Bienvenida

أهلا و سهلا إلى بيرو إسلام ,تدونة أسست لاجل دعوة الإسلام و لمعلومات عن أمور أخرى متعلقة به كحال المسلمين في

العالم و الأخبار الحالية و غير ذلك

Bienvenidos a Perú Islam, blog creado como un medio mas para la difusión del Islam; así como para información de muchas otras cosas relacionadas al mismo, como la actualidad de los musulmanes en el mundo entero, noticias actuales y mucho mas...

viernes, 11 de octubre de 2013

Afirmaciones de observadores imparciales en Oriente y Occidente respecto al Islam


A lo largo de la historia, muchos observadores imparciales del Islam han escrito testimonios sobre las bellezas o la excelencia del Islam, el Coran y el Profeta Muhammad. En la actualidad, muchos que escriben sobre el Islam son muy positivos en su aprecicación de esta noble religión. Algunos no musulmanes contemporáneos son bastantes activos a la hora de refutar las falsas acusaciones que se oyen en los medios sobre el Islam.

En realidad, algunos de los mayores pensadores e historiadores de Oriente y Occidente eran extremadamente halagadores en su discusión general de religión del Islam.

El autor de A History of the Intellectual Development of Europe, John Draper, escribió: "Cuatro años despues de la muerte de Justiniano, en 569 D.C. nació en la Meca, en Arabia, el hombre que, de todos los hombres, ha ejercido la mayor influencia sobre la raza humana". Más recientemente, el libro The 100: Ranking of the Most Influential Persons in History, de Michael H. Hart, sitúa al Profeta Muhámmad en el número uno de los líderes más influyentes del mundo.

El escritor estadounidense Washington Irving escribió un libro sobre el Profeta Muhammad titulado Mahomet and His Successors. En dicha publicación, él da una descripción brillante y halagadora del Profeta. Por ejemplo, escribe:

"Sus cualidades intelectuales eran sin duda alguna algo extraordinario... No ostentaba ni se vanagloriaba de su atuendo... En sus asuntos privados era justo. Trataba a los amigos y extraños, pobres y ricos, poderosos y débiles, con equidad y era amado por la gente común... Sus triunfos militares no le provocaban orgullo ni vanagloria, como lo habrían hecho si se hubiesen llevado a cabo con fines egoistas..."

Lamartine, el intelectual francés, escribió:

"Si la grandeza del propósito, la escases de medios y los asombrosos resultados son los tres criterios del genio humano, ¿quien se atrevería a comparar a cualquier gran hombre d ela historia moderna con Muhammad? Los hombres más famosos crearon sólo armas, leyes e imperios. Ellos fundaron, si es que hicieron algo, no más que poderes materiales que a menudo se desmoronaban ante sus ojos. Este hombre no sólo movió ejércitos, leyes, imperios, pueblos y dinastías, sino millones de hombres en un tercio de lo que entonces era el mundo habitado; y aun más, sacudió los altares, los dioses, las religiones, las ideas, las creencias y las almas. Sobre la base de un libro, cada letra del cual se convirtió en ley, él creó una nacionalidad espiritual que unió a pueblos de todos los idiomas y de todas las razas..."

El Profesor Nathaniel Schmidt escribió:

"La sinceridad esencial de la naturaleza de Muhammad no se puede cuestionar; y en una crítica histórica que no deja pasar ningun hecho, que no deja nada a la credulidad, que analiza todos los testimonios, que no tiene interés de parte, y que busca sólo la verdad, debe reconocer que él pertenece a ese orden de profetas..."

Se pueden encontrar afirmaciones brillantes de historiadores e intelectuales destacados como Edward Gibbon, Arnold Toynbee, H. G. Wells, George Bernard Shaw, Will Durant, Marshall Hodgson y otros.

Además de historiadores y pensadores, incluso dignatarios de otros credos han expresado su respeto y admiración por el Profeta Muhammad. El Reverendo Montgomery Watt afirmó honstamente:

"Suponer que Muhammad era un impostor plantea más problemas de los que resuelve. Además, ninguna de las grandes figuras de la historia está tan pobremente aceptada en Occidente como Muhammad".

Dijo sobre el Profeta el lider hindú Mahatma Gandhi:

"Quise conocer lo mejor de la vida de quien indiscutiblemente rige los corazones de millones  de personas... Me convencí aún más de que no fue la espada la que ganó un lugar para el Islam en aquellos días en el esquema de la vida. Fue la rigida simplicidad, el desprendimiento del Profeta, la escrupulosa consideración por los pedidos,su intensa devoción por sus amigos y seguidores, su intrepidez, su valentía, su absoluta confianza en Dios y en su propia misión. Fueron todos estos factores y no la espada los que superaron todos los obstáculos... Cuando cerré el segundo volumen (de la biografía del Profeta), me lamenté de que no hubiese más para leer de esa grandiosa persona".

En decadas recientes, muchos cientificos en particular se han maravillado de la milagrosa naturaleza del Coran y han llegado a la conlcusión de que es inconcebible que dicha obra haya sido producida por una persona hace 1400 años. Por ejemplo, el doctor en medicina francés Maurice Baucaille, al final de un completo estudio sobre la Biblia, el Coran y la ciencia, escribió:

" En vista del nivel de conocimiento existente en los tiempos de Muhammad, es inconcebible que muchas de las afirmaciones del Coran que están conectadas con la ciencia hayan sido obra de un hombre. Además, es perfectamente legítimo, no solo en relación al Coran como expresión de una revelación, sinó tambien para otorgarle un lugar  especial, respecto a la garantía de auntenticidad que ofrece y la presencia en él de afirmaciones cientificas que. al ser estudiadas hoy, aparecen como un desafío a la explicación en términos humanos".

