado de autentificación de hadiz, estos sistemas de clasificación de cuentas de colores y A-B-C-D son algo deficientes.

El récord histórico es relevante, ya que cuando una persona escucha una historia – incluso una historia creíble – la primera pregunta es usualmente “¿Dónde escuchaste eso?” cualquier examen histórico incluye la identificación y verificación de su origen. El Sagrado Corán y muchas tradiciones -Hadiz- satisfacen los grados más altos de autentificación. Pero la mayoría de los versos de la Biblia no lo hacen.*

¿Cómo se relaciona esto con el tema que estamos tratando? Es simple. Los milagros que ocurrieron a Muhammad no son menos numerosos o impresionantes que los de Jesús, y son conocidos a través de un registro histórico impecable que hace avergonzar a los similares en ese periodo. Como los milagros de Moisés, Eliseo, y Muhammad no implican su divinidad, tampoco los de Jesús.

Veamos algunos de estos ejemplos:

1. Jesús alimentó a miles con un poco de pescado y rebanadas de pan. Pero Eliseo alimentó a cientos de personas con apenas veinte rebanadas y un poco de cereal (Segundo libro de los Reyes 4:44); entregó a una viuda aceite de un tarro, con lo que pudo pagar sus deudas, salvó a sus hijos de la esclavitud, y vivió de las ganancias (Segundo libro de los Reyes 4:1-7); e incrementó un puñado de harina y un punto de aceite tanto para que, una viuda y su hijo tuvieran para comer por varios días, después de lo cual: “el puñado de harina no fue utilizado, y el punto de aceite no se secó …” (Primer libro de los Reyes 17:10-16). Por lo tanto, ¿En que transforma eso a Eliseo? El registro histórico muestra a Muhammad alimentando a masas con un puñado de dátiles en una ocasión, y con un cuenco de leche en la otra, esto es igualmente milagroso. Como también lo son las historias de él dando de beber a 1,500 personas en una ocasión con un solo recipiente de agua. Sin embargo, ningún musulmán aclama la divinidad de Muhammad.

2. Jesús sanó al leproso. Del mismo modo, Eliseo sanó a Naamán (Segundo libro de los Reyes 5:7-14). Por eso, los discípulos fueron empujados a ese servicio en Mateo 10:8. ¿En que los transforma?

3. Jesús curó a un ciego. Eliseo no solo cegó a sus enemigos, sino que también devolvió la vista a través de una súplica (Segundo libro de los Reyes 6:17-20). Muhammad también curó repetidamente la ceguera a través de una súplica.

4. Jesús revivió a los muertos. Otra vez, Eliseo también, revivió dos niños (1 Reyes 17:22 y 2 Reyes 4:34). Además, sus discípulos fueron alentados a revivir a los muertos (Mateo 10:8). Entonces, nuevamente ¿En que los transforma?

5. Jesús caminó sobre el agua. Si hubiese estado en los tiempos de Moisés, no hubiese tenido la necesidad.

6. Jesús espantó demonios. También lo hicieron sus discípulos (Mateo 10:8). También los hijos de los Fariseos (Mateo 12:27 y Lucas 11:19). Por lo tanto, por eso, los caprichosos seguidores a los que Jesús desconoció repetidamente (ver Mateo 7:22)— un pensamiento desconcertante considerando la cantidad de teatro que realizaron sacerdotes y Ministros, aun si fuesen verdad.

Por lo tanto, si buscamos evidencia de la divinidad de Jesús, nos vemos forzados a buscar más allá de los milagros


domingo, 23 de diciembre de 2012

Jesús en el Islam (parte 3 de 3)


La crucifixión

En el Corán, Dios dice que Jesús no fue crucificado.  Sino que hizo creer a los judíos y romanos que esto había ocurrido, cuando en realidad Jesús fue elevado a los cielos.

El Corán no dice explícitamente quién fue la persona crucificada en lugar de Jesús.

“Y dijeron: Hemos matado al Mesías, Jesús el Hijo de María, el Mensajero de Allah.  Pero ni le mataron ni le crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro a quien mataron en su lugar.

Quienes discrepan sobre él tienen dudas al respecto.  No tienen un conocimiento certero, sino que siguen suposiciones, y ciertamente, no lo mataron.” (Corán 4:157)

“Allah lo ascendió al cielo (en cuerpo y alma).  Allah es Poderoso, Sabio.” (Corán 4:158)

Así el Islam niega que Jesús viniera a la tierra con el propósito de cargar sobre sí los pecados de Adán, Eva y toda la humanidad.  El Islam enseña claramente que nadie cargará con los pecados de otro.  Dice Dios:

« …y sabed que nadie cargará con los pecados ajenos… » (Corán 39:7)

Además el Islam enseña que Dios siempre acepta el arrepentimiento de Sus siervos y perdona sus pecados, y no requiere ningún sacrificio, ni sangre a cambio, y mucho menos, descender Él en forma de hombre y morir por los pecados de la gente.

