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viernes, 4 de enero de 2013

Los fundamentos del sistema político en el Islam (parte 1 de 2)


Occidente se equivoca al entender la tradición islámica, asumiendo que la religión significa lo mismo para los musulmanes que lo que ha significado para la mayoría de los seguidores de otras religiones desde la revolución industrial, y para algunas sociedades, incluso desde antes de eso; es decir: una sección de la vida reservada para ciertos asuntos, separada de las otras secciones de la vida. Ésta no es la visión del mundo islámico, no lo ha sido en el pasado, y los intentos modernos por que así sea han fracasado continuamente.

El Islam: Un modo de vida completo

El Islam es un “modo de vida completo”. Ha brindado guía en todas las esferas de la vida, desde la higiene personal, las reglas de comercio, hasta la estructura y la política de la sociedad. El Islam nunca puede ser separado de la vida política, económica y social, ya que la religión brinda guía moral para cada acción que realiza la persona. El acto primario de la fe es esforzarse para cumplir con la voluntad de Dios, tanto en la vida privada como pública. Los musulmanes ven que ellos mismos, así como el mundo a su alrededor, debe encontrarse en completa sumisión a Dios y a Su Voluntad. Además, ellos saben que el concepto del gobierno de Dios debe ser establecido sobre la tierra para crear una sociedad justa. Como los judíos y los cristianos antes de ellos, los musulmanes han sido llamados a un pacto con Dios, haciendo de ellos una comunidad de creyentes que deben servir como ejemplo para las otras naciones al crear un orden social moral. Dios le dice a la nación global musulmana:

“Sois la mejor nación que haya surgido de la humanidad: Ordenáis el bien, prohibís el mal y creéis en Dios…”. (Corán 3:110)

A lo largo de la historia, ser musulmán ha significado no sólo pertenecer a una comunidad religiosa de creyentes, sino también vivir bajo la Ley Islámica. La Ley Islámica es considerada como una extensión de la soberanía absoluta de Dios.

Dios es el único soberano

Dios es el soberano absoluto en el Islam y, por lo tanto, es el único Señor del cielo y la tierra. Así como Él es el Señor del universo físico, para los creyentes musulmanes, Dios es el Legislador en todas las áreas de la vida humana. Así como es el Dueño del mundo físico, Dios es el Gobernante en los asuntos de los hombres en la doctrina islámica. Por lo tanto, Dios es el Legislador Supremo[1], el Juez Absoluto, y el Legislador Que distingue lo malo de lo bueno. Así como el mundo físico inevitablemente se somete a su Señor siguiendo las leyes “naturales” del universo, los seres humanos deben someterse a las enseñanzas morales y religiosas de su Señor, Quien separa el bien del mal para ellos. En otras palabras, sólo Dios tiene la autoridad para hacer las leyes, determinar los actos de adoración, decidir la moral, y establecer los estándares de interacción y comportamiento humano. Esto es porque,

“…Le pertenece la creación y Él es Quien dictamina las órdenes según Le place…”. (Corán 7:54)

La separación de la religión institucional y el Estado

Como lo hemos mencionado, en el Islam Dios es reconocido como el único soberano de los asuntos humanos, por lo tanto nunca existió una distinción entre la autoridad religiosa y la estatal. En el cristianismo, se dice que la distinción entre las dos autoridades está basada en los registros del Nuevo Testamento de Jesús, en los que se les pide a sus seguidores entregar al Cesar lo que le corresponde, y a Dios lo que le corresponde. Por lo tanto, a lo largo de toda la historia cristiana hasta la actualidad, siempre hubo dos autoridades: “Dios y el Cesar”, o “la iglesia y el Estado”. Cada uno tenía sus propias leyes y jurisdicciones, cada uno tenía sus estructuras y jerarquía. En el mundo islámico pre-occidentalizado nunca hubo dos poderes, y nunca surgió la pregunta sobre la separación de poderes. La distinción entre la iglesia (religión) y el Estado, tan arraigada en el cristianismo, nunca existió en el Islam.