El Dr.T. V. N. Persaud, especialista en Anatomía, Obstetricia y campos relacionados y Profesor de la Universidad de Manitoba, declaró:

"Tenemos a alguien analfabeto (es decir, el profeta Muhammad) haciendo profundos pronunciamientos y declaraciones que son asombrosamente precisos en cuanto a su naturaleza cientifica. Personalmente, no veo como esto puede ser una mera casualidad. Existen tambien muchas exactitudes y al igual que el Dr. Moore, no tengo dificultad en mi mente en dilucidar que se trata de una inspiración o revelación divina lo que lo llevó a hacer dichas declaraciones ".

El Profesror Tejatat Tejasen de la Universidad Chiang Mai de Tailandia afirmó:

"Durante los ultimos tres años, me interesé en el Coran... Según mis estudios, creo que todo lo que se ha registrado en el Coran hace mil cuatrocientos años es la verdad, y puede ser demostrada por medios cientificos. Dado que el Profeta Muhammad no sabía leer ni escribir, Muhammad debe ser un profeta que transmitió esta verdad, la cual le fue revelada como una iluminación por parte de quien es el creador... Por lo tanto, creo que es hora de decir ... (en este punto el Profesor Tejasen realiza su testimonio de fe).

La última personalidad citada declaró su fe y se convirtió en musulman. En realidad, ese ha sido el destino de millones de personas que estudiaron el Islam tanto en Oriente como en Occidente. Algunos pueden ser famosos, como el musico de pop Cat Stevens o el diplomatico aleman Murad Hoffman, pero la gran mayoría son simplemente perosnas honestas que entienden que hay una verdad detras de esta realidad y que atraves de un estudio imparcial y la contemplación reconocen y aceptan la verdad del Islam.

Desde luego, en este punto puede surgir una pregunta muy importante: ¿Por qué no adoptan el Islam todos los que tienen para decir cosas tan maravillosas del Islam? Cada caso individual puede ser diferente pero muchos tienen sus razones personales para no adoptar el Islam. Po ejemplo, muchas personas que crecieron en Occidente han desarrollado un rechazo por toda forma de "religión organizada" y por lo tanto ven la verdad pero la practican por su cuenta. Otros puedne estar "felices y satisfechos" con lo que tienen y no entienden la necesidad vital de avanzar a una verdad completa a la vista de Dios. Otros simplemente no desean hacer un cambio drástico en sus vidas, aunque ven la verdad en algo. Pero otros pueden tener barreras sociales para aceptar una religión tan diferente según su posición o sociedad en que vivan. Las razones son diversas. En todo caso, sin embargo, el Islam se hace valer por sus propios méritos. La persona no se debe preocupar por lo que otros puedan decir o hacer según sus propios gustos u opiniones sesgadas. Así, se alienta e invita a la persona a hacer su propio estudio del Islam. Como suele ser el caso, esto lo puede llevar a la verdad del Islam y a un deseo de adoptar la religión de Allah.



Texto tomado del libro: "Que es el Islam" de Yamal Eddine Zarabozo

domingo, 6 de octubre de 2013

Virtudes de los diez primero días del mes de Dhul Hiyyah

Señales que confirman sus virtudes:

1. Dice Al-lah, Altísimo, (lo que se interpreta en español): {Juro por la aurora, por las diez noches} [Corán 89: 1 y 2]. No existe un señalamiento directo por parte del Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, respecto a que estas diez noches se refieran a los primeros días del mes de la peregrinación; sin embargo, muchos especialistas del Tafsir (exégesis del Corán) opinan que ésta aleya es una prueba de los beneficios y virtudes de estos días.
 
2. El Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, indicó en varios Hadices que estos días son los mejores de todo el año, dijo: “Ninguna buena obra es superior a las que se hacen en estos diez días (los primeros del mes Dhul Hiyyah)”. Dijeron: ‘ ¿Ni el Yihad?’ Dijo: “Ni el Yihad, excepto el de un hombre que sale con su vida y su fortuna por la causa de Al-lah y vuelve sin ambas cosas” [Al Bujari]. En otro relato mencionó: “Estos días son mejores para Al-lah que los demás, y a Él le gusta que se realicen buenas obras en ellos; por esta razón, incrementad las veces que repetís el Tahlil (decir: La ilaha il-lal-lah), el Takbir (decir: Allahu Akbar) y el Tahmid (decir: Alhamdu lil-lah)”.
 
En estos textos se hace evidente que cada día de los diez es mejor que cualquier otro del año, incluso el viernes, excepto cuando este coincide con los primeros días del mes de Dhul Hiyyah, pues en él concuerdan dos virtudes, la del viernes y la de ésta época.
 
3. El Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam, instó a los musulmanes a incrementar sus buenas acciones durante estos días.
 
4. Entre estos días se encuentran el de ‘Arafah y el del Nahar (sacrificio).
 
5. En estos días se realizan las mayores formas de adoración: Assalah (la oración) Assiam (el ayuno), Assadaqa (limosna) y el Hayy, esta coincidencia sólo se da en este tiempo.
Acciones y obras recomendadas durante estos días:
 
Como estos días son tan virtuosos, y en ellos Al-lah Gusta de las buenas acciones, más que en los del resto del año, las obras que se realicen en ellos son consideradas como las mejores, tal como lo expresó el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, en los relatos que citamos con anterioridad. Dentro de las acciones recomendadas tenemos:
 
· El arrepentimiento sincero:
 
Arrepentirse es dejar de cometer todo lo que Desagrada a Al-lah de las acciones que se realizan en secreto y público, reconociendo que se ha obrado mal, acongojarse por lo que se haya hecho, y tomar la decisión con firmeza de que no se va a volver a incurrir en la falta cometida. Los pecados de los que debe arrepentirse el musulmán son:

o Dejar de cumplir con alguna de las obligaciones del Islam.
 
o Cometer alguno de los actos ilícitos y vedados por el Islam.
 