La misericordia de Dios se extiende a todas las criaturas, creyentes y no creyentes, las puertas del arrepentimiento están abiertas a todos.

La segunda venida de Cristo

Al igual que los cristianos, los musulmanes creemos que el Mesías Jesús volverá a la tierra, sin embargo el propósito de esta segunda venida no es el que creen los cristianos.  Jesús volverá para demostrar su condición de mortal, y refutar a quienes le atribuyeron cualidades divinas.

Cuando venga, vivirá una vida normal, se casará y finalmente morirá como todos los hombres.

« En esa época, se hará evidente la verdad y entonces todos creerán que es mortal.

Entre la gente del Libro  no habrá nadie que no crea en él (Jesús) antes de su muerte (en su segunda venida).

El día de la resurrección atestiguará contra ellos. » (Corán 4:159)

Jesús también luchará contra el falso Mesías (anticristo), que vendrá justo antes que él, y llamará a la gente a creer que es Dios.  Jesús lo derrotará, y entonces todos aceptarán la verdadera religión, el mundo conocerá un período de paz como no existió nunca antes, todos servirán al verdadero Dios y serán buenos unos con otros.

Conclusión

Lo precedente es una breve introducción a lo que Dios dice sobre Jesús en Su último Libro Revelado, el Corán que le fue entregado a Muhámmad.

Existe sólo Un Dios y sólo Uno, que ha ordenado servirle a Él, no adorar nada fuera de Él y seguir su ley, ese es el mensaje del Islam.  Esto les fue ordenado a los primeros humanos y luego fue repetido por cada Profeta enviado por Dios.

Jesús, la paz sea con él, nació milagrosamente de la virgen María, y ordenó a los israelitas la sumisión a Dios (Islam) lo mismo que enseñaron los Profetas anteriores a él.

Él no era un Dios, ni el hijo de Dios, fue un honorable Profeta, el Mesías, Jesús no ordenó a la gente que lo adoren a él.  Él confirmó la ley de la Toráh, que Moisés había recibido, vivió de acuerdo a ella, y ordenó a sus seguidores seguir esta ley, aclarando sus detalles.

Antes de su partida, instruyó a sus discípulos para que supieran que luego llegaría el Profeta Muhámmad y que cuando llegara deberían seguirlo.

Tras la partida de Jesús, sus enseñanzas fueron distorsionadas hasta el punto en que se comenzó a decir que era Dios.  Seis siglos después, la verdad sobre Jesús fue expuesta con la llegada del Profeta Muhámmad, y permanecerá eternamente preservada en el Corán, muchos aspectos de la ley de Moisés, que Jesús seguía, fueron reconfirmados en su forma original.  De tal manera que la gente recibió la guía Divina sin adulteración, y este camino, que enseñaron Moisés y Jesús antes de Muhámmad, es el Islam.

Por todo esto, el Mensaje de los Profetas siempre fue el mismo, y se encuentra en la verdadera religión de Dios, el Islam, de esta manera, sólo los musulmanes siguen hoy a Jesús y sus enseñanzas.

De hecho, los musulmanes viven mucho más en consonancia con Jesús que los Cristianos de la actualidad.  Respetar y amar a Jesús es obligatorio en el Islam, Dios resalta la importancia de creer en Jesús en numerosos pasajes del Corán.

Jesús en el Islam (parte 2 de 3)

Su supuesta “divinidad”

Los musulmanes creemos que Dios es Uno, Único, y que está por encima de las limitaciones humanas, Él está muy por encima de los deseos y las necesidades humanas.

Él no tiene semejantes ni socios en Su Divinidad, es completamente diferente de Su creación, y toda adoración se le debe dirigir únicamente a Él, sin intermediarios.

Esto lo enseñaron todos los Mensajeros de Dios (La paz sea con ellos) incluyendo Jesús.
Jesús nunca proclamó su divinidad ni enseñó que debía ser adorado.

Jesús nunca se proclamo “hijo” de Dios, ni habló de “trinidad”, él enseñó que era un Mensajero de Dios, enviado a los judíos para que adoren Dios, Uno y Único.

La mayoría de los versículos del Corán que hablan de Jesús, señalan este aspecto.
Esto prueba que el hecho de que se lo adore, es resultado de las mentiras que inventaron sobre su personalidad.

Con total claridad Jesús enseñó que no era él sino Dios quien debía ser adorado, Jesús enseñaba con parábolas, que explicaban que él era de naturaleza humana y mortal, y no era hijo de Dios, ni una divinidad.