La visión del Estado Islámico

La visión del Estado Islámico y el propósito de su autoridad política es implementar la ley divina. Así, el Estado Islámico ideal es una comunidad gobernada por la Ley revelada por Dios. Esto no implica que tal Estado sea necesariamente una teocracia bajo el mando directo de un erudito de la religión, tampoco es una autocracia que enviste el poder absoluto en el gobernante. La función del Estado Islámico es brindar seguridad y orden para que los musulmanes puedan cumplir con las obligaciones religiosas y mundanas. El Califa[2]  es el guardián de la fe y de la comunidad. Su rol no es regulado por los ulama (expertos religiosos), sino que es mejorado por ellos, ya que le proveen consejos religiosos y legales. Él también designa a los jueces que resuelven las disputas según la Ley Islámica. Hay cierto nivel de flexibilidad con respecto al sistema de gobierno y su establecimiento en el Islam; sin embargo, la religión debe implementarse completamente en el Estado y la sociedad.


Footnotes:

[1] La existencia de Dios comprobada por la existencia de un Legislador Supremo es llamada argumento "ético" por los teólogos occidentales.
[2] La palabra Califa es el término español para Jalifah, o sucesor, porque el Califa sucede al Profeta Muhammad como líder político de los musulmanes e implementa la Ley Divina en la sociedad.
Texto tomado de: Islamreligion

Cómo el Islam maneja la tristeza y la preocupación (parte 1 de 4): La condición humana


La persona promedio en el mundo desarrollado lucha a diario contra la tristeza y la preocupación. Mientras la mayoría de la población mundial enfrenta la pobreza extrema, el hambre, los conflictos y la desesperación, aquellos que tenemos el privilegio de llevar vidas relativamente fáciles debemos hacerle frente al miedo, al estrés y a la ansiedad. ¿Por qué quienes somos bendecidos con riquezas estamos inmersos en la soledad y la desesperación? Vivimos en una era de confusión, tratamos de hacer cuanto podemos, pero acumular posesiones materiales no puede hacer nada para reparar corazones y almas rotas.

Ahora, más que en cualquier otro momento en la historia de la humanidad, el estrés, la ansiedad y los problemas psicológicos están cobrando un precio enorme en la condición humana. Las creencias religiosas deben permitir, sin embargo, alguna sensación de consuelo; parece que el hombre del siglo XXI ha perdido la habilidad de conectarse con Dios. Reflexionar sobre el significado de la vida ya no supera la sensación de abandono. Este deseo de adquirir posesiones materiales, que de alguna manera valida nuestra razón de ser, se ha convertido en el bálsamo que alivia nuestras almas atribuladas. ¿Por qué?

Tenemos lo mejor de todo lo que está disponible, pero la realidad es que no tenemos nada. Nada que consuele el alma. Los muebles hermosos no sostienen nuestra mano en la noche más oscura. El más moderno centro de entretenimiento no enjuga nuestras lágrimas ni suaviza nuestro ceño fruncido. Aquellos que vivimos con el dolor y la pena, o estamos afligidos por condiciones de vida difíciles, nos sentimos abandonados. Nos sentimos sin timón en un mar abierto. Enormes olas amenazan con hundirnos en cualquier momento. Nuestros deseos y obligaciones suben a lo alto y se ciernen sobre nosotros como ángeles vengadores, y buscamos consuelo en adicciones y en conductas autodestructivas.

¿Cómo nos alejamos del precipicio? En el Islam, la respuesta es asombrosamente simple. Nos volvemos hacia nuestro Creador. Dios sabe lo que es mejor para Su creación. Él tiene pleno conocimiento de la psique humana. Él conoce el dolor, la desesperación y la tristeza que sentimos. Dios es a quien nos acercamos en la oscuridad. Cuando volvemos a poner a Dios en nuestra agenda, el dolor comienza a ceder.

“Aquellos que creen, sus corazones se sosiegan con el recuerdo de Allah”. (Corán 13:28)

El Islam no es una religión llena de rituales vacíos y reglas y regulaciones inflexibles, aunque pueda parecernos así si olvidamos cuál es el verdadero propósito de nuestra vida. Fuimos creados para adorar a Dios, nada más ni nada menos. Sin embargo, Dios, en Su infinita misericordia y sabiduría, no nos abandona en este mundo lleno de pruebas y tribulaciones. Él nos ha dado armas. Estas armas son más poderosas que los arsenales de los grandes ejércitos del siglo XXI. Dios nos ha dado el Corán y las tradiciones auténticas de Su Profeta Muhammad.