Cuando una persona caiga en alguna de estas faltas debe arrepentirse de inmediato, sea la hora que sea, pues uno nunca sabe cuando le llegará la hora de su muerte, sin olvidar que una mala acción trae o conlleva a otra, y por ello no debe dejar acumular sus faltas. Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {¡Oh, creyentes! Arrepentíos ante Al-lah en forma sincera, y vuestro Señor Borrará vuestras faltas } [Corán 66: 8] . Ibn Al Qaiem, que Al-lah le Perdone, dijo: “La sinceridad en el arrepentimiento consta de tres partes esenciales: Recordar todas las faltas para arrepentirse de ellas, que la determinación, para dejar de cometer faltas, vaya acompañada por la sinceridad y la veracidad, y dejar por completo los errores y las faltas; esto asegura que la persona se ha arrepentido de verdad”
 
· Hacer el Hayy o la ‘Umrah:
 
Estas dos formas de adoración coinciden con estos días, si se sigue la modalidad del Hayy que el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, hizo y aconsejó a sus Sahabah que hicieran. Además de que la peregrinación es un deber que tiene que cumplir todo musulmán y musulmana una vez en su vida, cuando cuenta con las condiciones para ello. El Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam, exhortó a que se realizara el Hayy y la ‘Umrah, por los grandes beneficios a los que se puede hacer acreedor quien los realice, los cuales lo harán merecedor de la gracia de Al-lah en ésta la Otra Vida.

· El Cumplimiento de las obligaciones:
 
Cuando decimos “el cumplimiento de las obligaciones”, nos referimos a que se deben hacer en sus tiempos establecidos, con todas las condiciones y características señaladas por la Sharia´h para su validez, y aplicando la Sunnah enseñada por el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, en cada una de ellas. Abu Huraira relató que el Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “Al-lah, Bendito y Ensalzado sea, dijo: ‘Yo Declararé la guerra a quien dañe a un piadoso cercano a Mí. Ningún siervo se acerca a Mí con algo más querido que (el cumplimiento de) Mis mandatos a él. Y el siervo sigue acercándose a Mí, haciendo obras, además de las obligatorias, hasta que llego a Quererlo. Y si Yo lo Quiero: me Convierto en su oído, con el que oye, y me Convierto en su vista, con la que ve; y en su mano, con la que sujeta; y en su pierna, con la que camina. Si me pide (algo) le Daré con seguridad. Si me pide refugio se lo Daré con seguridad. Y no Hesito en Hacer nada tanto como Hesito al Tomar el alma de un creyente, pues él detesta la muerte y Yo Detesto verlo incómodo’” [Al Bujari].

La constancia en las obras de bien y el cumplimiento de las obligaciones son unas de las características del verdadero creyente, Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {Y que realizan las oraciones prescritas} [Corán 70: 34].

· Incrementar la realización de obras de bien:
 
Cierto es que la realización de obras de bien es algo que Agrada a Al-lah en cualquier tiempo del año y lugar; sin embargo, las que se hacen en estos días, los diez primeros de Dhul Hiyyah, son más apreciadas y mejor recompensadas. Así que, quien no tuvo la fortuna de hacer el Hayy, puede aprovechar su tiempo incrementando su adoración durante estos días, se recomienda hacer muchas oraciones, además de las obligatorias, leer el Corán, dar limosna, ser más benevolente y cariñoso con sus padres y familiares, etc. Recordemos que las obras voluntarias nos hacen merecedores del amor de Al-lah.

· Adh-Dhiker (invocación):
 
Pese a que Adh-Dhiker hace parte de las obras de bien, lo mencionamos por separado porque Al-lah, Altísimo, lo Especificó en está aleya (que se interpreta en español): {... y recuerden el Nombre de Al-lah en los días consabidos al sacrificar las reses del ganado que Él les Ha Proveído} [Corán 22: 28], y porque Su Mensajero, sallallahu ‘alaihi wa sallam, igualmente lo hizo cuando dijo: “… incrementad las veces que repetís el Tahlil (decir: La ilaha il-lal-lah), el Takbir (decir: Allahu Akbar) y el Tahmid (decir: Alhamdu lil-lah)”
 
·  Assiam (el ayuno):
 
Hafsa, que Al-lah Esté complacido con ella, dijo: “El Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam, nunca dejó de hacer las siguientes cuatro acciones: El ayuno de ‘Ashura’ (décimo día del mes de Muharram), el ayuno en los diez días de Dhul Hiyyah, ayunar tres días de cada mes y hacer dos Raka’at antes del medio día”. Por supuesto que lo que solo se ayunan nueve días de los del mes del Hayy, pues el décimo es el del ‘Id, y es prohibido ayunar este día.

· Dedicarse al Takbir durante los días del ‘Id:
 
Es Sunnah que se haga el Takbir en todas partes, los hombres en voz alta mientras que las mujeres lo hacen con voz baja.

· El sacrificio:
 
Al-lah, Altísimo y Glorificado sea, le Ordenó a Su Mensajero, sallallahu ‘alaihi wa sallam, hacerlo, Dice (lo que se interpreta en español): {Reza, pues, a tu Señor y sacrifica [los animales en Su Nombre]} [Corán 108: 2]. En esta aleya encontramos dos actos que se deben realizar en este día, el décimo de Dhul Hiyya, el primero es la oración del ‘Id, y el segundo el sacrificio. Ibn Omar, que Al-lah, esté complacido con él, relató que el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, sacrificó animales en este día durante los diez años que residió en Medina.