Dios dice en el Corán, sobre Jesús:

“Son incrédulos los que dicen: Dios es el Mesías, el hijo de Maria.  El mismo Mesías dijo: ¡Oh hijos de Israel!  Adorad a Dios pues Él es vuestro Señor y el mío, y quien atribuya copartícipes a Dios, Él le vedará el paraíso, y su morada será el infierno.  Los inicuos jamás tendrán auxiliadores.” (Corán 5:72)

Dios dice en referencia a la creencia de que Jesús es parte de una trinidad:

“Son incrédulos quienes dicen: Dios es parte de una trinidad.  No hay más que Una sola Divinidad, y si no desisten de lo que dicen, un castigo doloroso azotará a quienes (por decir esto) han caído en la incredulidad.  ¿Acaso no van a arrepentirse y pedir perdón a Dios?  Dios es Absolvedor, Misericordioso.

El Mesías hijo de María es sólo un Mensajero, igual que los otros Mensajeros que le precedieron, y su Madre fue una fiel y veraz creyente.  Ambos comían alimentos  (cómo el resto de la humanidad).  Observa cómo les explicamos las evidencias y observa cómo (a pesar de esto) se desvían.” (Corán 5:73-75)

También dice Dios en el Corán:

“¡Oh, gente de las escrituras! (Judíos y cristianos) no os extralimitéis en vuestra religión, no digáis acerca de Dios sino la verdad, Ciertamente el Mesías, Jesús hijo de María, es el Mensajero de Dios y Su palabra que depositó en María, y un espíritu que proviene de Él.  Creed pues, en Dios y en sus Mensajeros, No digáis que es una trinidad, desistid, pues es lo mejor para vosotros.  Por cierto Dios es la única Divinidad, ¡Glorificado sea!  Es inadmisible que tenga un hijo.

A Él pertenece cuanto hay en los cielos y la tierra.

Dios es suficiente como protector.” (Corán 4:171)

Dios mismo denuncia las creencias que son contrarias a su verdadera esencia:

“Dicen: El Clemente tuvo un hijo.  Por cierto que han dicho algo terrible.  Los cielos estuvieron a punto de hundirse, la tierra de abrirse y las montañas de derrumbarse (por la blasfemia que profirieron).

Porque le atribuyeron un hijo al Clemente.  No es propio del Clemente tener un hijo.  Todos los que habitan los cielos y la tierra se presentarán sumisos ante el Clemente.” (Corán 19:88-93)

Su misión

Como dijimos antes, el Corán afirma que Jesús fue un Profeta, de naturaleza totalmente humana.  Los Profetas (La paz sea con todos ellos) son lo mejor de la creación.

Los Profetas son los elegidos de Dios para trasmitir su Mensaje, y no deben ser adorados.  Jesús no es diferente de los demás Profetas al respecto.

A lo largo del Corán, Jesús es presentado como un Mensajero de Dios, enviado a los judíos para que retornaran al Mensaje de Moisés.

“Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh, hijos de Israel!  Yo soy el Mensajero de Dios, enviado a vosotros para corroborar la Toráh.” (Corán 61:6)

Jesús es el último de los Profetas judíos, vivió de acuerdo a la ley de Moisés, y ordenó a sus seguidores hacer lo mismo.  En Mateo 5:17-18, Jesús dice:

“Yo no he venido a abolir la ley de los Profetas, sino a confirmarla.”

Él y su Mensaje, no eran diferentes a los demás profetas elegidos de Dios, que llamaron a la gente a adorar únicamente a Dios y obedecer sus mandatos.

A pesar de que su misión se evidenció apoyada por numerosos milagros, desde su nacimiento y durante toda su vida, aún así, la mayoría de los judíos lo rechazaron.

Jesús no sólo afirmó el mensaje de los Profetas que lo precedieron, sino que anunció la llegada del último Profeta, Dios dice:

“Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh hijos de Israel!  Yo soy el Mensajero de Allah, enviado a vosotros para corroborar la Torá y anunciar a el Mensajero que vendrá después de mí llamado Áhmad (éste es uno de los nombres de Muhámmad) Pero cuando se les presentó con las evidencias, dijeron ¡esto es magia evidente!” (Corán 61:6)

Esto también aparece en los evangelios, leemos en Juan 14:16-17:

« Yo rogaré al Padre y les dará otro Protector que permanecerá siempre con ustedes, el Espíritu de Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce.  Pero ustedes lo conocen, porque está con ustedes y permanecerá en ustedes. »

Jesús en el Islam (parte 1 de 3)



La visión islámica de la figura de Jesús, lo coloca en el justo medio entre dos opiniones extremas.  Los judíos niegan que Jesús sea un profeta, y lo consideran un impostor.  En el otro extremo, los cristianos dicen que Jesús es el hijo de Dios, y lo adoran como a una divinidad.