El Corán es un libro de orientación, y las tradiciones del Profeta Muhammad explican dicha orientación. La religión del Islam trata de cómo establecer y mantener una conexión con Dios. Así es como el Islam maneja la tristeza y la preocupación. Cuando la ola está a punto de romperse o el mundo comienza a girar fuera de control, Dios es el único factor estable. El error más grande que puede cometer un creyente es separar la religión y los aspectos materiales de su vida.

“Allah ha prometido a los creyentes que obren rectamente que obtendrán el perdón [de sus pecados] y una magnífica recompensa”. (Corán 5:9)

Cuando aceptemos con total sumisión que no somos más que siervos de Dios, puestos en esta tierra para ser probados y tentados, la vida toma de repente un significado completamente nuevo. Reconocemos que Dios es la única constante en nuestras vidas y que Su promesa es verdadera. Cuando estamos abrumados por la preocupación y la tristeza, el alivio proviene de volvernos hacia Dios. Si vivimos nuestras vidas según Su guía, obtenemos los medios y la capacidad para superar cualquier desesperación. El Profeta Muhammad declaró que todos los asuntos de un creyente son buenos.

Cuán maravilloso es el estado del creyente. ¡Todos sus asuntos son buenos para él! Y esto sólo es para el creyente. Si tiene motivos para estar feliz es agradecido, y eso es bueno para él. Y si se ve afligido por las dificultades es paciente, y eso es bueno para él[1].

El Islam tiene la respuesta para todos los problemas que afligen a la humanidad. Nos pide mirar más allá de la necesidad de autogratificación y ver más allá de la necesidad de adquirir posesiones. El Islam nos recuerda que esta vida no es más que una pausa transitoria en el camino hacia la vida eterna. La vida de este mundo no es más que un momento fugaz, a veces rebosa de momentos de gran alegría y felicidad, pero también a veces está llena de tristeza, pena y desesperación. Esta es la naturaleza de la vida, y esta es la condición humana.

En los siguientes tres artículos, examinaremos la guía del Corán y de las tradiciones auténticas del Profeta Muhammad en un esfuerzo por descubrir cómo sugiere el Islam que manejemos la tristeza y la preocupación. Hay tres puntos clave que permiten al creyente liberarse de los grilletes de la vida del siglo XXI. Estos son: la paciencia, la gratitud y la confianza en Dios; en idioma árabe: sáber, shukr y tawakkul.

“Y por cierto que os probaré con algo de temor, hambre, pérdida de bienes, vidas y frutos, pero albricia a los pacientes [que recibirán una hermosa recompensa]”. (Corán 2:155)

“Recordadme pues, que Yo os recordaré, agradecedme [Mis mercedes] y no seáis ingratos”. (Corán 2:152)

“Si Allah os socorre nadie podrá venceros. Pero si os abandona, ¿quién sino Él podrá auxiliaros? Que los creyentes se encomienden a Allah”. (Corán 3:160)



Texto tomado de: Islamreligion

jueves, 3 de enero de 2013

La sunna se divide en 5 partes


La Sunna relativa a la Creencia(السنّة اعتقاديّة - Sunna I’tiqadiyyah) 

La Sunna relativa a los Propositos(السنّة قوليّة - Sunna Qawliyyah) 

La Sunna relativa a los Actos (السنّة فعلية - Sunna Fi’liyyah) 

La Sunna relativa a la aprobación(السنّة تقريرية - Sunna Taqririyyah) 

La Sunna relativa al abandono(descuido)(سنة تركية - Sunna Tarkiyyah )

Así, en aquello que el Profeta  ha creído, nosotros creemos. 

 Y aquello que el Profeta  ha dicho, nosotros lo decimos.
 Y aquello que el Profeta  ha hecho, nosotros lo hacemos. 
 Y aquello que el Profeta  ha aprobado, nosotros lo aprobamos. 
 Y aquello que el Profeta  ha abandonado(dejado), nosotros lo abandonamos (dejamos). 

Ver sobre este tema » Ar-Risalah » de As-Shafi’i -que Allah le tenga misericordia-, pág.194.