Texto tomado de: www.islamweb.net

sábado, 5 de octubre de 2013

¿Acepta Dios el arrepentimiento de una persona cada vez que se arrepiente, aún si reincide en su pecado varias veces?


¿Cuántas veces perdona Dios un pecado? Si la persona se arrepiente y busca su perdón, pero luego recae y vuelve a cometerlo, entonces de nuevo pide perdón, pero lo comete nuevamente una y otra vez, ¿Lo perdonará Dios, o significa eso que no es sincero con Dios, especialmente si repite ese pecado al poco tiempo, pero no cesa de pedir perdón?
 
Allah dijo (traducción del significado):
 
“Aquellos que al cometer una obscenidad o iniquidad invocan a Allah pidiendo perdón por sus pecados, y no reinciden a sabiendas, sepan que sólo Allah perdona los pecados. Para ellos la retribución será alcanzar el perdón de su Señor y jardines por donde corren los ríos, en los que estarán eternamente. ¡Qué hermosa recompensa para quienes obraron correctamente!” (‘Ali  ‘Imrán 3:135-136).
 
Ibn Kázir dijo:
 
“Las palabras “y no reincidan a sabiendas” significan: que se arrepientan de sus pecados y que rápidamente vuelvan a Dios, que no persistan en ellos, sino que los abandonen, y que si lo hacen nuevamente, se arrepientan y vuelvan a Él”.
 
Tafsir Ibn Kázir, 1/408.
 
Se narró que Abu Hurairah dijo: “He oído al Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) decir: “Una persona comete un pecado y dice: “Oh, Señor mío, he pecado, perdóname”. Su Señor dice: ¿Está mi servidor reconociendo que tiene un Señor que perdona los pecados o castiga por ellos? Perdonaré a mi servidor”. Entonces pasa tanto tiempo como Allah quiere, y esa persona peca nuevamente, y dice: “Mi Señor, he pecado, perdóname”. Su Señor dice: “¿Está mi servidor reconociendo que tiene un Señor que perdona los pecados o castiga por ellos? Perdonaré a mi servidor”. Luego, pasa tanto tiempo como Allah quiere, entonces esta persona peca nuevamente y dice: “Señor mío, he pecado, perdóname”. Su Señor dice: “¿Está mi servidor reconociendo que tiene un Señor que perdona los pecados o castiga por ellos? Perdonaré a mi servidor” (tres veces).
 
Narrado por al-Bujari, 7507; Muslim, 2758.
 
An-Nawawi (que Allah tenga misericordia de él) incluyó este reporte bajo el título “Aceptación del arrepentimiento de los pecados, aún si los pecados y el arrepentimiento se suceden repetidamente”.
 
Él dijo en su exégesis:
 
“Ya hemos discutido este punto al principio del Libro del Arrepentimiento. Estos reportes claramente señalan eso, y aún si el pecado se repite cien veces o mil veces más, y la persona se arrepiente cada vez, su arrepentimiento será aceptado y su falta perdonada. Y si se arrepiente de una vez por todos ellos, su arrepentimiento será válido”.
 
Shárh Muslim, 17/75.
 
Ibn Ráyab al-Hánbali dijo:
 
‘Umar Ibn ‘Abd el-‘Azíz dijo: “Oh, gente, quien cometa un pecado, que busque el perdón de Dios y se arrepienta, y si lo repite, que busque el perdón de Dios y se arrepienta, si lo repite nuevamente, que busque el perdón de Dios y se arrepienta, porque esto (el pecado) es como una cadena alrededor del cuello del hombre, y la condenación yace en persistir en él”.
 
Lo que esto significa es que una persona inevitablemente cometerá los pecados que están decretados para esa persona, como el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Los hijos de tienen decretada una parte de la fornicación y esto inevitablemente les sucederá”. Pero Allah nos ha proveído una forma de salir de los pecados en lo que caigamos, Él los borra por medio de nuestro arrepentimiento y nuestra búsqueda de Su perdón. Si a alguien le sucede eso entonces escapará del mal de su pecado, pero si persiste en él, será condenado”.
 
Yâmi’ al-‘Ulúm al-Hakam, 1/165.
 
Aunque Allah detesta el pecado y nos advierte del castigo por él, Él no quiere que sus servidores desesperen de Su misericordia. A Dios le agrada que el pecador busque el perdón de Dios y se arrepienta ante Él, pero a Satanás le agrada cuando la desesperación gana el corazón de la persona y deja de arrepentirse y de volverse a Dios.
 
Le dijeron a al-Hásan al-Basrí: “¿No se sentiría uno de nosotros avergonzado ante su Señor de buscar el perdón por sus pecados y luego volver a cometerlo, luego buscar Su perdón nuevamente, y volver a cometerlo otra vez?”. Él dijo: “Satanás quisiera que tú sintieras de ese modo; nunca te desilusiones del perdón”.





Texto tomado de: www.islammessage.com

miércoles, 11 de septiembre de 2013

La tolerancia del Profeta hacia otras religiones (parte 2 de 2): La autonomía religiosa y la política


Hay muchos otros ejemplos durante el tiempo de vida del Profeta, que Dios exalte su mención, además de la Sahifah, que demuestran prácticamente la tolerancia que el Islam muestra hacia las otras religiones.
Libertad de reunión y autonomía religiosa

Dado el consentimiento por parte de la constitución, los judíos tuvieron la completa libertad de practicar su religión. Los judíos en Medina en el tiempo del Profeta tuvieron su propia escuela de aprendizaje, llamada Bait-ul-Midras, en la que ellos solían recitar la Tora, hacer actos de adoración y educarse a ellos mismos.