El Islam considera a Jesús uno de los cinco Profetas mayores, junto con Noé, Abraham, Moisés y Muhámmad (La paz sea con ellos).

Considerar a Jesús como el Mesías, es acorde a la creencia islámica en la unicidad de Dios; la unicidad del origen de la guía, y la función de los Mensajeros de Dios (La paz sea con ellos).

Los Mensajeros de Dios, enseñaron que se debe adorar sólo y únicamente a Dios.  Esto le fue ordenado a Adán (La paz sea con él) y se le ordenó trasmitirlo a su descendencia.

Las revelaciones que luego hizo descender Dios con Noé, Abraham, Moisés y Muhámmad (La paz sea con ellos) reiteran el llamado a adorar sólo y únicamente a Dios.

De esta manera, el Islam no tiene contradicción alguna con las religiones reveladas, exceptuando lo que versa sobre aquellas cuestiones que la gente cambió de estas religiones.

Las consideraciones sobre la figura de Jesús en las tres grandes religiones (Islam, cristianismo y judaísmo) no son una excepción a la regla citada.

Aunque el Corán no incluye una historia detallada de la vida de Jesús, menciona los aspectos más destacables de su figura, como su nacimiento, sus milagros, su misión y su ascensión a los cielos.

También señala los errores de las creencias cristianas y judías respecto a él.  Podemos saber qué fue lo que en verdad Dios le reveló a Jesús, leyendo el Corán.

Nació de una madre virgen

Al igual que los cristianos, los musulmanes creemos que Maria, Mariam en árabe, era una mujer casta y virgen, y que Jesús nació por voluntad de Dios, de hecho su propio nacimiento es el primer milagro que Dios le concedió, ya que no tiene padre biológico.

Dios nos habla de esto en el Corán:

Y narra [¡Oh, Muhammad!] la historia de María que se menciona en el Libro [el Corán], cuando se apartó de su familia para retirarse a un lugar al este.

Y puso un velo para apartarse de la vista [mientras adoraba a Allah] de los hombres de su pueblo. Entonces le enviamos Nuestro espíritu [el Ángel Gabriel], quien se le presentó con forma humana.

Ella dijo: Me refugio de ti en el Clemente, si es que temes a Allah.

Le dijo: Soy el enviado de tu Señor para agraciarte con un hijo puro.

Ella dijo: ¿Cómo he de tener un hijo si no me ha tocado ningún hombre, ni soy una indecente?

Así será, le respondió, pues tu Señor dice: Ello es fácil para Mí. Y lo convertiremos en un signo para la humanidad y una misericordia. Es un asunto decidido. (Corán 19:16-21)

Evidentemente el nacimiento milagroso de Jesús no lo hace una divinidad, de hecho, el nacimiento de Adán es un milagro más grande, ya que Jesús no tenía padre, pero Adán no tuvo ni padre ni madre.

Ninguno de los dos es una divinidad, sino que ambos son siervos de Dios, El Único.

Dice Dios en el Corán:

“Por cierto que el ejemplo de Jesús es similar al de Adán, a quien creó de barro y dijo ‘Sé’ y fue.” (Corán 3:59)

Milagros

Al igual que los cristianos, los musulmanes creemos que Jesús realizó distintos milagros.  Los hizo con el permiso de Dios, que es el Único con poder sobre todas las cosas.

Dice Dios:

“Cuando Dios dijo a Jesús: ¡Oh, Jesús, hijo de María!  Recuerda la gracia que os concedí a ti y a tu madre, cuando te di fuerzas mediante el Espíritu Santo (Gabriel) y hablaste a la gente estando en la cuna, y de adulto te enseñé la sabiduría, la Toráh y el Evangelio.  Y cuando hiciste con arcilla la forma de un pájaro, con Mi anuencia, y luego soplaste sobre él y se convirtió en un pájaro con Mi anuencia, y curaste al ciego de nacimiento con Mi anuencia, y curaste al leproso, y resucitaste a los muertos con Mi anuencia, y te protegí de los hijos de Israel cuando te presentaste ante ellos con evidencias y los incrédulos de entre ellos dijeron: esto no es más que magia evidente.” (Corán 5:110)

Dios envió a los Profetas con milagros que confirmaran su veracidad, ellos no hicieron estos milagros por su propio poder, sino por la voluntad omnipotente de Dios.

Los judíos de la época de Jesús habían logrado grandes avances en la medicina, por eso, Dios le concedió a Jesús milagros relacionados con esta ciencia, ya que era lo conveniente para que los judíos creyeran en la autenticidad del milagro.


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