Allah  ha dicho: 

Di: Si amáis a Allah, seguidme, que Allah os amará y perdonará vuestras faltas. Allah es Perdonador y Compasivo. Di: Obedeced a Allah y al Mensajero pero si os apartáis...Ciertamente Allah no ama a los que reniegan. Sura Al-’Imran, Aleyas 31/32

Allah  ha dicho: 

Realmente en el Mensajero tenéis un hermoso ejemplo para quien tenga esperanza en Allah y en el Último Día y recuerde mucho a Allah. Sura Al-Ahzab, Aleya 21

Allah  ha dicho:

Y lo que os da el Mensajero tomadlo, pero lo que os prohíba dejadlo. Y temed a Allah, es cierto que Allah es Fuerte castigando. Sura 59, Aleya 7

Sheikh Muhammad Ibn Abdelwahab Al-Yamani Al-Wassabi




El buen trato a los No musulmanes



El Corán enseña a los musulmanes a tratar a los no-musulmanes cortésmente en un espíritu de bondad y generosidad, siempre que no sean hostiles hacia los musulmanes. Dios dice:

 “Dios no os prohíbe ser benevolentes y equitativos con quienes no os han combatido por causa de la religión ni os han expulsado de vuestros hogares, pues ciertamente Dios ama a los justos. Dios sólo os prohíbe que toméis como aliados a quienes os han combatido por causa de la religión y os han expulsado de vuestros hogares o han contribuido a vuestra expulsión. Y sabed que quienes les tomen como aliados serán inicuos”. (Corán 60:8-9)


Al-Qarafi, un erudito musulmán clásico, describe la profundidad del significado de “ser benevolentes” en este versículo. Él explica el término:

“…amabilidad hacia el débil, proveyendo ropa para cubrirlo y hablándole con suavidad. Esto debe hacerse con afecto y misericordia, no mediante intimidación o degradación. Por otra parte, tolerar el hecho de que pueden ser vecinos molestos a los que podrías obligar a mudarse, pero no lo haces por bondad hacia ellos, no por temor o razones financieras. Además, rezar para que reciban guía y [así] se unan a las filas de los bendecidos con recompensa externa, asesorándolos en todos los asuntos mundanos y espirituales, protegiendo su reputación si son expuestos a calumnia, y defendiendo su propiedad, familias, derechos e intereses. Ayudándolos contra la opresión y concediéndoles sus derechos”.[1]

Las órdenes divinas para tratar a los no-musulmanes de esta forma fueron tomadas en serio por los musulmanes. No fueron sólo versículos para ser recitados, sino Voluntad Divina a ser ejecutada. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, fue la primera persona en poner las órdenes divinas en práctica, seguido por sus califas y la población general de creyentes. La historia de vida del Profeta del Islam brinda varios ejemplos de este tipo, la coexistencia pacífica con los no-musulmanes. Algunos de sus vecinos fueron no-musulmanes y el Profeta (saw) fue generoso con ellos e intercambiaban regalos. El Profeta del Islam los visitaba cuando se sentían enfermos y hacía negocios con ellos. Había una familia judía a la que él daba caridad con frecuencia, y después de su muerte los musulmanes mantuvieron su caridad hacia ellos.[2]

Cuando una delegación cristiana de las iglesias de Etiopía vino a Medina, el Profeta (saw) abrió su mezquita para que ellos se quedaran allí, los organizó con generosidad, y sirvió personalmente sus comidas. Él dijo:

“Ellos fueron generosos con nuestros compañeros, así que deseo ser generoso con ellos en persona…”.

…refiriéndose al tiempo cuando los cristianos dieron asilo a una cantidad de sus compañeros después que huyeran de la persecución en Arabia y se asilaran en Abisinia.[3] En otro ejemplo, un judío llamado Zayd bin Sana se acercó al Profeta del Islam para reclamarle una deuda. Él agarró al Profeta por su túnica y su capa, tirando de él hacia su cara, y dijo: “Muhammad, ¿no vas a darme lo que me debes?  ¡Tú y tu clan Banu Muttalib nunca pagan las deudas a tiempo!” Omar, uno de los compañeros del Profeta, se agitó y dijo: “Enemigo de Dios, ¿estoy escuchando realmente lo que acabas de decirle al Profeta de Dios? ¡Juro por el Único, Quien lo envió con la verdad, que si no temiera que él me lo recriminara, habría tomado mi espada y habría cortado tu cabeza!” El Profeta (saw) miró calmado a Omar y lo censuró con amabilidad:

“Omar, no es lo que necesitamos escuchar de ti. Debes aconsejarme que pague mis deudas a tiempo, y solicitarle a él que cobre de manera respetuosa. Ahora, llévalo, págale su deuda de mi dinero y dale veinte medidas extra de dátiles”.