El Profeta enfatizó en muchas cartas a sus emisarios que las instituciones no podían ser maltratadas. He aquí una carta dirigida a su emisario ante los líderes de Santa Catalina en el Monte Sinaí, quienes buscaban la protección de los musulmanes:

 “Este es un mensaje de Muhammad ibn Abdullah, como un pacto con aquellos que adoptan el cristianismo, cercanos o lejanos, nosotros estamos con ellos. En verdad, yo, los servidores, los asistentes y mis seguidores los defienden, debido a que los cristianos son mis ciudadanos. ¡Y por Dios!, yo estoy en contra de cualquier cosa que no los complazca a ellos. Ninguna imposición debe haber sobre ellos. Ni tampoco sus jueces deben ser removidos de sus puestos ni sus monjes de sus monasterios. Nadie debe destruir una casa de culto, ni dañarla, ni llevarse nada de ella para las casas musulmanas. Si alguien toma algo de esto, él dañará el pacto de Dios y desobedecerá a Su Profeta. En verdad, ellos son mis aliados y tienen mi apoyo seguro contra todos aquellos con los que ellos se enemisten. Nadie debe obligarlos a viajar u obligarlos a luchar. Los musulmanes deben luchar junto a ellos. Una mujer cristiana no puede ser casada con un musulmán sin que ella dé su consentimiento. A ella no se le debe impedir visitar su iglesia para orar. Sus iglesias son declaradas bajo protección. A ellos no se les deben impedir repararlas ni dejar de observar lo sagrado de sus pactos. Nadie de la nación (los musulmanes) debe desobedecer el pacto hasta el Ultimo Día (el fin del mundo)”.

Como uno puede ver, esta carta consistía de varias cláusulas que cubrían todos los aspectos importantes de los derechos humanos, incluyendo temas como la protección de las minorías que vivían bajo el mandato islámico, la libertad de culto y movimiento, la libertad de nombramiento de sus propios jueces, y de tener y mantener su propiedad, la exención del servicio militar, y el derecho a la protección en la guerra.

En otra ocasión, el Profeta recibió una delegación de sesenta cristianos de la región de Nayrán, en ese entonces una parte de Yemen, en su  mezquita. Cuando llegó el momento de su oración, ellos miraron hacia el este y oraron. El Profeta ordenó que se los dejara tranquilos y que no fueran interrumpidos.
Política

También hay ejemplos en la vida del Profeta en los cuales él cooperó con la gente de otras religiones en la arena política. Seleccionó a un no musulmán, Amr ibn Umaiyah-ad-Damri, como embajador para ser enviado ante Negus, el Rey de Etiopía.

Estos son sólo algunos ejemplos de la tolerancia del Profeta hacia otras religiones. El Islam reconoce que hay pluralidad de regiones en esta tierra, y le da el derecho a los individuos a escoger el camino que ellos crean que sea verdadero. La religión no deber ser, y nunca lo fue, obligatoria para un individuo en contra de su propia voluntad; y estos ejemplos de la vida del Profeta, que Dios exalte su mención, son un epítome del versículo del Corán que promueve la tolerancia religiosa y establece la guía para la interacción de los musulmanes con las personas de otras religiones. Dios dice:

“No está permitido forzar a nadie a creer”. (Corán 2:256)





Texto tomado de: www.islamreligion.com

lunes, 9 de septiembre de 2013

La tolerancia del Profeta hacia otras religiones (parte 1 de 2): Para cada cual su propia religión


El trato del Profeta, que Dios exalte su mención, hacia otras religiones puede ser mejor descrito en el verso del Corán que dice:

“Vosotros tenéis vuestra religión, y yo tengo la mía”.

La península de Arabia, durante el tiempo del Profeta, era una región en la que varias religiones estaban presentes. Allí había cristianos, judíos, zoroastrianos, politeístas, y otros no afiliados a ninguna religión. Cuando uno mira la vida del Profeta, puede tomar muchos ejemplos que representan el alto nivel de tolerancia hacia la gente de otras religiones.

Con el fin de entender y juzgar esta tolerancia, uno debe mirar el periodo en el que el Islam era un estado formal, con las leyes específicas establecidas por el Profeta de acuerdo con los principios de la religión. Aunque se pueden observar muchos ejemplos de tolerancia mostrados por el Profeta en los 13 años de su permanencia en La Meca, uno puede equivocadamente pensar que esto sólo se debía a que buscaba elevar el perfil de los musulmanes y el status social del Islam en general. Por esta razón, la discusión se limitará al periodo que tuvo inicio con la emigración del Profeta a Medina y, específicamente, una vez se estableció la constitución.
La Sahifah

El mejor ejemplo de tolerancia mostrado por el Profeta hacia otras religiones puede ser la constitución misma, llamada la ‘Sahifah’ por los primeros historiadores. Cuando el Profeta emigró hacia Medina, su papel como un simple líder religioso llegó a su fin; él era ahora el líder político de un estado, gobernado por medio de los preceptos del Islam, los cuales exigían que se establecieran leyes claras de gobierno para asegurar la armonía y la estabilidad en una sociedad que alguna vez había sido afligida por décadas de guerra; leyes que debían asegurar la coexistencia pacífica de los musulmanes, los judíos, los cristianos y los politeístas. Debido a esto, el Profeta estableció una ‘constitución’, misma que detalló las responsabilidades de todas las partes que residían en Medina, sus obligaciones para con cada una de las otras, y ciertas restricciones que se imponían a cada una. Todas las partes debían obedecer lo que allí se mencionaba, y cualquier violación de sus artículos sería considerada como un acto de traición.
Una Nación

El primer artículo de la constitución era que todos los habitantes de Medina, los musulmanes, así como aquellos que habían entrado en el pacto como los judíos, los cristianos, y los idólatras, eran “una nación”. Todos eran considerados miembros y ciudadanos de la sociedad de Medina, sin importar su religión, raza o ancestros. Las personas de otras religiones eran protegidas de cualquier daño de la misma forma que los musulmanes, como está establecido en otro artículo: “A los judíos que nos siguen les corresponde la ayuda y la equidad. Ellos no deben ser dañados ni auxiliados sus enemigos”. Previamente, cada tribu tenía alianzas y enemigos dentro y fuera de Medina. El Profeta reunió a estas tribus bajo un sistema de gobierno, el cual sostuvo los pactos de las alianzas en existencia con anterioridad entre aquellas tribus individuales. Todas las tribus tenían que actuar como un todo, sin importar las alianzas individuales. Cualquier ataque sobre otra religión u otra tribu era considerado un ataque sobre el estado y sobre los musulmanes también. 

Las vidas de los practicantes de otras religiones en la sociedad musulmana también recibían estatus de protegidas. El Profeta dijo:

“Quienquiera que mate a una persona que tenga una tregua con los musulmanes nunca olerá la fragancia del Paraíso”. (Sahih Muslim)

Dado que la ventaja estaba de parte de los musulmanes, el Profeta estrictamente advirtió en contra de cualquier maltrato hacia personas de otras religiones. Él dijo:

“¡Cuidado! Quienquiera que sea cruel y duro con una minoría no musulmana o quien restrinja sus derechos o le cargue con algo mayor a lo que ellos puedan soportar, o quienquiera que tome cualquier cosa para él en contra de su libre voluntad, yo (el Profeta Muhammad) me quejaré en contra de esa persona en el Día del Juicio”. (Abu Dawud)
A cada cual su propia religión

En otro artículo, la constitución establece: “Los judíos tienen su religión y los musulmanes tienen la suya”. En esto, está claro que nada, excepto la tolerancia, sería tolerado; y que, aunque todos eran miembros de la misma sociedad, cada cual tenía su religión separada que no podía ser violada. A cada cual le era permitido practicar sus creencias con libertad, sin ningún impedimento, y no se toleraría ningún acto de provocación.

Hay muchos otros artículos de esta constitución que pueden ser discutidos, pero el énfasis será puesto en un artículo que establece: “Si alguna disputa o controversia que pueda causar problema llegare a surgir, ésta debe ser referida a Dios y a su Mensajero”. Esta cláusula sostenía que todos los habitantes de un Estado deben reconocer un nivel superior de autoridad y en aquellos asuntos que involucraban varias tribus y religiones, la justicia no podían ser tomada por líderes individuales; en lugar de eso, ésta debía ser arbitrada por un líder del estado en persona o sus representantes designados. Estaba permitido, sin embargo, para las tribus individuales que no eran musulmanas, referirse a sus propias escrituras religiosas y a sus hombres instruidos con relación a sus propios asuntos. Aunque podían, si así optaban por hacerlo, pedirle al Profeta que juzgara entre ellos sus asuntos. Dios dice en el Corán:

“Prestan oídos a la mentira y comen vorazmente de lo ilícito. Y si se presentan ante ti [para que juzgues entre ellos], hazlo o no intervengas [si no quieres]. Si no intervienes, no podrán perjudicarte en absoluto; y si juzgas entre ellos, hazlo con equidad. Dios ama a los justos”. (Corán 5:42)

Aquí vemos que el Profeta le permitía a cada religión juzgar sobre sus propios asuntos, de acuerdo con sus propias escrituras, siempre y cuando ello no estuviera en oposición con los artículos de la constitución, un pacto que tomó en cuenta el mayor beneficio de la coexistencia pacífica de la sociedad.





Tomado de: www.islamreligion.com

lunes, 19 de agosto de 2013

El buen trato a los padres (parte 3 de 3): incluso después de la muerte


El Islam es una religión de justicia y compasión. Enseña la moralidad y prohíbe la mala conducta. Un estatus especial ha sido otorgado a las personas mayores, ellos son tratados con respeto y dignidad. Los musulmanes son alentados a honrarlos, y esto es especialmente cierto cuando se trata del trato a los padres. Aunque la muerte puede tomarnos a cualquier edad, los padres son frecuentemente personas mayores y como tales requieren cuidado y atención especial. Aunque los rigores de la edad avanzada pueden causar que los padres sean exigentes, impacientes o petulantes, el musulmán aún está obligado a tratarlos con amabilidad y a cuidarlos amorosamente. Dios vinculó el honrar a los padres con el mandato de creer en el monoteísmo.

“Adorad a Dios y no Le asociéis nada. Sed benevolentes con vuestros padres, parientes, con los huérfanos, los pobres, vecinos parientes y no parientes, el compañero, el viajero insolvente y con lo que posee vuestra diestra. Dios no ama al arrogante jactancioso.” (Corán 4:36)

Uno de los compañeros del Profeta Muhammad le preguntó acerca de las buenas acciones que Dios más amaba. El Profeta respondió: “La oración ofrecida en su tiempo específico y honrar a los padres...” (Sahih Bujari)

Los dichos del Profeta Muhammad abundan con palabras de sabiduría acerca de la  obligación de ser obediente y amable con los padres. Una vez se oyó que él dijo:

“Que perezca, que perezca, que perezca”. Aquellos alrededor de él inmediatamente le preguntaron a quién se estaba refiriendo. El Profeta Muhammad replicó: “A aquel cuyos padres (uno o ambos) llegan a la vejez mientras él esté con vida y no entre al Paraíso (debido a su bondad hacia ellos)”. (Sahih Muslim) 

El respeto por los padres es la llave de las puertas del Paraíso. Aplicando los mandatos de Dios y dando a los padres el afecto y el amor debido, recibimos la recompensa de la eterna dicha.
 