El judío quedó tan agradablemente sorprendido por el comportamiento del Profeta (saw), ¡que de inmediato declaró su aceptación del Islam![4]

Los compañeros del Profeta Muhammad (saw) siguieron su ejemplo sobre cómo tratar a los no-musulmanes. Omar estableció un pago permanente para la familia judía que el Profeta (saw) solía cuidar durante su vida.[5] Él halló justificación para asignarle fondos a la Gente de la Alianza en el siguiente versículo del Corán:

“Ciertamente que el Zakat es para los pobres, los menesterosos, los que trabajan en su recaudación y distribución, aquellos que [por haber mostrado cierta inclinación por el Islam o haberlo aceptado recientemente] se desea ganar sus corazones, la liberación de los cautivos, los endeudados, la causa de Dios y el viajero insolvente. Esto es un deber prescrito por Dios, y Allah es Omnisciente, Sabio”. (Corán 9:60)

Abdullah ibn Amr, un famoso compañero del Profeta (saw), daba caridad con regularidad a sus vecinos. Enviaba a su sirviente a llevar porciones de carne en ocasiones religiosas a su vecino judío. El siervo, sorprendido, preguntó sobre la preocupación de Abdullah por su vecino judío. Abdullah le comentó el dicho del Profeta Muhammad (saw):

“El ángel Gabriel fue tan firme en recordarme que fuera caritativo con mi vecino, que pensé que le asignaría parte de la herencia (o sea que los hiciese herederos también)”.[6]

Revisando páginas de la historia, encontramos un ejemplo maravilloso de cómo un gobernante musulmán esperaba que sus dirigentes trataran a la población judía. El Sultán de Marruecos, Muhammad ibn Abdullah, publicó un edicto el 5 de febrero de 1864 d.C.:

“Para nuestros empleados civiles y agentes que desempeñan sus servicios como representantes legales en nuestros territorios, publicamos el siguiente edicto:

‘Deben tratar con los residentes judíos de nuestros territorios de acuerdo a los modelos absolutos de justicia establecidos por Dios. Los Judíos deben ser tratados por la ley sobre una base de equidad con los demás, de modo que ninguno sufra la menor injusticia, opresión o abuso. A nadie de dentro o fuera de nuestra propia comunidad le será permitido cometer ninguna ofensa contra ellos o sus propiedades. Sus artesanos y obreros no deben ser enlistados en la milicia contra su voluntad, y se les debe pagar un sueldo completo por su servicio al estado. Cualquier opresión hará que el opresor esté en la oscuridad el Día del Juicio y no aprobaremos de nadie tales irregularidades. Toda persona es igual a la vista de nuestra ley, y castigaremos, con ayuda divina, a cualquiera que cometa errores o agresiones contra los judíos. Esta orden que hemos declarado aquí es la misma ley que siempre hemos conocido, establecido y declarado. Hemos publicado este edicto sólo para afirmar y prevenir a cualquiera que quiera dañarlos, así los judíos tendrán un mayor sentido de seguridad y quienes deseen dañarlos pueden verse disuadidos por una mayor sensación de temor’”.[7]

Renault es uno de los historiadores occidentales imparciales que ha reconocido el trato bueno y justo de los musulmanes hacia las minorías no-musulmanas. Él comentó:

“Los musulmanes en las ciudades de la España islámica trataron a los no-musulmanes de la mejor forma posible. A cambio, los no-musulmanes mostraron respeto por las sensibilidades de los musulmanes, circuncidaron a sus propios hijos y se abstuvieron de comer cerdo”.[8]

Notas de pie:
[1] Al-Qarafi, Al-Furuq, vol 3, p. 15.
[2] Abu Ubayd, Al-Amwaal, p. 613.
[3] Ibn Hamdun, At-Tadkira al-Hamduniyya, vol. 2, p. 95. Siba’i, Mustafa, Min Rawai Hadaratina, p. 134.
[4] Ibn Kazir, Al-Bidaya wal-Nihaya, vol 2, p. 310.
[5] Abu Yusuf, Kitab al-Jaray, p. 86.
[6] Sahih Al-Bujari.
[7] Qaradawi, Yusuf, Al-Aqaliyyat ad-Diniyya wa-Hal al-Islami, p. 58-59.
[8] Citado por Siba’i, Mustafa, Min Rawai Hadaratina, p. 147.


tomado de: camino al Islam

Actúa sobre tu conocimiento y te beneficiarás



Oh, hombre. El conocimiento no beneficia mientras que uno no perfeccione sus acciones. El conocimiento es la belleza y la Taqwa (el Temor) de Allah es su adorno

Aquellos con Taqwa están siempre preocupados con su conocimiento

La prueba de Allah, Oh poseedor de conocimiento, es inmensa

Ni conspirar ni tramar respecto a ello son de utilidad alguna.