Acciones beneficiosas

Hay muchas maneras en que un musulmán puede continuar honrando y respetando a los padres luego de su muerte. Puede orar y hacer súplicas a Dios para que sea misericordioso con ellos; él puede pagar cualquier deuda terrenal que ellos hayan acumulado o deudas debidas a Dios, tales como ayunar o hacer la peregrinación (Hayy) o también pueden dar caridad en su nombre. Mantener los lazos familiares y de amistad son también maneras de continuar mostrando amor y respeto a los padres luego de su muerte, y el Islam cuidadosamente muestra qué acciones de parte de los vivos pueden ser beneficiosas. El Profeta dijo:

“Cuando una persona muere, todas sus acciones llegan a un fin excepto tres: una caridad continua, un conocimiento beneficioso y un hijo recto que orará por él”. (At Tirmidhi)

Un hombre entre los compañeros le preguntó al Profeta Muhammad:

“¿Hay algo de la bondad que le debo a mis padres que pueda ofrecerles luego de su muerte?” Él contestó: “Si, cuatro cosas: orar y pedir perdón por ellos,  cumplir sus promesas, ser amable con sus amigos y mantener los lazos de familia que vengan sólo de su dirección”. (Ahmad, Abu Dawud e Ibn Mayah)

De esta forma, se entiende que la amabilidad y la gratitud que estamos obligados a mostrarles a nuestros padres deben ser continuadas incluso luego de su muerte. El  Profeta Muhammad también nos contó acerca de un hombre que alcanzó un lugar muy elevado en el Paraíso. El hombre se sorprendió y preguntó cómo había logrado tal posición. Le fue informado:

“Porque tu hijo oró por tu perdón”. (Ibn Mayah)
 
Las llaves del Paraíso

La vida en el siglo 21 es agitada, y con frecuencia estamos abrumados por preocupaciones mundanas, tanto así que tendemos a olvidar que la moral y los modales hacen gran parte de esta forma de vida que es el Islam. La amabilidad a los padres es una obligación y haremos bien en recordar y emular el comportamiento de los primeros musulmanes. Ellos mantenían a sus padres en alta estima, los amaban y apreciaban siguiendo los mandamientos de Dios, y sabían que el Paraíso realmente yacía a los pies de sus madres. Estas no eran sólo palabras para nuestros predecesores, ellas eran las llaves del Paraíso.

Como ejemplo podemos observar el comportamiento de Abdullah, el hijo de Omar Ibn Al Jattab. En el camino a La Meca, Abdullah se encontró a un beduino. Éste lo saludó con la paz, le dio a montar la montura que él llevaba y le dio el turbante que él había estado llevado sobre su cabeza. Uno de los compañeros de Abdullah comentó: “Que Dios te guíe, ellos son simplemente beduinos y se contentan con poco”. Abdullah contestó: “El padre de este hombre fue un amigo cercano de mi padre, y yo oí al Mensajero de Dios decir: “La mejor forma de honrar a los padres es mantenerse en contacto con los amigos de su padre”.

El Islam reconoce la importancia de la unidad familiar, y una buena y amorosa relación entre padres e hijos es esencial. Luego de Dios, nuestros padres merecen nuestra gratitud y obediencia. El musulmán debe mostrar bondad y misericordia hacia sus padres. Solo hay una excepción a esto, si los padres esperan que sus hijos asocien algo a Dios o que hagan algo no permitido para el Islam, entonces el hijo no debe obedecerles; sin embargo, nada remueve la obligación de ser amable y respetuoso con ellos.





Texto tomado de: www.islamreligion.com



El buen trato a los padres (parte 2 de 3): el valor de la maternidad: el Paraíso está a sus pies


En varios versículos del Corán, Dios deja claro que el deber, la amabilidad y la gratitud hacia los padres es una parte esencial del Islam. Sin embargo, las mujeres en el Islam, particularmente las madres, han sido destacadas con el mayor respeto y devoción. Dios Mismo nos dice de las privaciones relacionadas con la maternidad.

“Le hemos ordenado al hombre ser benevolente con sus padres. Su madre le lleva [en el vientre] soportando molestia tras molestia, y su destete es a los dos años. Sed agradecidos conmigo y con vuestros padres; y sabed que ante Mí compareceréis”. (Corán 31:14)

En el tiempo del Profeta Muhammad, un hombre pidió permiso para ir en una expedición militar. El Profeta le preguntó al hombre si tenía madre, cuando él dijo que sí, el Profeta Muhammad dijo: “Quédate con ella porque el Paraíso yace junto a sus pies” (Ahmad, An-Nasai). Qué maravillosa imagen invocan estas palabras: madres e hijos contemplándose los unos a los otros con amor y gratitud. Manos pequeñas cerradas dentro de manos más grandes. Una caricia en la cara en tiempos de estrés y enfermedad, o la calidez de la voz de una madre amorosa. Imágenes de madres alimentando y cuidando a sus hijos, en salud o en enfermedad, en buenos tiempos o en tiempos de prueba. El Paraíso yace a los pies de las madres; ¿pero qué significan exactamente estas palabras? Simplemente que las puertas del Paraíso están abiertas para aquellos que aprecian y respetan a sus madres.

El papel de la madre en la familia islámica es igualmente importante, o tal vez más, que el papel del padre, quien es el proveedor y el protector de la familia. No solamente experimenta las alegrías como de las dificultades del embarazo y de  dar a luz, sino que dedica toda su vida a criar y cuidar a sus hijos. Es su responsabilidad criarlos y educarlos para que sean seres humanos rectos y piadosos.  Ella cocina, limpia, alimenta y educa; ella también es responsable de su salud espiritual, emocional y física, y de su bienestar. En retribución, los hijos les deben a sus madres cuidado, amor, afecto, respeto y obediencia. La tarea que Dios les asignó a las madres es grande y a veces abrumadora. De acuerdo con esto, la recompensa para una madre recta es nada menos que el Paraíso, y en esta vida ella es estimada y honrada.
¿Quién es más digno de buena compañía?

En una Hadiz del Profeta Muhammad, un hombre vino a preguntarle: “¿Quién entre la gente es el más digno de mi buena compañía? El Profeta le dijo: “Tu madre”.  El hombre dijo: “¿Luego quién?” El Profeta dijo: “Luego tu madre”. El hombre volvió a preguntar: “¿Luego quién?” El Profeta dijo: “Luego tu madre”. El hombre volvió a preguntar: “¿Luego quién?” El Profeta respondió: “Luego tu padre”. (Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim)

De solo estos dos dichos del Profeta Muhammad, somos capaces de entender la importancia de la madre en el Islam. Sin embargo, en estos días de materialismo es fácil olvidar que Dios nos pide honrar a nuestros padres, especialmente a nuestra madre. Algunas veces nos encontramos a nosotros mismos pronunciando palabras de desdén o quejándonos acerca de nuestros padres. Esta clase de comportamiento no es del Islam.

Dios nos recuerda que le Profeta Juan (conocido como el Bautista) era sumiso a sus padres, amándolos y obedeciéndolos. Él dijo:

“Cuando su hijo alcanzó la pubertad, [le dijimos:] ¡Oh, Juan! Aférrate al Libro [la Tora] con firmeza. Y le concedimos la sabiduría desde pequeño. Hicimos de él un joven clemente y puro, y fue piadoso, benevolente con sus padres, no fue soberbio ni desobediente”. (Corán 19:12-14)

Adicionalmente, en el Corán, podemos oír las palabras de Jesús; él se describe a sí mismo equiparando su obediencia a Dios con sus deberes hacia su madre, María.

“Entonces [Jesús] habló: Por cierto que soy el siervo de Allah. Él me revelará el Libro y hará de mí un Profeta. Seré bendecido doquiera que me encuentre, y me ordenará hacer la oración y pagar el Zakát mientras viva. Y me hará benevolente con mi madre. No dejará que sea soberbio ni insolente”. (Corán 19:30-32)

Tan ocupadas como nuestras vidas puedan ser, es de gran beneficio mirar atrás a las vidas de los Profetas y a nuestros predecesores virtuosos, para ver cómo ellos trataron a sus padres, particularmente a sus madres.
 
El comportamiento de los Compañeros

Abdullah Ibn Omar, un experto líder de entre los compañeros del Profeta Muhammad, una vez vio a un hombre llevando a su madre en su espalda y circunvalando la Casa Sagrada en La Meca.  Él no se quejaba ni mostraba ningún signo de molestia; en lugar de esto el seguía repitiendo una línea de poesía comparándose a sí mismo con un camello. El miró a Abdullah Ibn Omar y le preguntó si al hacer esto se liberaba de su deuda con su madre. Ibn Omar dijo: “No. Ni siquiera has pagado una punzada del dolor que ella sintió cuando te dio a luz”.

Otro compañero de los primeros días del Islam, Dhibyan Ibn Ali Az-Zowri, también solía viajar con su madre a La Meca. El viaje era largo y muy caluroso; al lado del camino durante sus viajes, cavaba un pequeño pozo y lo llenaba con agua fresca. Él entonces se volvería a su madre y decía: “Madre, siéntate en esta agua fresca para que te refresques”.

Los musulmanes que son obedientes a Dios nunca pueden ser desobedientes o irrespetuosos con sus padres. Una gran recompensa es ofrecida a aquellos que traten a sus padres, especialmente a sus madres, con afecto y gentileza, pero una severa advertencia es también dada. El peligro de ser irrespetuoso es ilustrado en el siguiente dicho del Profeta Muhammad:

Un hombre vino al Profeta Muhammad y dijo: “Un hombre joven  se encontraba agonizando y la gente le pedía que diga que no hay divinidad sino Dios, pero él es incapaz de hacerlo. El Profeta entonces preguntó: “¿Este hombre ofreció sus oraciones?” La respuesta fue sí. El Profeta entonces fue a ver al hombre y trató de alentarlo a decir que no hay divinidad sino Dios. Aun así éste era incapaz de pronunciar las palabras.  El Profeta Muhammad entonces llamó a la madre del hombre que moría, la madre a la que él había desobedecido persistentemente.

Cuando ella apareció, el Profeta le preguntó: “Respetada mujer, ¿es él tu hijo?” Ella contestó que sí. Entonces preguntó: “Respetada mujer, ¿si nosotros amenazáramos con arrojar a tu hijo dentro de un fuego rabioso, tú recomendarías que él fuera perdonado?” La mujer contestó que ella definitivamente pediría que él fuera perdonado. El Profeta entonces le dijo: “Entonces declara, haciendo a Dios y a mí tus testigos, que tú estás ahora complacida con él”. La anciana mujer de buena gana declaró: “Oh Dios, Tú y tu Profeta son mis testigos de que yo estoy complacida con este amado hijo mío”. El Profeta entonces se volvió hacia el hombre que moría y le pidió que recitara: “No hay divinidad sino Dios, Él es el Único y no tiene socio, y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Su mensajero”.  (At Tabarani, Ahmad)

Debido al perdón de su madre, el hombre fue capaz de recitar las palabras que, por la Gracia y la Misericordia de Dios, pudieron haberle permitido entrar al Paraíso. El buen trato a los padres puede ser la llave para el Paraíso; por otra parte, el mal comportamiento hacia ellos puede resultar en el castigo en el fuego del Infierno.





Texto tomado de: wwwislamreligion.com

Template by:
Free Blog Templates