Adquiere el conocimiento y realiza tantos hechos como puedas.

Y no dejes que los pasatiempos vanos y la argumentación te distraigan

Siempre haz que tu objetivo sea beneficiar a la gente

Y cuidado, ten cuidado de que la fatiga y el cansancio te alcancen.

Exhorta a tu hermano con suavidad cuando él cometa un error

Ya que el conocimiento es afectuoso con aquellos que son vencidos por los errores

Y si estás entre gente que no tiene ninguna moral religiosa

Entonces ordénales que hagan el bien cuando ellos actúan ignorantemente (es decir pecan)

Y si ellos te desobedecen, entonces recuérdales sin enfadarte

Y sé paciente, esfuérzate en la paciencia y no dejes que sus acciones te preocupen

Ya que cada cabra está atada a sus dos pies.

Ten paciencia ya sean ellos justos u opresores. ”



‘Iqtida’ al-’Ilm al-’Amal’ de al-Khatib al-Baghdadi.

martes, 1 de enero de 2013

El secreto del agua de Zamzam



En 1971, los científicos dijeron que el agua de Zamzam es imbebible, a causa de que el sitio geográfico de la Kaába es inferior al nivel del mar, y está a la mitad de la Honrada Meca. Y como tal, es inevitable que su agua se haya mezclado con las aguas residuales. 
Al saberlo, el Rey Faisal ¡Qué Allah tenga misericordia de el!, ordenó a los científicos  investigar el asunto, y a probar que aquella agua bendecida era potable, y decidieron enviar muestras de la misma a laboratorios europeos.

El químico Moín Ad-din Ahmad que trabaja en el Ministro saudí de Riego y  Recursos Acuáticos dijo que lo eligieron para la obtencion de las muestras. Era la primera vez que vio este pozo del que surge el agua de Zamzam. No era fácil creer que un estanque tan pequeño cuya longitud no excede 18 pies y  14  de anchura, pudiera proporcionar millones de galones de agua cada año para los peregrinos desde su perforación en la época de Abraham ¡Que la paz y las bendiciones de Allah sean con el!. 

El sr. Moín midió las dimensiones del pozo, y para medir la profundidad, debía de descender. El agua alcanzó sus hombros, empezó a moverse de un lado a otro buscando alguna otra fuente de agua, pero no la encontró. Pensó entonces que para conocer la verdadera fuente del agua, había que absorber la misma con mayor rapidez por medio de una bomba enorme usada para llevar el agua de Zamzam a los embalses, así, se redujó el nivel del agua para conocer  su fuente, pero todo fue en vano. descendió nuevamente al pozo durante la succión del agua, y en este momento sintió el movimiento de la arena debajo de sus pies, y otras nuevas cantidades de agua remplazaban las absorbidas con la misma velocidad de succión, de modo que el nivel del agua nunca se vio influenciado por tal proceso. Antes de enviar las muestras a los laboratorios europeos, el sr. Moín supo que la mayoría de los pozos que rodean la ciudad son secos.

Los resultados de los laboratorios europeos, y los de los  del Ministerio saudí de Agricultura y Recursos Acuáticos resultaron idénticos:

1.-La diferencia entre el agua de Zamzam y las aguas de los otros pozos de Meca consiste en el porcentaje de las sales de magnesio y calcio, por esta razón, la primera revive a los   peregrinos agotados. 

2.-El agua de Zamzam contiene los componentes del floro que acaba con los gérmenes. 

3.-El agua de Zamzam es potable. 

Es de notar, también, que:

1.-Aquella agua no se ha secado a lo largo de cientos de años.

2.-Siempre proporciona a los peregrinos todas las cantidades que requieren.

3.-Su potabilidad es reconocida, mundialmente; ademas que los peregrinos vienen cada año 
desde distintas partes del mundo y a lo largo de cientos de años, beben de  dicha agua y 
disfrutan su sabor refrescante. 

4.-La dulzura de Zamzam consiste en que es un agua, completamente, natural y no se purifica con ningún componente químico como el cloro, y en ella no crecen los hongos o las plantas nocivas, motivo por el cual tiene un sabor distinto y un olor especial. 

¡Glorificado sea Allah, El Creador del Universo

¿Los Milagros Indican Divinidad?


Algunos asocian a Jesús con la divinidad porque ha realizado milagros. Muchos cristianos unitarios y todos los musulmanes afirman que Jesús si realizó milagros, pero con la voluntad de Dios y no a través de un propio poder divino. Dice la cita de Actos 2:22:

“Jesús de Nazareth, un hombre atestiguó a través de Dios milagros, maravillas y signos que Dios realizó a través de él, como ustedes saben” (las itálicas son mías)

En conformidad con la Biblia y el Sagrado Corán, los musulmanes creen que los milagros de Jesús fueron realizados por el poder de Dios. Como establece el Sagrado Corán,

“Cuando Dios dijo: ¡Oh, Jesús hijo de María! Recuerda la gracia que os concedí a ti y a tu madre, cuando te di fuerzas mediante el Espíritu Santo [el Ángel Gabriel] y hablaste a la gente estando en la cuna y de adulto, y te enseñé la escritura, la sabiduría, la Torá y el Evangelio. Y cuando hiciste con arcilla la forma de un pájaro con Mi anuencia, luego soplaste en él y se convirtió en pájaro con Mi anuencia, y curaste al ciego de nacimiento y al leproso con Mi anuencia, y resucitaste a los muertos con Mi anuencia.” (Corán 5:110)

Esta perspectiva islámica dice que los milagros pueden ser señales de la profecía de un enviado de Dios, pero no implican la divinidad de esa persona. Los Hadices (narraciones de palabras, hechos, apariencias, y pruebas tácitas de Muhammad) relatan numerosos milagros de Muhammad con mayor autenticidad histórica que la encontrada en los manuscritos bíblicos. Mientras que la ciencia de la autenticidad de los hadices se debe a una recopilación histórica, la Biblia no satisface muchos de los estándares básicos de la precisión histórica.* Por ejemplo, los autores de la Biblia (incluidos los Evangelios) son desconocidos, el período en que fue escrito no está definido, y la fuente de mucha información es ambigua. Estos problemas serán discutidos más adelante con más exactitud, pero sólo como una pequeña broma, examinemos la historia de la traición de Judas a Jesús. ¿Quien fue el autor, y por que debemos creerle? ¿Estuvo presente durante la traición? Si no, ¿Dónde obtuvo la información? Y si la obtuvo, y no alertó a Jesús, ¿no es también culpable del crimen? Y ¿Qué tipo de autor de un Evangelio sería este?

¿Suena tonto? Puede ser. Pero nuevamente, ¿no es más tonto confiar la salvación a una compilación de Evangelios y cartas de origen y autor desconocido?

El seminario de Jesús es tal vez uno de los intentos más objetivos y sinceros de un concejo ecuménico de eruditos cristianos para determinar la autenticidad de los actos y dichos de Jesús. Sin embargo, su metodología incluye ¡votos de castidad!

Dos mil años después del ministerio de Jesús, cerca de doscientos eruditos están formulando una opinión cristiana colectiva acerca de la confiabilidad de las citas e informes históricos de Jesús por los colores de las cuentas. Por ejemplo, con respecto a las palabras de Jesús, las definiciones de los colores de las cuentas son:

Rojo—Jesús lo dijo o algo bastante parecido.

Rosa—Jesús probablemente dijo algo parecido a eso, aunque sus palabras han sufrido algún cambio en la transmisión.

Gris—estas no son sus palabras, pero las ideas son parecidas a las suyas.

Negro—Jesús no lo dijo, las palabras representan a la comunidad cristiana o a un punto de vista más tardío.[1]

Otros comités cristianos han intentado autenticar los textos de la Biblia con metodologías parecidas. Los editores de The Greek New Testament: Second Edition de la Sociedad Unida de la Biblia utilizan el alfabeto.

Por medio de las letras A, B, C, y D, encerradas en “corchetes” {} al comienzo de cada variante textual, el comité ha buscado indicar el grado relativo de autenticidad, llegando a la base de consideraciones internas así como externas de evidencia, para la lectura adaptada del texto. La letra A significa que el texto es prácticamente verdadero, mientras que B indica que existe algún grado de duda. La letra C significa que hay un grado considerable de duda, mientras que la letra D muestra que existe un alto grado de duda con respecto al texto seleccionado.[2]

Bruce M. Metzger describe utilizando una metodología similar en su A Textual Commentary on the Greek New Testament. “De hecho, en las selecciones {D} a veces ninguna de las lecturas variantes es original, y por lo tanto, el único recurso fue imprimir la última lectura no satisfactoria.”[3]

Ahora, ¿no nos da eso una sensación de seguridad sobre confiar en la Biblia como la salvación para la humanidad?

No estoy de acuerdo. El punto es que estos sistemas son probablemente los mejores, dadas las limitaciones del récord bíblico, pero ¡que comentario tan triste! Comparado con el sistema refinado de autentificación de hadiz, estos sistemas de clasificación de cuentas de colores y A-B-C-D son algo deficientes.

El récord histórico es relevante, ya que cuando una persona escucha una historia – incluso una historia creíble – la primera pregunta es usualmente “¿Dónde escuchaste eso?” cualquier examen histórico incluye la identificación y verificación de su origen. El Sagrado Corán y muchas tradiciones -Hadiz- satisfacen los grados más altos de autentificación. Pero la mayoría de los versos de la Biblia no lo hacen.*

¿Cómo se relaciona esto con el tema que estamos tratando? Es simple. Los milagros que ocurrieron a Muhammad no son menos numerosos o impresionantes que los de Jesús, y son conocidos a través de un registro histórico impecable que hace avergonzar a los similares en ese periodo. Como los milagros de Moisés, Eliseo, y Muhammad no implican su divinidad, tampoco los de Jesús.

Veamos algunos de estos ejemplos:

1. Jesús alimentó a miles con un poco de pescado y rebanadas de pan. Pero Eliseo alimentó a cientos de personas con apenas veinte rebanadas y un poco de cereal (Segundo libro de los Reyes 4:44); entregó a una viuda aceite de un tarro, con lo que pudo pagar sus deudas, salvó a sus hijos de la esclavitud, y vivió de las ganancias (Segundo libro de los Reyes 4:1-7); e incrementó un puñado de harina y un punto de aceite tanto para que, una viuda y su hijo tuvieran para comer por varios días, después de lo cual: “el puñado de harina no fue utilizado, y el punto de aceite no se secó …” (Primer libro de los Reyes 17:10-16). Por lo tanto, ¿En que transforma eso a Eliseo? El registro histórico muestra a Muhammad alimentando a masas con un puñado de dátiles en una ocasión, y con un cuenco de leche en la otra, esto es igualmente milagroso. Como también lo son las historias de él dando de beber a 1,500 personas en una ocasión con un solo recipiente de agua. Sin embargo, ningún musulmán aclama la divinidad de Muhammad.

2. Jesús sanó al leproso. Del mismo modo, Eliseo sanó a Naamán (Segundo libro de los Reyes 5:7-14). Por eso, los discípulos fueron empujados a ese servicio en Mateo 10:8. ¿En que los transforma?

3. Jesús curó a un ciego. Eliseo no solo cegó a sus enemigos, sino que también devolvió la vista a través de una súplica (Segundo libro de los Reyes 6:17-20). Muhammad también curó repetidamente la ceguera a través de una súplica.

4. Jesús revivió a los muertos. Otra vez, Eliseo también, revivió dos niños (1 Reyes 17:22 y 2 Reyes 4:34). Además, sus discípulos fueron alentados a revivir a los muertos (Mateo 10:8). Entonces, nuevamente ¿En que los transforma?

5. Jesús caminó sobre el agua. Si hubiese estado en los tiempos de Moisés, no hubiese tenido la necesidad.

6. Jesús espantó demonios. También lo hicieron sus discípulos (Mateo 10:8). También los hijos de los Fariseos (Mateo 12:27 y Lucas 11:19). Por lo tanto, por eso, los caprichosos seguidores a los que Jesús desconoció repetidamente (ver Mateo 7:22)— un pensamiento desconcertante considerando la cantidad de teatro que realizaron sacerdotes y Ministros, aun si fuesen verdad.

Por lo tanto, si buscamos evidencia de la divinidad de Jesús, nos vemos forzados a buscar más allá de los milagros


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